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Los niños pegados al móvil tienen más riesgo de padecer diabetes

Una investigación concluye que los menores que pasan más de tres horas delante de una pantalla sufren más peligro de desarrollar la enfermedad crónica

Pasan más de tres horas pegados a una pantalla. Llegan a casa y enchufan la televisión, el ordenador o la consola de los videojuegos. Los niños que más tiempo se pegan delante de estos dispositivos corren un riesgo inadvertido: podrían aumentar su probabilidad de sufrir diabetes de tipo 2.

"El tiempo excesivo en la pantalla es perjudicial para la salud de la gente. Es discordante con nuestra evolución", recordaba Mark Tremblay, investigador especializado en obesidad infantil.

El número de menores con esta afección crónica ha crecido alarmantemente en estos últimos años. Investigadores de Reino Unido, para arrojar luz a las causas de estas cifras, analizaron los datos de cerca de 4.500 menores de 9 a 10 años de 200 escuelas de Londres, Birmingham y Leiceser que participaron en el estudio de Child Heart and Health del país entre 2004 y 2007.

A los alumnos se les preguntó cuántas horas estaban enfrente de una pantalla y lo compararon con el Índice de Masa Corporal, una medida de la grasa del cuerpo basada en el peso y la estatura. Los resultados revelaron que mientras el 37% señalaba que consumían esos medios una hora o menos, un 11% reconocía que durante tres o más.

Los menores englobados en este porcentaje mostraron signos de que procesaban peor el azúcar. Poseían una mayor resistencia a la insulina, es decir, sus células musculares, grasas y hepáticas no respondían adecuadamente a la hormona, lo que es un síntoma de la diabetes. Eran un 11% más propensos a desarrollar la enfermedad que los otros menores. También poseían un 9,3% más de resistencia a la leptina, la hormona que se encarga de regular el apetito. En decir, su organismo tendían a fallar más.

Aunque no existe -como señalan los investigadores- un vínculo directo entre diabetes y horas delante de una pantalla, este comportamiento se asocia a una vida sedentaria sin apenas actividad física. Sumado a una mala alimentación, el riesgo se dispara.

Los datos fueron recolectados hace un década, lo que aumenta las preocupaciones ya que entonces ni las tablets ni los teléfonos inteligentes habían llegado a nuestras vidas. "Abordar los problemas de obesidad infantil en la nación debe ser responsabilidad de todos nosotros", afirmó Claire Nightingale, autora principal del estudio.

La responsabilidad de recordar que la infancia debería pasar por los juegos de toda la vida.

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[Vía The Guardian]

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