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El debate de la moción de censura no ha sido más que una vergonzosa muestra de machismo

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Una vez más, una mujer ha sido juzgada por el hecho de serlo y no por su valía profesional

silvia laboreo

14 Junio 2017 17:33

Getty

Venía a trabajar y acabó soportando un aluvión de críticas sexistas. Irene Montero inauguró ayer el debate de la moción de censura contra el Partido Popular con uno de los mejores discursos de la democracia española. Pero, antes de que tomara la palabra y como describe perfectamente Ana Requena en esta columna en El Diario.es, todos sabíamos lo que le iba tocar aguantar a la parlamentaria.

Tocaba, como dice Requena “de forma más o menos sutil, ensalzar lo masculino, denostar lo femenino. Ya saben, ellos son enérgicos, nosotras unas histéricas; la voz grave o ronca es seriedad y respeto, la aguda es ay, qué insoportable”.

La diputada popular Ana Vázquez Blanco publicaba a los pocos minutos de comenzar el debate un par de tuits lamentables en los que recordaba la relación sentimental que mantienen Irene Montero y Pablo Iglesias.





Los tuits, ya retirados, sirvieron de inauguración de un espectáculo que demostraba que a algunos les sigue quemando los ojos ver a una mujer en política haciendo su trabajo.

Mientras la portavoz de Podemos desgranaba en su discurso todos los casos de corrupción en los que estaba implicado el Partido Popular (y no son pocos),  las redes sociales se llenaban de comentarios que poco tenían que ver con el contenido de su discurso.

Comentarios acerca de su físico, de sus relaciones personales, de su voz, de su energía a la hora de presentar la moción y… ¿Hemos dicho ya que se mencionaron sus relaciones personales? Comentarios cargados de tópicos y estereotipos que no solo se quedaron en Internet.

En el hemiciclo, Irene Montero tuvo que hacer frente a continuas interrupciones por parte del Partido Popular, cuyos parlamentarios no dejaban de comentar y murmurar. “Ustedes tratan a España con la misma arrogancia con la que me están tratando a mí ahora”, llegó a decir la diputada durante uno de esos momento incómodos. “Cuando quieran”, les espetó a los “murmuradores” para poder así continuar su intervención.

Y hoy, durante la segunda sesión del debate acerca de la moción de censura, el machismo ascendía hasta alcanzar sus cotas más altas.

¿La protagonista ? Otra vez Irene Montero.

Esta vez, la diputada de Podemos ha tenido que aguantar las impertinencias, el machismo y el paternalismo del portavoz del Partido Popular, Rafael Hernando. Y ha tenido que soportar, otra vez, la cansina coletilla de “novia de”.

Hernando, en un momento dado de su intervención, decía lo siguiente: “hay quien dice que estuvo mejor la señora Montero que usted, pero no diré yo esto porque si no... no sé qué voy a provocar en esa relación".


Palabras que han provocado un murmullo generalizado en la cámara y han obligado al portavoz del PP a rectificar. "He hablado de una relación política", dijo después. "Tengo en alta estima a la portavoz de Podemos", añadía.




Sin embargo, estas disculpas poco creíbles no han servido de mucho y el nombre de Hernando se convertía en trending topic nacional por sus palabras dirigidas a tambalear a Montero con un truco demasiado arcaico para nuestro tiempo. Él quería hacer daño, deslegitimar a una mujer sacando su vida privada en su lugar de trabajo. Pero las insinuaciones solo han jugado en su contra.

Rita Maestre, compañera de partido de Iglesias y Montero, mostraba su apoyo a Montero a través de Twitter.





Clara Serra también mostraba su apoyo a la Portavoz de Podemos.



Otras, como la actriz Leticia Dolera, incidían en la tremenda hipocresía del Grupo Popular.




La tuitera @MagdalenaProust profundizaba en estas críticas y se preguntaba si un Gobierno machista está legitimado para encabezar un Pacto de Estado contra la violencia de género.



Antonio Maestre se limitaba a calificar a Hernando con una sola palabra.



Por su parte, la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, ha manifestado que “el machismo casposo de Rafa Hernando es proporcional al nivel de podredumbre de su partido".

Así, más allá de huracanes en redes sociales, comentarios desafortunados y tópicos y estereotipos repetidos de forma constante, los dos días de debate de moción de censura han dejado en evidencia una sola cosa: una mujer ha vuelto a ser juzgada por el hecho de serlo y no por su valía profesional.

Y eso, recuperando una frase de la columna de Ana Requena, hace que "sea ella quien sea, perdamos todas".   

 


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