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Más de 100 muertos en Brasil en medio de una huelga policial

El estado de Espírito Santo vive en medio del caos por un brote incontrolado de asesinatos, violencia y atracos

Espírito Santo es un Estado sin ley. Desde hace casi una semana, una huelga de los cuerpos de policía ha convertido la capital de esa región brasileña, Vitoria, en una ciudad donde reina la anarquía, los saqueos y los asesinatos.

El conteo de los muertos asciende ya al centenar y los habitantes del estado viven como si se hubiera declarado oficialmente una guerra. No salen a las calles, los supermercados y las escuelas tienen orden de permanecer cerrados, y cuando una tienda sube la persiana corren para aprovisionarse de alimentos que les permitan mantenerse varios días en refugio.

El caos, que se ha apoderado de Vitoria, intenta ser contenido por un destacamento de 1.200 soldados y policías federales enviados por el Gobierno.

 

Este jueves ya se contabilizaban 101 homicidios, es decir, seis veces más de la tasa promedio durante el mismo período de tiempo el año pasado. 200 vehículos fueron robados en solo un día, 10 veces más del promedio diario para todo el estado.

"No podemos establecer los motivos definidos para estos homicidios en este momento ya que la crisis aún está en curso. Sin embargo, una evaluación inicial de la división de homicidios parece indicar que la mayoría de los que han muerto estaban ligados al tráfico de drogas o algún otro tipo de delito", ha relatado a Reuters Gustavo Tenorio, portavoz del sindicato policial.

Por el momento, los destacamentos enviados a Espirito Santo no son suficientes para controlar la situación y las autoridades estatales han pedido al Gobierno cientos de tropas más.

La policía de Espirito Santo ha dejado de trabajar para exigir un aumento de su sueldo, que lleva sin revisarse desde hace 7 años. Como el Código Penal Militar les prohíbe hacer huelgas, las mujeres de los agentes y sus familiares han salido a manifestarse por ellos pidiendo pagos en concepto de alimentación, peligrosidad, insalubridad y trabajo nocturno. A pesar de la prohibición, los policías han respetado las peticiones de sus mujeres de no salir a las calles a trabajar y por tanto la Justicia considera la huelga ilegal.

A la luz de la crítica situación económica en la que se encuentran otras muchas áreas del país, los rumores de que la huelga de policías podría replicarse en otros estados corren como la pólvora por todo Brasil. En Río de Janeiro temen que el caos se desencadene a solo tres semanas del inicio de los carnavales.

A pesar de lo grave de la situación, no es la primera vez que Brasil sufre huelgas policiales. En 2012 Salvador de Bahía vivió el caos por una huelga similar y en 2014 Recife fue testigo del pánico que deja la ausencia de las calles de los cuerpos policiales y de bomberos.

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