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Los mejores discos del 2014, parte 1 (hoy, del 80 al 31)

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Un repaso a la mejor cosecha musical de la temporada

PlayGround

30 Diciembre 2014 20:46

Ilustración de Rami Niemi

Se acaba el año, y en esta casa no podíamos pasar sin hacer recuento de los discos más relevantes del año a juicio de quienes hacemos PlayGround. Esta vez hemos situado el corte en el puesto 80. Además, en sintonía con los tiempos que corren, por primera vez hemos decidido tratar en igualdad de condiciones varios formatos. Es decir, en la lista que sigue encontrarás álbumes editados de forma comercial, lanzamientos sólo disponibles en internet, mixtapes gratuitas y también EPs con enjundia. Todo metido en un mismo saco, junto y revuelto, tal como lo hemos disfrutado a lo largo del año.

Hoy comenzamos nuestro repaso cubriendo las posiciones que van del 80 al 31. Mañana continuaremos la cuenta atrás de los mejores discos que, a nuestro juicio, se han editado en los últimos 12 meses. Hay mucho y muy buen material, que toca palos muy distintos. Seguro que algo encuentras que te gira la cabeza. Empezamos.


80. The War on Drugs - Lost In The Dream (Secretly Canadian)


Adam Granduciel cuenta que estas canciones vienen de la desesperación personal y de la ansiedad y que representan las tribulaciones del viaje y los triunfos de su destino. Los resultados son los más sólidos que se recuerdan, con un grupo en verdadero estado de gracia. Las influencias esta vez se amplían: ya no sólo es Bruce Springsteen, Bob Dylan o Fleetwood Mac, ahora The War On Drugs suenan por momentos, y mucho, a Dire Straits. Especialmente en cortes como “An Ocean Between The Waves”. Los mayores cambios que encontramos respecto a “Slave Ambient” son que las canciones se han alargado y agrandado. De hecho, los nueve minutos de “Under The Pressure” no se hacen nada pesados, aunque el último tercio sea puro feedback. También es interesante el uso de cajas de ritmos y sintetizadores, como un guiño a la tradición ochentera de las formaciones anteriormente citadas. Es una buena manera para crear atmósferas embriagadoras e incidir en ese punto de nostalgia que siempre ha tenido la música de la banda. The War On Drugs suenan igual o mejor que siempre, y eso es mucho decir en una banda que se ha convertido rápidamente en uno de los referentes de su generación en lo que al rock de guitarras se refiere.


79. Dotore – Variaciones (Sones)


Mucho hemos tenido que esperar los fans de Dotore para escuchar la continuación de aquel entrañable Los Veranos Y Los Días (Discos Primo, 2010). Tanto como cuatro años. Y, claro, con el paso del tiempo, también cambian las personas. En Variaciones el alma del proyecto, Pablo Martínez Sanromá, deja atrás la añoranza de su tierra para abrazar el cálido clima de su nueva casa de acogida, Barcelona. Estas ocho canciones parecen ocho postales mandadas desde distintos puntos del planeta por lo variado del repertorio.


78. Rainer Veil - New Brutalism (Modern Love)

El año pasado Rainer Veil no eran nadie: Liam Morley había estado en una discreta banda de post-rock y Dan Valentine no tenía pasado en la música. Pero Struck EP llegó al catálogo de Modern Love como aire fresco para el techno de alcance experimental: capas de ambientes húmedos, ritmos tenues, sensación somnolienta, muy cerca de ser la versión acolchada de la música de Andy Stott. El nivel de madurez mostrado en aquel primer 12" era abrumador, y la sensación de salto adelante que da New Brutalism EP es de las que provocan vértigo: estos 35 minutos les sitúan sin discusión entre los grandes de la electrónica de esta década, aunque con la cautela necesaria a la espera de que ataquen obras mayores. Pero si antes la música se adivinaba entre niebla, ahora se transparenta; si antes asomaba un gusto por el techno-dub, ahora las programaciones se vuelven más escarpadas y complejas, con giros hacia el drum'n'bass y el breakbeat con pegada, como una versión fantasmal y sonámbula del legado rave inglés.


