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La muchacha y El Pensador, otra historia de amor raro de Leos Carax

'Gradiva', un filme breve realizado para la reciente apertura de la Galería Gradiva en París, nos acerca a la vida interior de 'El pensador' de Rodin

“El héroe de Gradiva es un enamorado excesivo: alucina lo que otros no harían más que evocar”. Con esa frase, sacada de Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Bartes, se nos presenta la última creación del cineasta francés Leos Carax. Esta vez se trata de un pequeño trabajo de encargo, un filme brevísimo, de apenas minuto y medio, realizado para la parisina Gradiva Galerie.

Como la obra de Bartes, este Gradiva de Carax se proyecta a partir de una situación amorosa; una situación bastante sui géneris que implica a una bella muchacha y a una escultura tan notoria como El pensador de Rodin. Ambos, a quienes presumimos amantes, se encuentran y mantienen un breve intercambio de palabras en un balcón parisino (el de la propia galería), envueltos por la oscura superficie de una noche que transcurre en calma. La escena nos hace pensar en otro fragmento de la citada obra de Bartes, aquel que dice: “El ser que espero no es real. El otro viene allí donde yo lo espero, allí donde yo lo he creado ya. Y si no viene lo alucino: la espera es un delirio”.

La pieza, a pesar de ser un objeto promocional, tiene ese punto indescifrable habitual en toda la filmografía de Carax, como si quisiera mantener en secreto algunas ideas, como negándose a ofrecer una interpretación única y definitiva. Así que dale al play y observa, sin analizar en exceso. Total, son sólo dos minutos de tu tiempo.

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