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Este microchip-laboratorio para diagnosticar enfermedades cuesta un mísero centavo (y puede salvar a millones de personas)

Sus desarrolladores han decidido no patentarlo para que pueda llegar de la forma más barata posible a cuantas más personas mejor

Cuando los países en desarrollo se ven azotados por el VIH o por el ébola, el número de muertes se dispara en cuestión de pocas semanas. Y una de las razones es la falta de fondos para realizar las pruebas de detección. Los hospitales, llenos y con recursos limitados, se ven incapacitados para poder asumir un gran volumen de análisis de laboratorio que cuestan cientos de dólares cada uno. Y eso se traduce en miles de vidas perdidas. Y en rabia y dolor por no poder salvarlas.

Pero un grupo de ingenieros y médicos de Stanford ha desarrollado un microchio para detectar enfermedades que puede ser fabricado a un precio irrisorio. Se trata de un chip de pocos centímetros que integra un circuito –que hace de mini laboratorio- diseñado para evaluar y analizar fluidos corporales. Su coste es de un mísero centavo de dolar.

El microchip de pocos centímetros analiza fluidos corporales para detectar enfermedades

El dispositivo consta de dos partes. La primera es una cámara con una lámina transparente de silicona en la que se colocan las pequeñas muestras de sangre u otras células. La segunda parte cuenta con una pequeña estructura que aloja circuitos intercambiables. Usando una impresora de inyección de intenta de nanopartículas, se imprime sobre la superficie de un plástico flexible el circuito que se desee, según el tipo de enfermedad que se quiera detectar.

"Es fácil adaptar nuestra plataforma a una variedad de biopartículas y células de diferentes tamaños y propiedades simplemente variando la configuración de las aberturas electrónicas", declara Rahim Esfandyarpour, ingeniero que lideró la investigación.

Aunque los microchips que miniaturizan laboratorios no son nuevos —la comunidad científica lleva más de 20 años trabajando para reducir los complicados y caros procesos—, estos ingenieros explican que su dispositivo cumple con los requisitos imprescindibles para su uso masivo en las zonas más pobres del mundo.

Su bajo coste y su escasa complejidad posibilitarían que hasta el personal de clínicas rurales sin demasiada formación se valiera de él. Al ser de dos piezas independientes, se puede usar para detectar múltiples enfermedades y las láminas con el diseño impreso no solo sirven una única vez, sino que se pueden reutilizar.

Los creadores no han patentado su invento para que cualquier sanitario o científico pueda replicarlo y realizar pruebas con él. Un dispositivo a precio mínimo para plantarle cara a enfermedades que de otro modo nunca serían diagnosticadas.

[Vía Popular Science]

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