77. St. Vincent - St. Vincent (Loma Vista/Republic)


St. Vincent ya no tiene nada que demostrar a estas alturas. Con su cuarto álbum, de título homónimo, se sirve de ese delicado equilibrio entre la experimentación y la accesibilidad para convertirse en una de las mejores artistas de la música moderna. Lo alucinante del tema es que estamos ante una artista de tan sólo 31 años y con cuatro álbumes a sus espaldas (cinco si contamos el que hizo con el ex Talking Heads). Todo esto sirve para refrendar que la carrera de la de Tulsa sólo puede ir a mejor si es que no se acomoda, que no tiene pinta de hacerlo. Cada nuevo disco es un paso de gigante hacia el estrellato, y este St. Vincent es una prueba de que la artista puede llegar a un público más mayoritario si se lo propone sin perder por el camino nada de esa genialidad y excentricidad que la caracteriza.


76. Marissa Nadler – July (Sacred Bones)


Marissa Nadler es una de esas cantautoras que no se corta cuando tiene en su mano la pluma. Sólo hay que comprobar los dos primeros versos de July, el primero que edita en el exquisito sello Sacred Bones, para sentir el peso de sus palabras. “If you ain’t made it now / You’re never gonna make it”. Más claro, el agua. Su música vaga en algún terreno entre el shoegaze, el folk y el doom-metal, de ahí a que haya conseguido captar el interés de la plataforma estadounidense. Resuenan ecos de Mazzy Star en July, o de PJ Harvey en Was It A Dream, con una línea de guitarra de toma pan y moja. En su sexto álbum demuestra que no pierde fuelle, más bien al contrario. No sería osado catalogarlo como su mejor trabajo hasta la fecha.


75. Lost Twin – Mist (Squaring The Circle)


El productor sevillano ha creciendo desde un hip hop al uso con un toque personal hasta abrazar una electrónica 'de autor' que poco a poco va quitándose las telarañas a través de la asimilación e integración en su propio tejido sonoro de diversas influencias. En ese sentido, las ocho canciones que conforman Mist se antojan como su trabajo más personal hasta la fecha, siendo este un ¿álbum? que lleva una semana poniéndole hilo sonoro a mis sueños en vigilia. Canciones llenas de brumas, tanto mentales como físicas, que trasmiten sensaciones dulces, sentimientos optimistas que te envuelven en tonalidades sepia que en ocasiones tornan a un blanco y negro vintage.


74. Wen – Signals (Keysound)


El grime da periódicamente álbumes mayores, y en el renacimiento del género vivido en los últimos dos años, Wen es uno de los actores principales. Su primer LP es frío como el acero y cortante como un bisturí, profundo y espacioso, como una cueva bien ventilada. Tras un puñado de EPs, remixes estratégicos y mucho spinning de dubplates en garitos oscuros, este primer álbum de Wen viene a codificar de manera ambiciosa cómo suena el nu-grime. La mugre original asociada al sonido se ha ido por el desagüe y ahora es un audio aseado, con pátina brillante, aunque igualmente duro a primera escucha y frío al tacto.


73. Tinashe – Aquarius (RCA)


En su primer álbum oficial, Tinashe amplifica el potencial mostrado en sus mixtapes y se postula como la mejor revitalizadora del R&B de aliento más noventero, sin olvidarse de tender puentes con el pop comercial y sin perder de vista las tendencias sonoras del momento. Más allá de su vertiente más mainstream, si algo hay que aplaudirle es cuando se presta a sonar más oscura, introspectiva y experimental de lo que se podría esperar de ella gracias, en parte, a sus productores. La chica tiene talento, sabe de quién rodearse y tiene toda la vida por delante. Su viaje no ha hecho más que empezar.


