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“La mentira es su segunda naturaleza”: habla el hombre que mejor conoció a Trump

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En 1987 el escritor Tony Schwartz creó el monstruo. Ahora se arrepiente de todo lo que hizo.

Margaryta Yakovenko

20 Julio 2016 19:03

El aura de éxito que rodea la figura de Donald Trump le ha valido una cantidad ingente de victorias. La última, convertirse en el candidato republicano en la carrera hacia la Casa Blanca.

Sus relatos triunfales, que en la mayoría de las veces rayan la fanfarronería, han tenido un gran resultado estratégico. Trump ha barrido a sus adversarios que han quedado ninguneados ante el coloso que ha conseguido llegar a la cima aupado más por la publicidad que por la realidad.

Pero mientras Trump presume de su personalidad construida por sí mismo, la realidad es bien distinta. Parte de la gloria del magnate se creó en 1987 cuando publicó su primer libro, The Art of the Deal. Una especie de memorias que Trump escribió cuando apenas tenía 38 años.


Parte de la gloria del magnate se creó en 1987 cuando publicó su primer libro The Art of the Deal. Una especie de memorias que Trump escribió cuando apenas tenía 38 años.

¿Escribió? A los más escépticos les costará creer que Trump tuviera la capacidad de sentarse y comenzar a redactar. De hecho, no lo hizo.

El libro fue escrito por un negro literario. Ahora que el multimillonario puede tener en unos meses el acceso a un arsenal nuclear capaz de destruir el planeta, el escritor ha decidido desvelar el secreto de cómo se creó en su estudio la fama del candidato.

Tony Schwartz miraba con incredulidad la pantalla de televisión cuando Trump pronunciaba: "Necesitamos al líder que escribió The Art of The Deal". "Muchas gracias a Donald Trump por sugerir que me apunte a la carrera por la presidencia basándome en el hecho de que escribí The Art of The Deal", contestó Schwartz por Twitter dejando a la luz un secreto muchos años guardado.

"Muchas gracias a Donald Trump por sugerir que me apunte a la carrera por la presidencia basándome en el hecho de que escribí ?The Art of The Deal?", contestó Schwartz por Twitter dejando a la luz un secreto muchos años guardado.

¿Por qué lo hizo? Se siente culpable por crear al monstruo. "Tony ha creado a Trump. Él es el doctor Frankenstein", comentó Edward Kosner, ex director y editor de New York.

A finales de 1985, el escritor pasó 18 meses con Trump acampando en su oficina, acompañándolo en helicóptero a las reuniones y pasando con él sus fines de semana en Florida y Manhattan.

Nunca había hablado de su relación con el multimillonario hasta que se dio cuenta de un hecho extraño: durante décadas, el propio Trump parecía convencido de haber escrito ese libro. "Si desde el día uno ha podido mentir sobre eso, cuando es fácilmente refutable, es probable que pueda mentir sobre cualquier cosa", comenta Schwartz.

"Siento un profundo sentimiento de remordimiento por haber contribuido a la presentación de Trump que le consiguió más atención y le hizo más atractivo de lo que es. Creo sinceramente que si Trump gana y obtiene las claves nucleares es una excelente oportunidad que dará lugar al fin de la civilización", ha comentado el escritor en una entrevista para The New Yorker.

"Siento un profundo sentimiento de remordimiento por haber contribuido a la presentación de Trump que le consiguió más atención y le hizo más atractivo de lo que es. Creo sinceramente que si Trump gana y obtiene las claves nucleares es una excelente oportunidad que dará lugar al fin de la civilización"


Durante los años que pasó con Trump, Schwartz le llegó a conocer mejor que nadie. Por aquel entonces ya era un hombre que solo pensaba en su provecho y en cómo sacar la mayor tajada de sus negocios. Pasaba poco con su familia y no tenía ningún amigo, pero sobre todo, tenía un rasgo que destacaba por encima de los demás: era un mentiroso empedernido.

"La mentira es su segunda naturaleza", asegura el escritor, "más que cualquier otra persona que he conocido, Trump tiene la capacidad de convencerse de que lo que está diciendo en un momento dado es verdad, o una especie de verdad, o por lo menos debe ser verdad".

El magnate a menudo mentía al escritor sobre lo que le había costado algo o sobre el valor de sus negocios. Llamaba a los medios de comunicación usando un pseudónimo para filtrar información relativa a su persona y que así se hablara de él.


"La mentira es su segunda naturaleza", asegura el escritor, "más que cualquier otra persona que he conocido, Trump tiene la capacidad de convencerse de que lo que está diciendo en un momento dado es verdad, o una especie de verdad, o por lo menos debe ser verdad"

Él lo llamaba "la hipérbole veraz" y dentro de ese arte llegó incluso a decir que su padre nació en Nueva Jersey, hijo de inmigrantes suecos, cuando en realidad nació en el Bronx de padres alemanes.

Ni siquiera la noción de que Trump es un hombre hecho a sí mismo era cierta. Su padre, Fred Trump, ya se dedicaba al negocio inmobiliario en el que metió a su hijo y le dio los contactos necesarios para crecer.

A las mentiras se les suman otros dos rasgos propios del candidato: su constante necesidad de ser el centro de atención y la tranquilidad con la que desecha a cualquier persona que ya no le es provechosa.

"Si Trump es elegido presidente, las millones de personas que votaron por él y creen que representa sus intereses aprenderán lo que cualquier persona que trabaja cerca de él ya saben, que no le pueden importar menos", advierte Schwartz.

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