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Viaje al nuevo corazón de la inteligencia cultural de Podemos

No es una okupa, ni tampoco un bar hipster; es La Morada

*En la imagen, Guacamayo Tropical DJ's, quienes inauguraron el espacio cultural La Morada.

Era la víspera de Todos los Santos y, mientras las iglesias de Madrid vestían sus altares de morado, en la capital española se inauguraba La Morada. ¿Que qué es La Morada? Digamos que se trata de una especie de templo cultural y político, un lugar donde morar, un refugio de ocio. Y es morada por feminista, y por Podemos.

La formación de Pablo Iglesias ya tenía su local. Y no era una casa okupa. Pero tampoco un garito hipster decorado con cornamentas de ciervo. Era algo nuevo: el espacio de Podemos, que logra —o intenta— el equilibrio entre la izquierda más activista y la más cultureta.

La Morada es un lugar en el que puede aparecer un tipo de Leganés en chándal y que estudia segundo de Filosofía, o un productor musical que sabe moverse en las industrias culturales y podría diferenciar entre distintos tipos de tataki.

Es un lugar en el que en el que caben la profesora precaria de universidad, el filólogo que sigue escuchando a Ismael Serrano, la trabajadora social de periferia y el punki antifascista

Es un lugar en el que en el que caben la profesora precaria de universidad, el filólogo que sigue escuchando a Ismael Serrano, la trabajadora social de periferia y el punki antifascista.

“Aquí no verás a gente del barrio de Salamanca”, dice Jorge Lago, sociólogo, editor, responsable del área de Cultura de Podemos e impulsor de este nuevo espacio. Pero tampoco es un club en el que solo se escucha música ska o de contenido político explícito. Mismamente, la noche del sábado actuaron grupos como Los Ilegales, Ornamento y Delito, Alfa de Buenas Noches Rose, Los Guacamayo Tropical o Víctor Lenore.

*Sesión del colectivo al que pertenece Víctor Lenore, que también pinchó en La Morada.

El local tiene tres pisos, aforo para 200 personas, 476 metros cuadrados, una decoración sobria, espacios para actuaciones culturales y conferencias, un bar, la redacción de la publicación de Podemos, La Circular, una biblioteca y un espacio de co-working. Es un cóctel que pretende representar —en la calle— lo que es Podemos.

“La Morada busca entender la política de manera poliédrica”, continúa Lago. O lo que es lo mismo, encarnar el espíritu del partido. Víctor Lenore, uno de los DJ que amenizaron la noche del sábado y vinculado a Podemos dice que La Morada, al igual que el partido, es un “tejido poroso” en el que cabe mucha gente. Una expresión del sentido amplio del partido, abierto a la gente, y con una estructura.

Imagen vía Guacamayo Tropical

Amplio en el espectro social, y también en el de la edad. La Morada también es el lugar para el café y leer el periódico. Y también el lugar donde los niños jueguen los sábados por la mañana. De 0 a 99 años, pero todos jóvenes, como se define La Morada.

Y, ¿cómo es el joven de Podemos que irá a La Morada en lugar de a la okupa?

“Si pudiera definirte al joven de Podemos habríamos fracasado, porque estaríamos delimitando, cuando lo que buscamos es lo contrario”, dice Lenore. Y explica que, efectivamente, no son ni el Patio Maravillas, ni una casa okupa o un centro social, pero tampoco una asociación cultural o una sede institucional de un partido o un bar.

Es la articulación social de Podemos en los barrios. Es la manera que el partido ha visto para permear en la sociedad más allá de las tertulias de La Sexta. “Las tertulias crean discurso político y una visión de las cosas, esto crea bases sociales”, dice Lenore.

Las tertulias crean un discurso político; esto crea bases sociales

La Morada, sin embargo, puede parecer alejada de los intereses de la clase trabajadora, del barrio. Lago explica que el local cumplirá con el papel de los centros sociales aportando "algo más". La Morada sería la asociación vecinal guerrera en la que se sirven birras baratas e inclusivas pero que no renuncia a un imaginario 2015.

“Es como una casa del pueblo del siglo XXI”, asegura Lenore. “Y, en cierta manera, complementa todos aquellos espacios que están libres del mercado en Madrid. Bueno, en Madrid, y en el resto de España”.

La Morada, situada en el barrio de Embajadores (c/Fernando Poo, 4), es esencialmente madrileña. Y no solo por la ubicación sino también por los referentes musicales y otros pertenecientes al estilo de la izquierda madrileña. Lenore comenta que las demás moradas estarán adaptadas al entorno social, cultural y de barrio de las diferentes ciudades en las que se vayan abriendo.

La Morada es al fin, lo que Podemos necesitaba para —como nuevo partido— crear su marca. Todos los partidos políticos tenían sus sedes. Ahora abre la de Podemos como espacio en el que sus simpatizantes puedan sentirse cómodos, y los de fuera también. Uno que fuera del PSOE jamás hubiera entrado en una sede del PP. Ahora, quizás lo haría en la de Podemos.

*Fotografía de Olmo Calvo, perteneciente a la exposición Supervivientes en busca de refugio de La Morada.

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