72. Korallreven - Second Comin' (cascine)


Colorido, espiritual, excitante, bello, emocional, con luces y sombras, Korallreven han conseguido dar con un álbum redondo, que no flaquea por ningún lado. Second Comin' muestra el camino a seguir para otros artistas synth-pop, con una música que demuestra que la elegancia y el vigor no están reñidos con la accesiblidad. Además se cierra con dos aportaciones de Maria Lindén de I Break Horses, en las que la chica demuestra que puede ofrecer mejores cosas que en su banda principal. Korallreven saben cómo terminar un disco, con un corte más grande que la vida que une lo mejor de sus dos discos en un ejercicio de pop pluscuamperfecto.


71. Millie & Andrea - Drop The Vowels (Modern Love)


Andy Stott y Miles Whittaker recuperan su proyecto Millie & Andrea cuatro años después de su interrupción para rehacer los cimientos del drum'n'bass, el techno oscuro y el footwork de vanguardia. Un viaje infernal que marca el camino para la regeneración de la electrónica de riesgo. El dúo genera una detonación lo suficientemente sucia y ruidosa para que su onda expansiva resuene como llamada de advertencia durante todo el año electrónico: si alguien quiere hacer algo bueno, debe aspirar a triturar los lenguajes ya conocidos. Sólo de las ruinas, como aquí, puede surgir una nueva electrónica que persiga el futuro.


70. SZA – Z (Top Dawg Entertainment)


SZA tiene los mimbres para ser la próxima estrella del R&B alternativo. En este álbum de debut se rodea de padrinos como Toro y Moi, Chance the Rapper y Kendrick Lamar para navegar por aguas de soul, pop, electrónica ambiental y una espesa jungla de guiños urban. El sonido de SZA es fino, con más piel que hueso, a medio camino entre el sonido atmosférico de Clams Casino y las nuevas divas del indie que se pasan momentáneamente al paraíso urban. Es como si Solana quisiera hacer el camino inverso, comenzar allí donde recibe la influencia de Chairlift, Beach House y Lana del Rey.


69. Tallesen - Stills Lit Through (Software)


La música de Cayman "Tallesen" Johnson fluye como cauces viscosos ante los ojos de quien observa. Y decimos observa, porque es música que se ve. Los beats crujen y estallan salpicándote con sus dulces jugos oníricos. Las atmósferas se revuelven como agitadas por cambios de presión, o golpeadas por lenguas de aire que soplasen en direcciones casi opuestas. Y por debajo de todo, siempre, unas texturas que se debaten entre el vapor, el gas de alta presión -un gas que buscara expandirse, forzando la colisión de sus moléculas contra el contenedor celeste- y lo acuoso. La sensación que uno tiene a veces es la de estar contemplando un lienzo vivo, una acuarela de colores aún frescos, o un vertido de líquidos tornasolados, mientras las retinas se desprenden poco a poco de los ojos.


68. Jenny Hval & Susana – Meshes Of Voices (SusannaSonata)


Algunos pensarán que la colaboración entre Jenny Hval y Susana Wallumrød tenía que surgir tarde o temprano por el simple hecho de que ambas son mujeres y figuras fuertes dentro de la escena noruega, ambas tienen una pluma de esas que enamora y cautiva e incluso comparten (a veces) una misma visión a la hora de componer música. Pero ya está. Ahí se acaban los parecidos. Por eso este disco que han hecho conjuntamente, Meshes Of Voice, resulta especialmente sorprendente. Porque ahí donde la primera pone la tormenta, la segunda impone la calma. Una tiene una vocación más tempestuosa y retorcida, forzando la colisión entre folk y drone, mientras que la otra demuestra una inclinación más templada y clásica alrededor del pop. El álbum es generoso en canciones y duración, lo que da espacio para que las dos féminas muestren distintas caras. Pero si algo muestran estos quince temas es un amor por la música que exuda una belleza clásica, profunda y pálida, insondable. La clave de todo esto reside en no ser conformistas, en aventurarse a probar cosas nuevas, explorar sonidos distintos. Y los resultados acompañan. Una colaboración a tener muy en cuenta.


