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La niña virtual que se convirtió en un arma contra la pedofilia

Es filipina, tiene 10 años... y un estudio holandés acaba de recibir un importante premio por crearla

La agencia de comunicación Lemz tiene sus despachos en Amsterdam. La capital holandesa se encuentra a miles de kilómetros de Filipinas, pero desde ella se coordinó una ambiciosa y revolucionaria campaña contra la pedofilia, grave problema en el país asiático. Y lo hizo utilizando un arma nunca vista: Sweetie, una niña pequeña que podría ser como cualquier otra, salvo porque ella es virtual.

Esto ocurría a mediados de 2013. Un modelo tridimensional hiperrealista de una niña servía para convencer a la Interpol de que era posible iniciar una operación internacional para identificar y procesar pedófilos. Y así se hizo. El asunto resonó en medios de todo el mundo, tanto que acaba de hacerle ganar a Lemz el premio a proyecto del año en los prestigiosos Dutch Design Awards. Y lo más importante: abrió un camino nuevo para combatir una plaga que sigue amenazando la infancia de muchos menores en países sudesarrollados.

La ONG Terre des Hommes, colaboradora de Lemz en el proyecto, conoce perfectamente esta desoladora realidad. En especial se mostraban preocupados por un tipo de explotación sexual quizás no tan evidente como la prostitución común: la que afecta a miles de niños obligados a realizar actos sexuales delante de las cámaras de su ordenador. Cada año son incontables los menores captados por las mafias para satisfacer la filias secretas de miles de hombres en países ricos. Durante años ha sido un crimen muy difícil de detectar y rastrear, y por tanto con escasa repercusión legal.

Ahora que existe Sweetie, las cosas han empezado a cambiar. Entre mayo y julio de 2013, la "niña" entró en contacto con alrededor de 1.000 hombres en varios países occidentales. Los pedófilos se conectaban pensando que charlaban con una chiquilla, cuando en realidad lo hacían con un adulto que controlaba al modelo mediante una sofisticada tecnología de captura de movimiento. Tras él, un equipo de investigadores que se encargaron de rastrear sus identidades y datos personales. La opacidad empezaba a resquebrajarse.

Puede que la manera en la que se nos ha contado la historia del diseño nos haga tener esta imagen del ser exquisito que no se mezcla en los asuntos mundanos. Pero en realidad todo lo que nos rodea, desde la silla a la que te sientas hasta la pantalla en la que estás leyendo, fue alguna vez diseñado por alguien. Y cuando coges todo este potencial de mejora y lo diriges en la dirección correcta, pueden surgir historias como ésta. Para recordarnos que siempre hay nuevas maneras de enfrentar cada reto, y que a veces todo lo que hace falta es una idea lo suficientemente poderosa.

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