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Un smartwatch que lee emociones cuando hablas: ¿el peor chivato de tu intimidad?

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"Imagínese si, al final de una conversación, pudiera rebobinarla y ver los sentimientos del resto en esos momentos"

A.O.

06 Febrero 2017 06:00

A pesar de que los teléfonos y dispositivos inteligentes contribuyen a hacer nuestra vida más fácil, también se han convertido en pequeños chivatos capaces de arrojar una gran información privada a corporaciones o gobiernos. Debido al rastro que dejamos fruto de las interacciones, es posible saber dónde estamos, qué viaje planeamos hacer, cuántos idiomas hablamos, cuáles son nuestros intereses o qué preferencias tenemos. Todos los datos esbozan un perfil sobre nosotros.

Si bien hasta ahora el delicado ámbito de las emociones había permanecido protegido, eso podría cambiar. Gracias a una inteligencia artificial, los entrometidos podrían acceder a ese espacio íntimo.

El Laboratorio de Informática e Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts ha creado un dispositivo con una IA entrenada para leer nuestras emociones mientras hablamos. Y aseguran que su invento posee una precisión del 83%.

Después de haberle enseñado a interpretar emociones con vídeos de personas que mostraban un abanico de sentimientos, su IA ha aprendido a detectarlos en el habla. Esta inteligencia, midiendo el tono de voz y la velocidad de nuestras frases en la conversación, es capaz de puntuar cada cinco segundos una gama de sentimientos que revelan nuestro estado.



La elevada precisión se consigue porque es un chivato mucho más profundo. Al estar integrado en un reloj que se ajusta en la muñeca del usuario, el dispositivo analiza el ritmo cardíaco, la presión arterial y la temperatura de la piel para dar prácticamente en el centro de nuestra diana emocional.

"Imagínese si, al final de una conversación, pudiera rebobinarla y ver los momentos en que las personas que lo rodeaban se sentían más ansiosas", decía Tuka Alhanai, estudiante de posgrado del MIT y co-autor de un artículo de este proyecto. "Nuestro trabajo es un paso en esta dirección, lo que sugiere que no puede estar demasiado lejos un mundo donde la gente puede tener un entrenador social IA en su bolsillo".

La buena intención de los investigadores es facilitar a personas con ansiedad o déficits una mejor comprensión de cómo se sienten en cada momento. Sin embargo, también abre la veda a otros fines menos bienintencionados, así que emergen peliagudas dudas.

¿Y si es la pesadilla de la que se valen las compañías para obtener la información final que necesitan para vendernos sus productos?

¿Y si es el arma que nos deja desnudos en las negociaciones salariales?

¿Y si les dice a los organismos gubernamentales cómo nos sentimos en cada momento para que sepan cuándo es más fácil que aceptemos sus políticas?

¿Y si los hombres empiezan a corregir lo que consideran 'desviaciones' de su género porque no quieren permitir que una máquina les diga que han sido débiles? ¿Y las mujeres comienza a autocensurar una actitud de determinación?

¿Y si se convierte, en definitiva, en una mirilla que vigila nuestro lado más íntimo y nos hace vulnerables?

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