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Por qué tus 15 minutos de fama pronto serán eternos

La convivencia entre la autoayuda y el periodismo y la transformación del narcisismo en algo de interés público definirán el escenario mediático de 2014, probablemente

Murió demasiado joven; sus amigos se reunieron para que los niños del futuro tuviesen mejor suerte”. Adan Mordecai tituló así la historia de un concierto benéfico en memoria de un niño víctima del cáncer, y más de 81.000 personas manifestaron 'like' por ello. La jugada es maestra y tiene un matiz inevitablemente macabro.

¿Cómo hacer de la muerte de un niño una historia simpática? Upworthy, la web que aloja el reportaje, tiene la respuesta: cuenta una historia motivacional, adaptando el presente a ese pulgar alzado de Zuckerberg que rige nuestro espacio público. Da igual lo que vayas a decir: lo importante es que emocione. Upworthy apareció en 2012 y ahora es aún más viral que BuzzFeed, la web que popularizó el formato listas. 87 millones de usuarios únicos en noviembre les avalan. Naturalmente, es de prever que la manera en que Upworthy entiende el periodismo se extenderá como la pólvora en 2014. Es la fórmula que mejor funciona en el presente.

De pronto, el lema que afirma que “las malas noticias son buenas noticias” ha dejado de ser operativo, y la responsabilidad de ese giro es de Internet 2.0, que no sólo ha conseguido modular la inteligencia de sus usuarios y adaptarla a su recipiente, sino también configurar nuestras emociones. Y aunque el mensaje inspirador de Upworthy evoca una autoayuda de escuela estadounidense que en estas coordenadas suena demasiado lejana, ya se sabe que la traducción al español de las tendencias 'made in USA' es sólo cuestión de tiempo.

“DESAHUCIAN A UNA FAMILIA DE PARADOS; SUS AMIGOS SOPLAN VUVUZELAS PARA QUE VIVAN CONTENTOS” es una manera curiosa de enfocar un escrache, y sin embargo define un futuro tan inmediato como distópico.

El fin del presente

Una de las peculiaridades de Upworthy es que, al margen de la portada, sus noticias nunca están fechadas. ¿Para qué? Ellos no elaboran contenidos realmente propios; sólo filtran la web en busca de materiales (vídeos, fotos, historias) con potencial viral que luego re-postean usando su propio lenguaje. Además, como contenido inspirador se entienden igual hoy o mañana. El presente, como la realidad, ha dejado de ser interesante porque de hecho estamos saturados de realidad. De ahí que el verdadero protagonista de estas historias sea el lector, y no el mundo, algo que ya aprendimos también en BuzzFeed. La promesa warholiana de los quince minutos de fama ha quedado obsoleta; el protagonismo del ser anónimo no se acaba nunca.

Justamente, una de las razones que pueda avalar la viralidad de historias como “ 11 consejos para creativos freelances”, “ 5 razones por las que la paternidad se parece a una resaca memorable” o “ 10 cosas que no puedes hacer si tienes hijos” es que hablan de tú a tú con el otro lado de la pantalla. Como en una comedia de situación, expone escenarios en donde todos nos reconocemos. La noticia eres tú.

Por supuesto, hay algo históricamente sorprendente en este giro interior: el derrumbamiento del mundo al que asistimos en 2008 nos devolvió a la vigilia, pero la vigilia pronto se volvió tan decepcionante como rutinaria. Que los banqueros roban, los políticos tienen tridente y cuernos y el capitalismo huele a azufre es un mensaje repetido hasta la saciedad. Ha sido vaciado de su contenido original.

El éxito de BuzzFeed y Upworthy explica un hecho indudable. El público reacciona ante la realidad más cruda como el niño que evita las verduras. No importa que le digas que Popeye las come, no importa que le digas que es bueno para su salud, no importa que la cuchara represente un viaje en avión. Simplemente, no lo quiere.

Ahora bien, los años dorados del periodismo se corresponden justamente con el auge del amarillismo: Pulitzer y Hearst sabían mejor que nadie las teclas que había que pulsar para llegar al corazón de la ciudadanía: el reto era traducir esa fórmula en un debate público y político, y ahí es donde ahora se orienta el siguiente paso en este nuevo periodismo viral. Aunque el desinterés por la información dura que puede preverse en el futuro inmediato suene a día de la marmota, como si hubiésemos desandado el aprendizaje de todos estos años, aún hay maneras de hackear nuestro narcisismo. Es bueno para ti.

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