67. Perfume Genius - Too Bright (Matador)


Hablar de Mike Hadreas, mente maestra de Perfume Genius, es hacerlo de un tipo atormentado por su pasado, pero que ha conseguido que la música se convierta en su vía de escape, una suerte de terapia para curar heridas y alejar fantasmas. Perfume Genius transmuta en su tercer disco en un ser confiado, pero a la vez consciente de sus propios problemas. Con una instrumentación más agresiva, pero aún así dependiendo mucho del piano como en el pasado, Mike Hadreas ofrece en Too Bright la evolución suficiente como para que estemos hablando de uno de los álbumes del año.


66. Lotic - Damsel in Distress (Janus Berlin)


Al houstoniano emigrado Lotic y a sus compañeros de las fiestas Janus le debemos el haber insuflado un aliento más aventurero a una noche clubber berlinesa que, gracias al cielo, cada vez está menos limitada a lo que puedan ofrecer el techno y el house. Lo que nació como club hace dos temporadas se ha transformado este año en plataforma discográfica, con Damsel in Distress como su primera y única referencia (digital, y de distribución gratuita) hasta la fecha. Lotic saca la trituradora para crear media hora de pesadilla híbrida en la que hay grime y trap, ficciones sónicas en los límites del beatmaking narcotizado y UK bass neurótico, refixes de aires góticos de hits R&B y temas propios que dejan con ganas de más. Queremos más Janus en 2015


65. Wild Beasts - Present Tense (Domino)


Wild Beasts entregan su trabajo más escurridizo y maduro hasta la fecha. Todo se ha mejorado aunque se haya dejado parte de la inmediatez por el camino. Valiente y agresivo, Present Tense, es un álbum más completo que les sitúa en el Olimpo de las bandas británicas. Volvemos, por tanto, al tema de la madurez. Este álbum la exhibe por los cuatro costados. Le faltan pelotazos, sí, pero objetivamente, es un trabajo más completo que Two Dancers, por ejemplo. El camino que puedan emprender a partir de aquí sólo ellos lo saben, pero que no quepa ninguna duda que ya van cuatro discazos y el pelazo de Hayden Thorpe no se ha movido de sitio.


64. Pharmakon – Bestial Burden (Sacred Bones)


El 'power electronics' y la música industrial en general no suelen ser géneros accesibles. Pero hay algo en el sonido de la artista noise Margaret Chardiet que la hace especialmente fácil de digerir a pesar de la tensión que existe en sus composiciones. Piezas en las que apenas hay beats y que están repletas de gritos escalofriantes, tosidos y sonidos de respiración y asfixia. Aunque Pharmakon lleva tiempo sumergida en este tipo de música, se entiende que este disco haya salido como ha salido, virulento e insalubre, de una sequedad muy física, pues se empezó a gestar después de que la artista fuese ingresada por una urgencia médica que resultó en una operación importante justo antes de partir hacia Europa para empezar una nueva gira. Y es esta extraña sensación la que puebla este fascinante trabajo, repleto de ráfagas de ruido, beats primitivos, risas diabólicas y gritos capaces de helar la sangre de cualquiera.


63. Neel – Phobos (Spectrum Spools)

Neel traduce las leyes de Kepler en forma de composiciones sonoras, estructuras livianas creadas a base de sintetizadores modulares y hardware que se suceden formando capas y capas de detalles precisos, imperceptibles, de un tamaño microscópico. Grabado en Roma y Curinga, entre el verano de 2013 y la primavera de 2014, Tilliechi tuvo mucho tiempo para tumbarse sobre la hierba y buscar entre las constelaciones. Su investigación ha dado fruto: podemos notar el óxido ferroso en los crujidos iniciales de Post Landing, los ruidos circulares de un ente mecánico al aterrizar, o unos dedos translucidos manipulando las pantallas táctiles mientras se preparan para un acontecimiento que nos es misterioso en Storm In Stickney. En Life On Laputa Regio incluso crees escuchar el trajín de unos marcianos trabajando en la construcción de algo. ¿Qué será lo que levantan?


