Actualidad

Esta artista podría ir a la cárcel por hacer un molde digital de sus genitales

La japonesa Megumi Igarashi está acusada de distribuir una plantilla digital de su vulva para su impresión en 3D

2 años de cárcel y una multa de 17.000 euros. Esa es la pena a la que se enfrenta Megumi Igarashi (alias Rokude Nashiko) por hacerse un molde de su vulva y fabricar diversos objetos a partir del mismo. ¿Qué tipo de objetos? Por ejemplo, un kayak.

La artista japonesa, de 42 años, fue detenida a principios de este mes y acusada de vender materiales "indecentes" a cambio de dinero. Ella se defiende aludiendo que su campo es el humor: "Mis obras están destinadas a inducir la risa amistosa, involucran órganos sexuales lindamente decorados. No son obscenos ", dijo Igarashi según el diario Asahi Shimbun.

La polémica se remonta al pasado verano, cuando Igarashi mandó centenares de mails a sus fans para que pudieran descargarse los planos 3D de sus genitales y fabricar su propia embarcación. Por entonces ya fue arrestada y puesta en libertad a los pocos días. Hasta hace unas semanas, cuando las autoridades volvieron a encerrarla y a acusarla formalmente según las leyes japonesas que regulan lo obsceno.

Con este caso, el país del manga, del hentai y de los festivales populares dedicados al pene se ha puesto en evidencia: ha demostrado tener un doble rasero en cuanto los límites que impone a la expresión de las mujeres y la total libertad cuando se refiere a los hombres.

Japón es una isla en la que las fantasías sexuales y las perversiones más variadas se dan rienda suelta en el mundo de la animación y el cómic (de hecho, hasta el pasado junio no se penalizó la pornografía infantil). Un inacabable abanico sexual está disponible, siempre que se trate de satisfacer al cliente masculino.

Ni el hiperdesarrollo tecnológico ni el afán por convertirlo todo en algo mono y pop han conseguido deshacerse de los fundamentos machistas de la sociedad nipona. Hasta tal punto que mujeres maduras como Igarashi ni siquiera han visto una vulva ajena en su vida. "¿Por qué empecé a hacer este tipo de obras de arte? No había visto el coño de los demás y me preocupaba demasiado el mío. No sabía si debían existir coños similares", escribe en su web.

Por ese motivo la artista está empeñada en multiplicar la presencia de los genitales femeninos en la cultura erótica japonesa, ya sea en forma de lámparas, de coches teledirigidos, de fundas de móviles o divertidos personajes imaginarios. En un mundo en el que el sexo lo impregna todo, no tiene sentido que las mujeres sientan vergüenza de sus genitales o los mismos sigan siendo tabú.

Es tremendamente injusto que sólo los hombres puedan hablar de coños, adorar a los coños. Sin embargo, lo que la reacción de las autoridades japonesas refleja es el miedo a que sean las propias mujeres, musas dóciles y receptáculos de su deseo, quienes empiecen a pensar y a construir el sexo. Porque ellas, aunque esto no se deba decir muy alto, son las dueñas de esos tesoros.

Un día, las musas se darán cuenta de que ellas son las dueñas de sus cuerpos. Y eso da miedo.

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar