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Llegó la venganza: la ciencia dice que las mujeres con culos gordos son más sanas

Una investigación de Oxford hace trizas a modas, medidas perfectas y a los impertinentes que te insultan

¡Culo gordo! No hay nada como caminar por la calle y que unos borregos interrumpan tu tranquilidad espetándote ese insulto. Porque es un insulto, ¿no? Lo tiene que ser, sino de qué escucharlo tantas veces.

Al fin y al cabo, las que tienen el culo gordo son las que en las discusiones sobre comida o salud deben cerrar el pico. Cállate, culo gordo.

A las que todavía no lo tienen pero van camino de, se les advierte dramáticamente. ¡Deja de comer o se te pondrá el culo gordo!

Cuando acudes a una tienda y no te abrochan esos pantalones diseñados con mala fe —porque de pierna te quedan en su justa medida—, descubres en las miradas de conmiseración de las otras compradoras que los fabricantes también le han declarado la guerra a los culos gordos. ¡Cómo pretendes caber ahí con ese cu-lo-gor-do!

Pero la venganza es un plato que se sirve frío. Después de años obligada a bajar la cabeza, la ciencia ha hecho trizas a la moda, a los puñeteros consejitos y a los impertinentes que aluden a la talla de tu trasero. Y es que investigadores de la Universidad de Oxford han concluido en un estudio que las mujeres con glúteos más rellenos son más resistentes a las enfermedades crónicas, y además tienen hijos más listos.

Analizando los datos de salud de 16.000 mujeres encontraron que aquellas con las nalgas más gordas tenían más probabilidades de mantener los niveles de colesterol bajos y de que su cuerpo produjera más hormonas que metabolizan el azúcar, haciéndoles menos propensas a tener diabetes. La hormona que regula el peso también se veía favorecida, junto a las que tenían propiedades antiinflamatorias.

Aún hay más ventajas. El tejido adiposo ubicado justo en la parte superior del muslo también actúa, a su manera, como defensa. Las células que forman esos tejidos pueden capturar grasas dañinas y prevenir así enfermedades cardiovasculares.

El otro hallazgo demuestra que las que tenían el culo gordo tienden a tener hijos más brillantes que el resto. Sí, el tamaño del trasero influye en la inteligencia del bebé, según este otro estudio.

La culpa es de los ácidos grasos omega 3. Esas grasas, a menudo abundantes en las personas con culos voluminosos, funcionan como catalizadoras del desarrollo cerebral. Hay estudios que sugieren que el omega 3 pasa a la leche y pueden influir positivamente en el desarrollo del sistema nervioso del bebé durante su periodo de lactancia. Según los resultados de esos estudios, los niños nacidos de mujeres con caderas anchas y traseros grandes son intelectualmente superiores a los paridos por madres más delgadas y sin curvas.

"La grasa alrededor de las caderas y los muslos es buena, la única que es mala es la de alrededor de la barriga", apuntó Konstantinos Manolopoulos, autor principal de la investigación, que tenía como objetivo averiguar dónde la grasa es beneficiosa o dañina en el organismo.

Así que la próxima vez que intenten insultarte, ya sabes que escena representar con regodeo...

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