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No es un cementerio de máscaras, es un monumento a nuestros héroes

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El arte, de nuevo, como signo de la lucha contra el cáncer

Luna Miguel

30 Septiembre 2014 13:32

Las máscaras de los héroes son hermosas, porque guardan dentro de ellas la candidez y el sudor que sus rostros imprimían. Las máscaras de estos héroes en particular son hermosas, pero también tienen rastros de dolor y de tristeza: son aquellas que vistieron las caras de los enfermos del Centro de Cáncer Vanderbilt-Ingram en Nashville (EEUU), y las que protegieron sus pómulos, sus ojos, sus narices y sus bocas durante las largas sesiones de radioterapia.

Cada 15 minutos, y durante 10 horas, un nuevo enfermo ingresa en estas instalaciones, donde la radiación es al tiempo una esperanza y un peligro. Después del tratamiento algunos sobreviven, otros deben enfrentarse a nuevas alternativas y otros mueren por culpa de la agresividad de su cáncer. Pero todos ellos tuvieron su máscara, y todos, además, encararon el mundo como soldados adolescentes mirando confiados desde la sucia trinchera.

Para recordar y homenajear a los caídos y a los supervivientes, el centro médico Vanderbilt-Ingram provee de máscaras a los ideólogos del proyecto artístico Courage Unmasked. Desde 2009, esta iniciativa cuenta con distintos artistas cuyo deber es el de crear una pieza con las máscaras que en algún momento pertenecieron a pacientes, y que serán expuestas con el fin de recaudar fondos tanto para los honorarios de los artistas como para los tratamientos de los enfermos.

El arte, otra vez, como arma contra el olvido. La creatividad, otra vez, como un puñetazo a esa célula maligna a la que tanto tememos. 





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