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Estas mujeres prefieren cortarse los dedos antes que aparcar sus tacones

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¿El último delirio de la moda? Listas de espera para recortarse los pies y caber en unos tacones

Leticia García

07 Julio 2014 13:42

Si le preguntas a una modelo cuál es la parte que más detesta de su cuerpo, es muy probable que te diga que sus pies. Desfilar es un deporte de riesgo: si no se caen en mitad de la pasarela, acaban soportando estoicamente las heridas y moratones. Y todas, sin excepción, terminan sus carreras con los pies deformados tras años caminar subidas a andamios de hormas imposibles. "Odiaría que alguien mirara mis zapatos y dijera: '¡parecen muy cómodos!", suele decir el diseñador Christian Louboutin. Precisamente, sus piezas cuestan entre quinientos y mil euros, tienen la suela pintada de rojo y fama de ser los más incómodos del mundo. También son los más deseados.

Hace varios años, la prensa se hizo eco de una nueva práctica en ciertas clínicas de estética norteamericanas: la amputación del dedo meñique para poder calzar tacones de horma muy estrecha. Ahora el New York Times cuenta que dichas clínicas, además de ampliar su sección de cirugía en los pies, tienen cada vez más demanda.

"Mi trabajo ha aumentado gracias al éxito de diseñadores como Louboutin, Nicholas Kirkwood y Manolo Blahnik", cuenta uno de los cirujanos al diario. Ofrecen alargamientos (y acortamiento) de los dedos, liposucciones y estrechamiento del pie e incluso inyecciones de bótox en la planta para amotiguar la presión de los tacones. El eslogan de la clínica neoyorquina Footcare ha pasado a ser: "pies de diseñador para zapatos de diseñador".

En Beverly Hills, el podólogo Ali Sadrieh tiene a pacientes en lista de espera debido a la fama de lo que él llama sus tratamientos Cenicienta: "puede parecer superficial, pero mis pacientes necesitan esos zapatos para proyectar seguridad en sí mismas. Así funciona el mundo real", afirma.

Y, desgraciadamente, así es. Según un estudio reciente realizado por la Sociedad Americana de Podología, el 50% de las mujeres sigue usando tacones a diario. De entre ellas, el 71% afirma sufrir dolencias en los pies.

Belleza y dolor

Aunque se habla de empoderamiento, de confianza y de autoridad, en realidad el mensaje subyacente es el contrario. Quedan pocos artefactos que asocien a la belleza con el dolor y a la moda femenina con el sometimiento; sin embargo, el tacón alto es uno de ellos, además de uno de los más arraigados en la cultura.

Originalmente planteados para hombres y mujeres, tras la Revolución Francesa se destinaron al uso femenino por una razón muy sencilla: las mujeres que los llevaban pertenecían a una familia con dinero y no tenían por qué moverse (ni quisieron que se movieran). Después significaron sexualidad, se asociaron al fetichismo y a la femme fatale. Hoy para muchas expresan sofisticación, poder y seguridad y para algunas bien valen un paseo por el quirófano.

Da igual que las tendencias coincidan en usar deportivas o zapatos planos para cualquier situación si al tacón incómodo e imposible le avalan siglos de simbología. El zapatero más codiciado del mundo es famoso por su impiedad con la comodidad de sus clientas. Y los cirujanos que recortan, remodelan y rellenan los pies para poder ponérselos, tienen lista de espera.

Eso sí, tanto Louboutin como los podólogos entrevistados por el New York Times opinaban desde la comodidad de sus zapatillas.

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