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Alcohol, basura y turistas: así se destruye una playa de hábitat protegido en Mallorca

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Los vecinos temen que Cala Agulla sea el próximo Magalluf.

PlayGround

06 Junio 2017 16:53

Getty Images

Mallorca va camino de batir récords en visitas turísticas. El Diario de Mallorca publicaba este martes que, tan solo en abril, los turistas se han gastado 900 millones de euros en la isla del Mediterráneo. Es una facturación nunca vista hasta ahora. Los datos reflejados por los turoperadores y los hoteles apuntan a que en verano se colgarán los carteles de "todo lleno".

El problema es que la masificación del turismo de las islas , en concreto de Mallorca, le pueda salir muy caro al medio ambiente y a sus residentes. Este fin de semana, un vídeo grabado por un residente de Cala Agulla circulaba por las redes sociales y despertaba la indignación de quienes viven en la isla.

Miles de turistas "invadían" este pequeño oasis de apenas 500 metros de longitud. En la escena grabada se puede ver cómo cientos de turistas, copa en mano, convierten la playa de Cala Agulla, declarada área natural protegida, en una improvisada discoteca al aire libre. Música a todo volumen, basura y alcohol. Mucho alcohol.

Las imágenes han hecho saltar las alarmas de los residentes de la zona. Temen que este paraíso natural de aguas turqueas y arena fina se convierta en el nuevo Magalluf, epicentro del 'balconing', 'mamading' y demás prácticas que han convertido a la zona turística de Calvià en un estercolero que genera más gastos y daños en la zona que ingresos.

De momento, los residentes han reclamado presencia policial inmediata, medidas correctoras y regulación de los accesos. Una iniciativa que el partido Més ha hecho llegar al Ayuntamiento de Capdedera, el municipio al que pertence la playa.


Cala Agulla era uno de los pocos sitios paradisíacos que habían escapado al turismo de borrachera y "low cost" que cada vez más se extiende por las islas



Cala Agulla era uno de los pocos sitios paradisíacos que habían escapado al turismo de borrachera y "low cost" que cada vez más se extiende por las islas. Ahora, los residentes esperan que no corra la misma suerte que Magalluf.

El mes pasado tuvo lugar una manifestación en el centro de la ciudad de Palma para denunciar la "masificación" turística que sufre la isla. En 2016 Palma recibió hasta 8 cruceros en un solo día. Entre ellos, el Harmony of The Seas, el más grande del mundo y con capacidad para 7.000 pasajeros.

Hace años que el partido Verde y los residentes denuncian la necesidad de encontrar un modelo de turismo más sotenible para la isla. En apenas 5 años, las cifras de visitantes se han duplicado y el número parece en ir ascenso. El proyecto de construcción de un megapuerto para yates de uso privado en el puerto de Palma es una clara indicación de que no existe un consenso político para "regular" la masificación turística. Este megapuerto, que costará 400 millones de euros, será de uso privado y se construirá frente a la catedral.

Baleares vive del turismo, eso es un hecho. El problema radica en si este negocio realmente se ve reflejado en la mejora de las condiciones de vida de los residentes y en un aumento del empleo. Según datos de la Conselleria de Trabajo, desde 2009 el poder adquisitivo de los residentes ha bajado un 3,4%.

Además, la irrupción del alquiler turístico ha supuesto un aumento desproporcionado de los precios de los alquileres. Uno de los casos más mediáticos tuvo lugar en Ibiza, donde los trabajadores de la hostelería denunciaron que vivían en condiciones precarias, pagando hasta 500 euros por dormir en un colchón en el balcón de una casa sin derecho a cocina ni baño.

El medio ambiente tampoco se salva. El aumento de basuras, vertidos al mar y humos se han hecho notar. La producción de residuos se ha duplicado desde 2010 hasta alcanzar los 46 millones de kilos de basura adicionales al año. Los vertidos al mar han aumentado un 47% y la generación de humos, el consumo de electricidad y combustible o el gasto de agua, se ha disparado, incluso en años de sequía.


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