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8 discos jugosos que no puedes pasar por alto

Aventura y placer para oídos exigentes

Otra semana, otra ración de discos buenos. Aquí está la columna-resumen con la que tratamos de tomarle el pulso a la actualidad discográfica cada siete días, destacando títulos recientes que, a nuestro juicio, merecen unos minutos de tu tiempo. Títulos que hay que sumar a los que vienen apareciendo cada pocos días en nuestra sección de Discos.

En la selección de hoy encontrarás nuevo hip-hop de Nueva York con el corazón dividido entre el presente y el recuerdo de la Golde Era, oscurantismos electrónicos de ascendiente dark wave, house melódico y sensible, soul-pop sedoso con ADN africano, experimentos a medio camino entre la ópera, el ambient, el jazz de escuela nórdica y los nuevos contemporáneos, y hasta algo de folk discorde. Como siempre, un menú variado para que escarbes, remuevas y picotees de lo que más te guste.

Joey Bada$ - "B4.DA.$" (Cinematic Music Group/Relentless/Pro Era)

Nota: 8.2

Norte y Sur. Ahora que el foco de atención en materia hip hop está fijado en Atlanta y alrededores, el muy esperado álbum de debut oficial de este chaval de apenas 21 años, natural de Brooklyn y de ascendencia caribeña, llega para recordarnos que, pese a las horas bajas, Nueva York sigue estando en el mapa y es todavía capaz de tener brillo propio. Un paso atrás, dos adelante. Joey Bada$$ se encuadra dentro de la tercera ola de revivalistas, la de aquellos que no habiendo vivido la golden era del hip hop neoyorquino de los 90, se han sumergido a fondo en la nostalgia rap. B4.Da.$$ supone así una nueva actualización del boom-bap que se baila moviendo el cuello arriba-abajo, el mensaje inunda las letras, el flow vuelve a pisar el asfalto, el jazz y el soul retoman protagonismo en forma de samples, los bajos ruedan cuesta abajo y el piano regresa a escena como pivote sobre el que giran muchas de las instrumentales. Lejos de resultar monocorde, en B4.Da.$$ ha lugar para tonos íntimos, coros en falsete y texturas suaves, pero también para el rap de guerrilla, el flow fumado y los recuerdos caribeños. Joey Bada$$ trata de apuntarse los mismos tantos que en su momento consiguieron gente como Mos Def, Black Moon o Smif-N-Wessun, y para ello cuenta con producciones del finado J Dilla o DJ Premier, así como con colaboraciones (orgánicas) de The Roots. Todo lo cual da para que un viejo zorro como yo se relama de gusto dejando, sin embargo, una peligrosa duda en el aire: ¿qué futuro le espera al género en la Gran Manzana cuando un chaval de 21 años, en lugar de desafiar las convecciones, se pliega a la tradición? ZC

Lena Willikens - Phantom Delia (Cómeme)

Nota: 7.9

Hay DJs que se contentan con ofrecer al público música triturada y mascadita, por aquello de ponérselo fácil, que no piensen demasiado y bailen sin rechistar. Otros, en cambio, prefieren optar por el riesgo, ofrecer algo distinto, más concienzudo y difícil de seguir de primeras, pero a la postre más satisfactorio. De este lado cae Lena Willikens, pinchadiscos de Colonia que se ha caracterizado por su eclecticismo y dinamismo en la mezcla. Más allá de las cabinas de los clubs, la chica también tiene un programa en Comeme Radio. Y ha sido precisamente este sello quien la ha animado a que lance su primer EP como productora. El resultado es Phantom Delia, un ejercicio sólido de oscurantismo distópico de ascendiente dark wave que es un buen reflejo de sus artes como selectora. Música de baile para pies exigentes, como todo lo que sale en Comeme. Lo mismo te sorprenden con el aullido de un lobo desesperado como con voces lujuriosas y viciadas sobre ritmos mecánicos. Repleto de buenas ideas que te sacuden la cabeza, este EP es ideal para DJs, con una producción cuidadísima hasta el último detalle, pero en casa estos cortes adquieren una nueva dimensión intrigante y fascinante. AGM

Else Marie Pade - Electronic Works 1958-1995 (Important)

Nota: 8.2

A lo largo de la historia, el mundo de la academia clásica y sus márgenes experimentales han sido un ejemplo preclaro de patriarcado, cosmovisión machista y falta absoluta de paridad; un entorno asfixiante en el que la mujer casi siempre ha quedado relegada al papel de instrumentista. La enseñanza de conservatorio siempre ha estado dominada por hombres, y lo mismo se puede decir de aquellos primeros estudios experimentales (el Groupe de Recherche de Musique Concréte, el Columbia-Princeton Electronic Music Center, el San Francisco Tape Music Center, etc.), casi siempre financiados con dinero público, que durante los años 50 y 60 empezaron a explorar las posibilidades de los nuevos medios electrónicos en su aplicación a la creación sonora . Si a día de hoy aún se echa en falta una mayor presencia de mujeres en el ámbito de la músicas electrónicas, imagínense entonces... Pero lo cierto es que mujeres, hubo. Fueron pocas, la mayoría comenzaron su carrera como meras ayudantes del varón de turno, pero a la larga desarrollaron un trabajo enormemente valioso. Trabajo solitario y silenciado en algunos casos, que con el tiempo ha ido ganando la debida visibilidad. Ahí están ejemplos como los de Maryanne Amacher, Daphne Oran, Bebe Barron, Elianne Radigue o Pauline Oliveros. Una lista de grandes pioneras de la aventura sónica a la que hay que sumar el nombre de Else Marie Pade .

