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Una bañista muere por la ráfaga de la turbina de un avión en la isla de St. Maarten

Ver despegar a los aviones es una atracción más para los turistas que acuden a la playa de Maho. Una atracción peligrosa que se ha cobrado la vida de esta mujer

Benny Zheng

Puede que te cueste ubicar San Martín en el mapa, pero seguro que has visto imágenes como la que encabeza estas líneas. O como esta:

O esta otra:

A pesar de su espectacularidad, las tres instantáneas retratan la rutina de cada día en la Playa Maho, situada en el lado neerlandés de la isla caribeña de San Martín. Rutina, decimos, porque apenas diez metros separan la arena de la playa de la valla que demarca el perímetro del Aeropuerto Internacional Princesa Juliana. El inicio de la pista de aterrizaje está a tan solo 25 metros de la verja.

Via BBC

Ver pasar a los aviones que aterrizan y despegan a escasos metros de tu cabeza es una atracción más para los turistas que se acercan a Maho, tan normal como tumbarse al sol. Pero es un pasatiempo peligroso, sobre todo para las personas que insisten en pegarse a la valla del aeródromo para sentir en sus carnes el poder de las turbinas de las aeronaves cuando inician el despegue.

En este vídeo, a partir del minuto 3:00, puedes ver a varios turistas experimentando ese momento.

Todo el perímetro del aeropuerto que da a la playa de Maho está plagado de vistosos carteles que advierten sobre los peligros del chorro de los reactores. Pegarse a la vaya para sentir la ráfaga de aire que expelen las turbinas es un comportamiento que, sin estar prohibido, es abiertamente desaconsejado por las autoridades de San Martín.

En el pasado, ese pasatiempo ya había provocado incidentes que habían dejado heridos. Esta semana se ha cobrado su primera víctima mortal.

Instagram/stmaartenmap

Sucedió el pasado miércoles. La víctima es una turista neozelandesa de 57 años. La mujer no hizo nada que no estuvieran haciendo otras varias personas en ese mismo momento. Su desgracia es que a ella le falló el agarre, no pudo mantenerse sujeta a la valla.

Cuando el avión que estaba observando —un Boeing 737 operado por la compañía Caribbean Airlines— puso en marcha las turbinas, el golpe de aire hizo que saliera despedida, literalmente volando, golpeándose en la cabeza contra el quitamiedos de hormigón que delimita el comienzo de la playa.

La accidentada fue trasladada a un hospital, donde murió horas más tarde.

Según The New Zealand Herald, el director del aeropuerto, Rolando Brison, informó personalmente del suceso a la familia de la víctima, cuya identidad no se ha difundido. “Reconocieron que lo que hizo estaba mal y lamentan que el riesgo que asumieron acabara de la peor manera posible”, ha explicado.

Las autoridades han aprovechado el trágico suceso para recordar a los turistas que la acción de acercarse a la valla para experimentar el rebufo de los aviones es “extremadamente peligroso”, aunque quizás no lo parezca.

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