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El misterioso culto que veneraba calaveras humanas hace 11.500 años

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El hallazgo de cráneos humanos modificados en Göbekli Tepe arroja luz sobre el surgimiento de la religión y las primeras sociedades complejas

L.M.R.

02 Julio 2017 20:32

Science Advances

Mira la siguiente imagen:



A simple vista puede parecer poco cosa, una ruina más, vestigios arquitectónicos desenterrados en una excavación cualquiera. Pero no. Los arqueólogos creen que esta enigmática construcción neolítica que estás mirando es el primer edificio monumental construido por el hombre y también el lugar de culto más antiguo del mundo. Ahí es nada.

Göbekli Tepe significa en turco algo así como “colina panzuda”. La construcción se levanta en el punto más alto de una colina situada a unos 15 kilómetros al nordeste de la ciudad de Sanliurfa, en el sureste de Turquía, cerca de la frontera con Siria. Los investigadores creen que fue erigida por cazadores-recolectores seminómadas hace 11.500 años, antes de que comenzara la sedentarización y cuando aún no se había inventado la agricultura.

La edificación consta de varios pilares monolíticos de piedra caliza enlazados entre sí por toscos muros que forman estructuras circulares. Los monolitos están decorados con relieves figurativos, cuidadosamente tallados, que representan todo tipo de animales. Hay leones, toros, zorros, buitres, escorpiones... También hay pictogramas abstractos y formas humanoides que parecen representar símbolos y escenas sagradas.

Las prospecciones geomagnéticas indican que debe de haber unos 200 pilares en Göbekli Tepe, la mayoría aún enterrados. Los pilares llegan a alcanzar los cinco metros y pesan unas seis toneladas. No se sabe cómo aquellos nómadas del Neolítico temprano pudieron llevarlos hasta allí.

Misteriosamente, todo este complejo de piedras, pilares y esculturas fue deliberadamente enterrado sobre el 8000 a.C.



Hasta el hallazgo de Göbekli Tepe, los especialistas no creían posible que una comunidad tan antigua pudiera haber creado un complejo de esta dimensión. Aún menos que el uso primario de esa construcción fuera ritual y no doméstico. Pero parece que así es.

El arqueólogo alemán Klaus Schmidt, descubridor del yacimiento en 1995 y director de la excavación hasta su muerte en 2014, mantenía que Göbekli Tep era una especie de catedral primitiva, un lugar de peregrinación que atraía devotos desde cientos de kilómetros a la redonda. Y el objeto de la peregrinación sería el culto a los muertos.

Aunque hasta ahora no se han encontrado tumbas ni enterramientos en Göbekli Tepe, los arqueólogos sí han encontrado múltiples fragmentos de tres cráneos humanos. Cráneos con marcas intencionales que parecen ser evidencia de primitivos rituales funerarios.

“Son incisiones profundas, pero no están hechas de manera bonita. Alguien quería hacer un corte, pero no con un fin decorativo”, explica Julia Gresky del Instituto Arqueológico Alemán.



Los cráneos presentan hendiduras profundas y una perforación en la parte superior. Según explica Lee Clare, coordinador de las excavaciones, en un estudio publicado esta semana en Science Advances, se cree que las marcas fueron hechas poco después de la muerte de la persona —el cráneo habría sido descarnado en caliente, como quien dice— y que posiblemente servían para pasar cuerdas que sostenían las mandíbulas. El agujero permitiría colgar el cráneo como “decoración ritual”.

Clare explica que el uso ritual de cadáveres es común en otros yacimientos Neolíticos como los de Çatalhöyük y Jericó, donde se se exhibían los restos de personas prominentes o de enemigos poderosos. Se supone que se exponía a los difuntos al aire libre de manera deliberada para que fuesen descarnados por los buitres y otras rapaces. Pero el “culto a la calavera” de Göbekli Tepe presenta características únicas, en tanto que esas incisiones y perforaciones son “tratamientos no documentados hasta ahora”.



Antes de su muerte, Schmidt pensaba que este templo era la prueba de que la religión surgió antes de las primeras sociedades organizadas. Clare no cree que el culto en Göbekli Tepe pueda asimilarse a religión propiamente dicha, “porque esto requiere una estructura y una sociedad con clases que aún no existía en aquel momento”, dice, pero sí que pudo ser el germen de una sociedad compleja.

“Construir este lugar requirió un importante trabajo comunal y después sirvió como un punto de encuentro donde posiblemente la gente intercambiaba información, conocimiento o incluso resolvía sus conflictos de forma pacífica”, aventura el arqueólogo. “Probablemente no estamos solo ante el primer templo del mundo, sino también ante el primer lugar social de la historia”.



[Vía Sciences Advances]

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