Actualidad

Mujer, indígena y pobre: la cara menos 'cool' de la canción protesta

Si ya conocías el mito de Mercedes Sosa, ahora toca conocer a la persona

Su destino era vivir marginada hasta la muerte. Pero no solo se convirtió en un referente para los oprimidos, sino que su grito político la convirtió en un icono de la canción protesta.

Estos días llega a nuestro país el documental La voz de Latinoamérica. No es un homenaje a Mercedes Sosa, sino un retrato de lo que había detrás de la activista, detrás incluso de la cantante: una mujer tímida, insegura, sola.

Nacho Vegas: "La voz empoderadora de Mercedes Sosa es un referente para las luchas sociales"

¿Quién fue Mercedes Sosa?

Decir que nació en una familia pobre sería decir poco. El sueldo de su padre, obrero en los hornos de una industria azucarera, apenas llegaba para "fideos con manteca"; así que Mercedes y sus hermanos comían los frutos de las palmeras en el parque de enfrente de casa.

Empezó a cantar en la radio, utilizando el pseudónimo Gladys Ossorio para ocultarse de la desaprobación de su padre. Porque, en aquella época, quienes no le prohibían cantar simplemente la ignoraban.

Una mujer indígena y pobre encima de un escenario era difícil de ver en la Argentina de principios de los 60. Pero Mercedes Sosa iba más allá: sus letras hablaban de los obreros y de los campesinos. "La voz empoderada de Mercedes Sosa es un referente inspirador para las luchas sociales, y en particular para una tan fundamental como el feminismo " , comenta el cantautor Nacho Vegas.

La fama le estaba vetada pero, lamentablemente para las autoridades, su torrente de voz y su don lírico natural eran imparables. En cuanto subió a un escenario medio conocido, interpretó La canción del derrumbe indioacompañada solo por un tambor y se ganó un contrato discográfico.

Cuando llegó la dictadura, ella se convirtió en una de las principales amenazas a erradicar

Los siguientes años le sirvieron para consolidar la fama, que siempre utilizó para dar voz a los silenciados, desde las clases bajas hasta las figuras olvidadas de la cultura popular. "Supo partir del folclore de su tierra para actualizarlo, modernizarlo y conventirlo en música popular contemporánea", según Nacho Vegas.

Cuando se produjo un golpe de Estado que llevó a los militares al poder en Argentina, se convirtió en una de las principales amenazas a erradicar. Ella no se fue porque, en aquel momento, su música hacía más falta que nunca. Era 1976, había una dictadura por gobierno y Mercedes Sosa cantaba cosas así:

Cuando tenga la tierra,

la tendrán los que luchan:

los maestros, los hacheros,

los obreros.

Dos años después, había recibido ya bastantes amenazas de muerte por ser comunista declarada, hasta que, un día, los militares interrumpieron su concierto y la detuvieron sobre el escenario. Tuvo que exiliarse.

No solo era mujer, pobre e indígena; además cantaba para los oprimidos

Cuando volvió a Argentina, su fama se había multiplicado: en 1982, volvía para ofrecer un único concierto, pero la expectación era enorme y acabó haciendo 19. Se abrió también a estilos como el pop y el rock; grabó con Joan Baez, Charly García, Gustavo Cerati... pero también con Shakira, Pavarotti e incluso con Calle 13.

En cualquier estilo, Mercedes Sosa supo convertir la poesía en un acto político. Pero... ¿la hemos condenado al olvido? ¿Qué tiene Bob Dylan que no tenga ella?

"A diferencia de la canción popular anglosajona, rítmica y líricamente más sencilla, yo creo que en la canción latina hay una especial poética, que es precisamente lo que la hace universal. Por eso resulta tan necesario volver a ella y no dejar de reivindicarla", opina Nacho Vegas.

Mercedes Sosa durante su etapa de exilio en Cuba

Mercedes Sosa murió en 2009 por el mal de Chagas, una enfermedad que afecta a buena parte de la población rural de Latinoamérica.

Vivió en silencio la enfermedad que la había acompañado durante décadas, como tantos otros problemas. Porque lo peor de su vida no fue la opresión política, ni la discriminación por ser mujer, indígena y pobre. Ella siempre estuvo por encima de todo eso.

Su faceta más triste siempre fue la soledad. Tenía pánico escénico, y se veía obligada a bajar la vista cada vez que cantaba. No importaba que medio continente reclamara su vuelta del exilio, ni que miles de personas la vitorearan frente al escenario. La sensación de abandono total, como la que sintió cuando su primer marido la abandonó con un hijo pequeño, hubo de acompañarla hasta la muerte.

Ella misma confesó: "He vivido la soledad muy de cerca. Mi voz es un consuelo para mucha gente, pero nunca lo fue para mí". 

No es Bob Dylan ni John Lennon. Se llamaba Mercedes Sosa, y su voz era un acto político a favor de quienes nacen sin nada.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar