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7 imágenes para desplegar las alas y vencer la tristeza

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La naturaleza puede ser fascinante y estas fotografías lo demuestran

Luna Miguel

17 Marzo 2015 06:00

Hay fenómenos de la naturaleza que siempre nos fascinan. Pasen los años que pasen, ciertas cosas siempre nos resultarán incomprensibles al tiempo que hermosas. Por eso, cuando de niños en el colegio nos entregaban cajas de gusanos de seda, nos emocionábamos con la suavidad y con la delicadeza de un proceso tan natural. ¿Así que este es el secreto de las polillas? ¿Y el secreto de las mariposas? ¿Y el secreto de esos seres alados que con la llegada del sol y del calor llenan los parques de color volátil? 

De adultos, el recuerdo sigue vivo. Una vez al año, con la primavera a punto, el olor de los árboles y de los capullos floreciendo nos recuerda a esas crisálidas que estudiábamos en Conocimiento del Medio, y que no son sino el paso previo a la belleza. La adolescencia o cárcel de las pequeñas y esponjosas larvas que en pocas semanas se convertirán en un ser hermoso. Brota el sol, y brotan las primeras mariposas del año. Brota la luz y brotan los cuerpos semidesnudos de los humanos, que al igual que estas curiosas familias de insectos, deciden quitarse poco a poco las telas que les cubren, con el fin de abrir sus alas al mundo.

La fotógrafa Helen Sobiralski ha recuperado esta imagen y esta obsesión para teñir de magia su obra. A través de cuerpos únicamente vestidos con medias de color carne, Sobiralski dibuja una manada de personas que se estiran o que se refugian entre sus propios cuerpos, como queriendo salir de esas casas de piel que les atrapan. Entre la danza, la moda, la libertad y la naturaleza, estas imágenes nos recuerdan que el mundo es curioso, y que hasta las cosas más frágiles y diminutas pueden convertirse en un destello brutal. En una obra de arte fascinante.


No necesitamos tener alas para volar, pero sí necesitamos la libertad para ser bellos



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