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Peleas en bares y violencia conyugal: así fue la vida de la diseñadora del punk

Menos mal que Vivienne Westwood ha censurado algunos extractos de su autobiografía

Creció en una pequeña comarca británica, se casó y se hizo profesora infantil. Hasta que se mudó a Londres, abrió la tienda Sex e ideó el uniforme del punk. Entre medias, se hizo pareja de Malcolm Mclaren, ese icono de la noche londinense que se autodenominaba Situacionista y fue el ideólogo y manager de los Sex Pistols.

Vivienne Westwood es una de las diseñadoras más importantes del mundo, no tanto por sus creaciones en sí mismas sino por haber sabido ligarlas al activismo político. Ahora sus desfiles se centran en reivindicaciones medioambietales y sus apariciones públicas son siempre una excusa para defender la labor de Assange y Snowden. Pero hace cuatro décadas, su misión fue la de reventar el sistema de la moda apelando al mal gusto, el caos estético y la rebeldía. En definitiva, vestir al punk.

Hoy mismo sale a la venta su autobiografía, coescrita junto al actor y escritor Ian Kelly (especializado en biografías de dandis como Brummel o Casanova). En ella Westwood (supuestamente) se sincera, y narra las etapas más convulsas de su vida; aquellas en las que el punk no era un mero estilo, sino una actitud vital.

Dazed recoge algunos extractos, que muestran la afición de Westwood por montar una pelea cada vez que tenía ocasión:

En una actuación de los Sex Pistols, le robó el asiento a uno de los asistentes. "Me puse muy arrogante e impertinente. Y no me moví de ahí, así que él me levantó, silla incluída, y Steve Jones (uno de los fundadores de la banda) bajó a protegerme. Sid se quitó su cinturón de pinchos y le dio con él en la cabeza. Me arrepentí inmediatamente".

"Luego en el 100 Club la cosa se puso muy violenta. Sid le pegó a Nick Hent –el crítico musical que era novio de Crissie Hynde–. Ella era una amiga muy cercana, por eso le pedí disculpas a Nick, pero Malcolm me riñó y me dijo que mi actitud era muy burguesa, así que le hice caso y fui muy borde con Nick en la siguiente ocasión".

La relación entre Westwood y McClaren duró poco. Tras la muerte de este, la diseñadora confesó en un par de ocasiones que el manager era una persona horrible. "Malcolm trató de destruinos a mí y a nuestro hijo", comentó al Daily Mail.

En esta autobiografía, Westwood tiene mejores palabras para su pareja creativa; aunque deja claro el lado oscuro de McClaren, confiesa que ella también tuvo sus ataques de ira: "Lo encerraba en habitaciones o le daba con la puerta en las narices porque me provocaba, me ponía histérica", escribe en el libro.

Según los extractos que recoge el Sunday Times, McClaren y Westwood empezaron su relación de manera fortuita. "No cuidaba de sí mismo, y empecé a cocinar para él. No estaba pasando por un buen momento y no tenía dónde dormir. En una ocasión, le dejé mi cama porque tenía fiebre, pero cuando se recuperó no quiso irse. Al final acabamos teniendo sexo".

La diseñadora confiesa que ella "solía pegar a McClaren. Y a veces él me devolvía los golpes". "No he vuelto a llorar de verdad desde que desapareción de mi vida", asegura.

Hace tres años, la periodista Jane Mulvagh publicó una biografía no autorizada de la diseñadora, "An unfashionable life". Profundizaba en los escándalos y la violencia, y Westwood acabó calificando la historia como "completamente falsa. Un montón de mierda". Ahora ha permitido que Ian Kelly narre sus vivencias con la condición de que ella misma revise y censure ciertos extractos. El resultado, según algunas reseñas publicadas, ha acabado siendo un relato amable de su protagonista. Cómo habrá sido la vida real de Westwood si el libro, una vez pasado por la censura, dedica una sección especial a la violencia nocturna y otra a las peleas conyugales.

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