Ciudadana danesa nacida en Aarhus en 1924, Else desarrolló una especial sensibilidad auditiva durante su infancia , tiempo en el que pasó largos periodos aislada, en cama, debido a diversas enfermedades. Años después puso su oído al servicio del espionaje anti-nazi, lo que le costó años de cárcel. Una vez liberada, comenzó estudios de piano en el Royal Danish Conservatory, pero su inquietud cambió tras entrar en contacto con el trabajo de Pierre Schaeffer, pionero de la m usique concrète , a través de la radio danesa. Poco después ponía rumbo a París para estudiar b ajo el tutelaje del propio Schaeffer en el GRM . Fue allí, a mediados de los 50, donde Pade empezó a trabajar en sus primeras composiciones electrónicas, una actividad que siguió desarrollando durante la década siguiente en su propio estudio, mientras simultaneaba su trabajo como ingeniera en la radio danesa y alternaba con personajes como Stockhausen, Eimert o Henri Pouseeur . Buena parte de esa obra, fundamentalmente desconocida, es la que se recopila en Electronic Works 1958-1995. La música de Pade existe equidistante a la de Elianne Radigue (la de Adnos ) y Daphne Oran, combinando frecuencias incisivas y tonos fantasmales mantenidos durante largos periodos de tiempo, a la manera de drones silbantes, con pulsos breves, recortes de inspiración concrète y bleeps con sabor a experimento radiofónico en el entorno de la ciencia ficción. Pade es hauntology antes de que existiera el concepto de lo hauntology . Como toda la 'early electronic', no es música de escucha fácil y agradecida, sino de esa que te sume en una especie de trance lúcido mientras te hace cosquillas en el oído. Música para el  orgasmo cerebral . LMR

Petite Noir - The King of Anxiety (Domino)

Nota: 7.5

Después de hacerse mucho de rogar (han pasado casi tres años desde que lo conocimos), Petite Noir por fin estrena su EP de debut, antes de entrar a grabar en Londres su ópera prima, muy ansiada por los buscadores de tendencias. Este trabajo de cinco canciones sirve para demostrar que la efervescente escena de Sudáfrica tiene mucho que decir ahora y en el futuro, pues nuestro hombre proviene de ahí, aunque corran por sus venas sangre angoleña y congoleña. Aunque Yannick Ilunga (así se llama nuestro hombre en realidad) creció en bandas de electro y metalcore ahora desarrolla una suerte de soul-pop sedoso y acuoso en el que confluyen las esencias de TV On The Radio y The xx con la música africana (ahí están las percusiones para atestiguarlo). Vocalmente, el chico también está bien dotado, mutando del falsete al barítono sin apenas despeinarse. Como buen ejercicio de nuevo soul que es, las letras nos hablan del deseo y la lujuria, como los mejores Wild Beasts, con quienes también se le ha comparado. No inventa la sopa de ajo, pero da la sensación que lo mejor está por llegar, porque talento aquí hay de sobra. Pronto lo comprobaremos. AGM

Round - Glass / Float (Hivern)

Nota: 7.8

Ya no es ningún secreto para nadie que Hivern se ha convertido en uno de los sellos a seguir por todos aquellos gourmets que busquen música sofisticada y valores en alza alrededor del house. La marca barcelonesa nos ha descubierto a productores la mar de interesantes y el último de ellos es Torsten Lindsø, diseñador, artista y tipógrafo que estudió en la The Royal Danish Academy of Fine Arts. El tipo se mueve cómodamente por ese house melódico y melancólico que tanto gusta en la discográfica de Barcelona. Nos imaginamos a Oriol Riverola (John Talabot) recibir la demo y decir: “Coño, esto suena mucho a lo que yo hago, pero con un giro inesperado e inspirado”. Normal que lo fichase. El danés, como esteta que es, sabe cómo sorprender al oyente con música que suene familiar y con un halo de misterio a la vez. ¿Los elementos a su disposición? Pads livianos, saxos distorsionados, arpas altivas, patrones de percusión minimalistas y exuberancia y calidez en los arreglos de sintetizador. El productor consigue en estas tres pistas encontrar el equilibrio perfecto entre la herencia recibida e ideas propias. AGM

Second Moon Of Water - One For Sorrow, Two For Joy (Denovali)

