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De homeless a desfilar por las mejores pasarelas del mundo

La modelo Lorna Tucker pasó de las aceras a las pasarelas en menos de dos años

Podría decirse que la vida de Lorna Tucker es la de una mujer de éxito: tras años desfilando en las pasarelas de todo el mundo, esta británica pelirroja ha sabido reinventarse y ha encaminado su carrera profesional al mundo del cine. Como directora y productora, Lorna Tucker ha colaborado con Alexander McQueen, Vivienne Westwood, Nike, Vogue y otras marcas de la industria de la moda mediante la creación de una serie de cortos y fashion films.

Además ha documentado en sus cortos la vida de los habitantes del Himalaya nepalés y las Favelas brasileñas. Actualmente, Tucker se encuentra editando el documental AMÁ, una película que narra los abusos y las esterilizaciones que sufren las mujeres indígenas en Estados Unidos, y pendiente del estreno de WESTWOOD, una película sobre la vida de la diseñadora Vivienne Westwood.

Sin embargo, esta vida de cámaras, focos y éxito comenzó de la peor manera posible: durmiendo en las frías calles de Londres.

Ahora, esta mujer de 31 años ha decidido contar su historia de superación al diario The Independent, como parte de una campaña para ayudar a las personas sin hogar en Reino Unido.

Lorna creció en Hertfordshire, en una casa que compartía con su madre y cuatro hermanos. La situación familiar no era fácil pero la infancia de Lorna transcurrió sin contratiempos. Fue al llegar a la adolescencia cuando todo explotó. Entonces rompió con su familia y se escapó de casa. Solo tenía 15 años.

Al principio, Lorna se queda con la familia de un amigo suyo, pero cuando le recomiendan que vuelva a su casa, decide escapar otra vez. Así es como acaba viviendo en las calles de Londres y desarrollando una adicción a la heroína.

“Al final del verano era adicta a las drogas", recuerda en The Independent. Te conviertes en una superviviente. Sabes que no necesitas nada ni nadie y que solo puedes sobrevivir, aunque en tu interior desees ser querido, es muy difícil”.

Lorna pasaba los días pidiendo en la estación de metro de Charing Cross y fue precisamente allí cuando se le acercó por primera vez un ojeador de una agencia de modelos. Esa fue la primera vez que alguien le hizo sentir bella. Sin embargo, Lorna rechazó la oferta.

Al principio, Lorna se queda con la familia de un amigo suyo, pero cuando le recomiendan que vuelva a su casa, decide escapar otra vez. Así es como acaba viviendo en las calles de Londres y desarrollando una adicción a la heroína

Poco después, justo al cumplir 16 años, intentó suicidarse. Por suerte, fue descubierta a tiempo y, gracias a la ayuda de sus amigos, familiares y profesionales, decidió entrar en un programa de rehabilitación.

Un año más tarde, un scouter de una de las principales agencias de modelos del país volvió a proponerle un trabajo como maniquí. Esta vez Lorna aceptó y en tan solo unas pocas semanas, su cuerpo desfilaba por las mejores pasarelas del mundo: Londrés, París o Milán.

A lo largo de su carrera, Lorna protagonizó la campaña de Levi's y posó delante del objetivo de fotógrafos como Steven Klein o Rankin. " El mundo de la moda fue mi salvador porque me mostró un mundo más grande que nunca lo hubiera descubierto de otra manera", recuerda. "Conocí a personas que cambiaron mi forma de pensar y de ver el mundo”, explica a The Independent.

Porque para Lorna, hay algo que está muy claro: “cualquier persona puede cambiar su vida. No creo en el dicho de un leopardo no cambia sus manchas, porque estás hablando con alguien que las tiene”.

[Vía The Independent]

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