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Cuando la naturaleza llama: la vida al margen de la sociedad de consumo

Antoine Bruy dedica su serie 'Scrublands' a retratar a aquellos que han decidido cambiar las comodidades de la sociedad moderna por una vida más libre y salvaje lejos del mundanal ruido

En 1845, Henry David Thoreau abandona la casa familiar de Concord (EEUU) y se instala en la cabaña de madera que él mismo ha construido junto a la laguna de Walden. Thoreau no se marcha a los bosques escapando de la vida, sino movido por el deseo de vivirla intensamente de principio a fin.

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar solo los hechos esenciales de la vida, y ver si no podía aprender lo que ella tenía que enseñar, no sea que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido”.

De aquella experiencia solitaria surgieron las líneas de Walden, un ensayo en defensa de una existencia libre y salvaje, un canto a la simplificación de la vida, a la naturaleza como la verdadera vía para escapar de las esclavitudes de la sociedad industrial. Antes y después de Thoreau, muchos hombres descontentos han sentido esa misma llamada. Pocos, sin embargo, se atreven a seguir sus impulsos.

En estos tiempos marcados por la escasez de oportunidades y la perdida de confianza en (casi) todo, ahogados como estamos por las agotadoras demandas del trabajo y el parpadeo constante de esas tecnologías que nos animan a estar permanentemente conectados, siempre localizables, siempre al tanto de todo, el deseo de huir de las rutinas y escapar del mundanal ruido urbano siempre está ahí. Y eso es, exactamente, lo que hizo un buen día el fotógrafo francés Antoine Bruy: romper con la rutina, lanzarse a la carretera en busca de experiencias vitales distintas, dignas de ser documentadas.

Vida al margen del mercado

Entre 2010 y 2013, Bruy vivió de forma nómada, haciendo autostop a través de Europa, sin ningún rumbo o destino fijado de antemano. En su camino fue encontrando a personas que, como el bueno de Thoreau, habían decidido cambiar lo malo conocido, las comodidades y las presiones vanas de la sociedad moderna, por una vida más libre, primitiva y salvaje al margen del mercado, en contacto directo con la tierra.

Bruy se topó con gente muy distinta. El joven Vincent estudiaba matemáticas hasta que un día decidió mudarse a Ramounat, enclave del departamento de Ariege conocido por ser la cuna del movimiento 'Back-to-the-land' en Francia. En el pequeño pueblo suizo de Ces conoció a Sabine, profesora de filosofía y literatura en el pasado, y hoy pequeña ganadera junto a su marido Christian, que trabajó como ingeniero antes de optar, hace ya treinta años, por la vida rural en el valle de Leventina. Más al sur, en Sierra Nevada, se encontró con Kate, una inglesa que hace dos décadas llegó a España en burro y acabó asentando en la Alpujarra granadina, cerca de Bayacas.

El fotógrafo pasó tiempo junto a estos y otros individuos, a veces sólo un par de días, a veces varias semanas, ayudándoles a labrar la tierra o a cuidar de su ganado, o simplemente conversando con ellos sobre su elección de vivir en retirada del mundo. Ese es el origen de una serie de fotografías que recibe el nombre de Scrublands y que Bruy pretende continuar el próximo año en suelo norteamericano.

Así es la vida en los bosques de aquellos que han decidido dar la espalda a una sociedad de consumo que no aprueban.

Ramounat, Pirineos, Francia, 2012.

Urs, Pirineos, Francia, 2012.

El Pardal, Sierra de Cazorla, España, 2013.

Ces, Alpes, Suiza, 2013.

Montes Cárpatos, Rumanía, 2013.

Sierra del Hacho, España, 2013.

Lago de Laghetto, Alpes, Suiza, 2013.

Ardèche, Francia, 2010.

Sierra Nevada, España, 2013.

Ramounat, Pirineos, Francia, 2012

Pirineos, Francia, 2012.

Sierra del Hacho, España, 2013.

Pirineos, Francia, 2012.

Sierra de Cazorla, España, 2013.

Ces, Alpes, Suiza, 2013.

Ramounat, Pirineos, Francia, 2012.

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