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Los mil y un nombres del joven varón consumista

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Este mes se habla del 'spornosexual', el pasado del 'normcore' y el anterior del 'yummy'. La moda de bautizar nuestros hábitos de consumo se nos ha ido de las manos

Leticia García

17 Junio 2014 15:07

Si vas en bici, eres hipster. Si llevas barba, eres hipster. Si compras alimentos orgánicos, eres hipster. Si vas a festivales, eres hipster. Que te llamen hipster a estas alturas es, básicamente, que no te llamen nada. La etiqueta se ha vuelto tan ubicua que ya ni siquiera recordamos cómo y por qué empezamos a usarla.

Pero qué rentable ha salido. Las marcas de moda, las de cosmética, las de alimentos, los hosteleros... se apropiaron explícita o implícitamente de la dichosa palabra para acercarse a un público que no quería ser catalogado de hipster pero seguía las pautas que los medios les marcaban. Todos nos hemos preguntado en algún momento de estos últimos cinco años si, sin darnos cuenta, nos habíamos vuelto unos hipsters.

Hace veinte años (en España, diez) sucedió algo parecido con el término metrosexual. Acuñado por el periodista Mark Simpson con motivo de una exposición sobre belleza masculina en Londres, los metrosexuales eran, según Simpson, "solteros con altos ingresos. Residentes en grandes ciudades y, con toda probabilidad, los consumidores más rentables de la década".

Lo fueron. Capitaneados por David Beckham, los metrosexuales sabían conjugar vanidad y masculinidad. Vestían a la moda, usaban cremas y visitaban al peluquero con regularidad. Los deportistas (héroes para muchos hombres, mitos eróticos para muchas mujeres) se convirtieron en modelos. Y las marcas de moda y cosmética se lucraron con la jugada.

Muerte al metrosexual, larga vida al spornosexual

spornosexual

Hoy, según Mark Simpson, el metrosexual ha muerto para dejar paso a un nuevo tipo social masculino: el spornosexual. Obsesionado con su cuerpo, es profundamente exhibicionista, colecciona selfies de su torso, se broncea demasiado y dedica su tiempo libre a ver porno. Su líder espiritual ya no es Beckham, sino Dan Osborne, uno de los personajes del reality The Only Way is Essex (TOWIE), la respuesta británica en clave "refinada" a Jersey Shore.

The Only Way is Essex (TOWIE),

Según las claves que apunta el periodista, el correlativo español a un spornosexual es un chulo de playa, el clásico machirulo, Nacho Vidal o un aspirante a tronista. O lo que es lo mismo, Cristiano Ronaldo. Nada nuevo, si no fuera porque ahora que estos individuos están bautizados, muchos se preguntarán si lo suyo es también spornosexualidad mientras otros incautos correrán a comprarse el bañador marcapaquete pensando que viven de acuerdo a los tiempos.

Afortunadamente, el anquilosado concepto de masuclinidad está cambiando poco a poco y eso se traduce en un aumento del consumo de moda y belleza por parte de los hombres. Las marcas, como es obvio, están al acecho: casi cada semana se publica un estudio sobre el aumento del consumo masculino, se lanza una línea de cosmética para hombres o se busca su complicidad en campañas publicitarias.Pero no hay nada más efectivo que bautizar los hábitos de consumo con una etiqueta sociológica para generar ruido y activar la compra.

El problema es que, quizá, se nos haya ido de las manos esto del etiquetado. O quizá no, y usted, joven varón consumista, se sienta identificado con alguno de estos nombres:

1. Yummy: abreviatura de Young Urban Male. Treintañero con sueldo miedo-alto que quiere mostrar a toda costa su posición social gastándose el sueldo en marcas caras. Según el enésimo estudio sobre este tema realizado por la entidad financiera HSBC, le gustan las gabardinas de Burberry, los trajes de Zegna y las gafas de Prada. Otros prefieren denominarlos Henrys (High earnings, not rich yet). Se llamen como se llamen son, simple y llanamente, jóvenes que se puede permitir el vestir bien.

 Yummy: abreviatura de Young Urban Male

2. Prepster: entre el hipster y el preppy, es decir, un pijo que va de moderno. Bicicletas y camisas, prendas de universitario de hermandad americana y barba, discos de vinilo y mocasines. Se ha llamado prepster a los miembros de Vampire Weekend, a algunos de los personajes masculinos de Gossip Girl e incluso, rizando el rizo, a Pharrell Williams.

Prepster

3. Herbívoro: los japoneses consideran que los jóvenes actuales "comen hierba", es decir, tienenuna marcada rutina de belleza, una agenda social repleta de lugares y eventos de moda y pasan completamente de tener relaciones sexuales. En contraposición a los carnívoros, cuya prioridad es ligar y no asistir al concierto del que todo el mundo habla, los herbívoros, dicen los sociólogos, son los hijos de un ecosistema altamente capitalista y de una cultura en la que impera lo digital. Los estudios concluyen que esta nueva especie es la que está engrosando las arcas de la moda y la industria cultural.

Herbívoro

4. Normcore: la última paradoja convertida en viral. Si pasa de modas y compra las camisetas en supermercados, es usted normcore. Pero si se califica como normcore, usted está dando a entender que sigue esa moda. Es curioso, además, que la prensa especializada hable de las chanclas de piscina y las sandalias Birkenstock como los epítomes de este movimiento.¿Desde cuando es aburridamente normal pasearse por la calle en calcetines y chanclas de piscina?

Normcore

5. Geek-chic: adictos a la tecnología que quieren molar a toda costa comprando todo tipo de gadgets . Algo así como la venganza del empollón, que ha logrado colar su modo de vida en las revistas de tendencias.

Geek-chic

6. Sneakerhead: los millones de jóvenes a los que les gusta llevar zapatillas de deporte no sólo tienen ahora su propia tribu, también se han convertido en los chicos de moda. La tendencia deportiva los ha encumbrado como los nuevos iconos del momento. Ellos probablemente no sepan ni que tienen un apodo.

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