Nota: 7.8

Tres músicos de conservatorio combinando sus frecuencias mentales, como en un orgasmo conjunto , sin ningún otro añadido. Sin ordenadores, sin samplers ni capas de producción posteriores, sin procesado después de la grabación. Sin conservantes ni colorantes, solamente clarinete, guitarra y voz . ¡Y qué voz! Una soprano que se escapa de los escenarios operísticos para mezclarse con el ambient, el jazz y los nuevos contemporáneos en un experimento que se llevó a cavo en las costas del sur de Irlanda, durante cuatro intensas horas de improvisación. One for Sorrow, Two for Joy reúne seis pistas que son el documento, registrado en directo, de la primera colaboración de los tres artistas. El trío hace gala de una magnífica sencillez en la elección de los elementos . Hay desde reformulaciones etéreas del blues ( Two Magpies ) a un aria minimalista ( Those Days Are Gone ), ambient celeste con ecos de jazz nórdico que no desentonaría en el catálogo de Rune Grammofon, y también momentos de un pulso más eléctrico, como Cigarrette , una canción donde la guitarra rompe con la etérea combinación de sus dos compañeros, acercándonos a un tipo de canción que encajaría perfectamente con el Soused (4AD, 2014) de Scott Walker y Sunn O))). El terreno en el que se mueven es tremendamente dramático. Como unos nuevos románticos, llenan las pistas con acordes de tonalidad menor, pequeños destellos melódicos y frases que delimitan un imaginario compartido. La simplicidad de una línea como “the boxes on the floor full with pictures of you” describe perfectamente el sentimiento que quieren capturar, ese deambular alrededor del recuerdo de alguien ausente, tiempo después de una muerte o una ruptura . Este viaje al pasado que nos proponen, o a un presente de remembranzas y sombras, puede volverse iluminado o tortuoso dependiendo de la disposición del oyente. Escuchadlos con cautela. AC

Love Cult - Wonderland EP (Full Of Nothing)

Nota: 7.6

Imaginémonos bailando solos en un club, completamente inmersos en uno mismo. El cuerpo se mueve a medio gas, mientras la cabeza está en otro lugar, en uno de esos momentos de clara disociación entre lo físico y lo mental. Ese sentimiento de embriaguez introspectiva alimentada por el ritmo es el que se traduce del trabajo del dúo ruso Love Cult, que por primera vez se ha internado a grabar en estudio, saliendo su sonido ileso de la experiencia gracias a la tutela del productor Francesco Donadello, conocido por trabajar con Moderat y Thom York. El trabajo se desenvuelve entre el influjo de la EBM, el techno obsesivo y el house oscuro. Graves elásticos, detalles de sinte rugosos, beats bruscos y la juguetona voz de Anya Kuts, que aparece reducida a entrañables guiños de aire juvenil, llegan a su máximo estado de gracia en la canción que da nombre al EP, donde reconocemos un guiño a Miss Kittin. Bailables sí, pero no mucho, o no siempre. Las suyas son piezas cortas, con un algo turbio en el fondo, una energía discorde. Piezas que no se recrean en los sonidos, que apuestan por las formas simples y los ritmos funcionales, pero que van más allá del disfrute epidérmico en la pista de baile. La guinda final la pone This Good, que en sus 7 minutos de duración avanza a ritmo de traviesa marcha militar, dejando más tiempo a la voz para que retoce y se explaye en ecos y monosílabos. AC

Jessica Pratt - On Your Own Love Again (Drag City)

Nota: 7.6

Las circunstancias en las que los artistas graban sus discos la mayoría de las veces no llegan a oídos del público general, a menos que el espectador sea un poco curioso y esté dispuesto a indagar. No es el caso de On Your Own Love Again, donde el proceso de grabación está inscrito de una manera intrínseca en el resultado final. Es un álbum introspectivo, cocinado en casa a lo largo de los dos años posteriores a que Jessica publicará su debut. Y ese proceso íntimo, abordado sin prisas, se traduce en canciones pausadas, tomadas con calma, exprimiendo la máxima expresividad de los elementos más sencillos, dando entender que los ha madurado. La cantautora de San Francisco, a pelo, con solo voz y guitarra, ahonda en su particular visión del 'freak folk', donde las raíces del género en los 60 y los primeros años 70 se mezclan con su acento aniñado, ligeramente exagerado, como si fuera el de un pequeño personaje de una película de animación. En canciones como Strange Melodies andamos por bosques conocidos pero en donde nos acechan criaturas fantásticas. Del mismo modo que Brautigan en El Monstruo de Hawkline, o en cualquiera de las novelas del maestro escritor Enric Virgili, la aparente normalidad de las composiciones de Pratt se ve de golpe impregnada por el surrealismo. Miniaturas llevadas a las llanuras de lo fantástico; así las describen, de manera acertada, en su nota de prensa. Y no es solo a nivel musical: sus letras, como cuando en Game canta frases como “caras de personas que se funden en una acuarela que no puedes recordar”, nos remiten a imágenes reconocibles, pero envueltas en un extraño imaginario fuera de lo normal. AC

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