62. Gazelle Twin – Unflesh (Anti Ghost Moon Ray)


Unflesh no es un disco para escuchar solo en casa a medianoche. Dejando a un lado el miedo a los fantasmas, la oscuridad hostil de la noche no se ha pensado para enfrentarse a la dificultad de lo que este álbum explota: la irreconciliable relación entre mente y cuerpo, los traumas y heridas profundas que derivan de ello. Es un trabajo sangrante que se presenta sobre una fría capa de electrónica distópica, acunado por una voz que puede llegar a las cotas de una soprano, entre melosa y aterradora. La enigmática Elizabeth Bernholz, artista afincada en Brighton, dice que el material de este su segundo álbum fue gestado "en este constante estado bajo amenaza" y versa sobre "el estar preparado para afrontarlo". A pesar de ser un trabajo donde se proyecta una huida constante, al final debe enfrentarse a sus terrores. Como en el canto ritual de Still Life, en el que aboga por rendir cuentas de uno mismo y prepararse para lo que viene.


61. Leon Vynehall - Music for the Uninvited (3024)


El productor de Portsmouth da el salto al formato largo en del sello de Martyn con un trabajo inspirado en los cassettes de hip hop y funk que su madre le ponía en la tronada radio del coche. Es esa fuerte sensación de compresión del sonido que le marcó en sus años mozos la que guía y compacta estas seis piezas de sintetizadores y cuerdas que intentan -con y sin éxito- cuadrarse dentro del género house, en su faceta más liberal y expansiva. El resultado son deliciosas y pequeñas sinfonías a caballo entre lo clásico y lo moderno.


60. Caribou - Our Love (Merge/City Slang)


Tras tocar el cielo con Swim, Dan Snaith prosigue su evolución sonora, ahora llamando a la puerta de los clubes y buscando el éxtasis en el house. Ha perdido melodía y capacidad de sorpresa, pero al menos le queda amor, mucho amor para dar. La primera predisposición es la de aceptar Our Love también por lo que es, no por lo que desearíamos que fuera. Al fin y al cabo, es un trabajo sobre el amor -el tema que ocupa todo el arco de la carrera de Dan Snaith, desde el primer álbum hasta éste-, sobre compartir y dar, sobre pasar un buen momento juntos, sin pedir más a cambio.


59. Freddie Gibbs & Madlib - Piñata (Madlib Industries)


Piñata tiene todo lo que le quieras pedir a un buen disco de hip hop a la vieja usanza: coros soulful, rapeados relajados sobre ritmos que parecen blandos pero son auténticas piedras, samples jazzy, atmósfera cargada y esa pachorra que todavía colea desde los días en los que el rap fue hippy. Y esta vez, las colaboraciones aportan personalidad al contexto en vez de restarle valor en forma de lucha de egos: Raekwon, Danny Brown, Earl Sweatshirt y Scarface han venido aquí para servir, no para servirse. Más que una piñata, un pepino.


58. Answer Code Request – Code (Ostgut Ton)


En su álbum de debut, Patrick Gräser se aparta de la pista de baile para entregar un trabajo de diseño sonoro exquisito que aglutina y adapta influencias de distintos géneros y etapas -desde el Detroit de ciencia ficción al breakbeat hardcore, el intelligent techno inglés de los primeros 90 y el primer dubstep, sin olvidarse del legado berlinés- dentro de un marco techno que suena versátil, moderno e intrigante. Atmósferico y expansivo a ratos, claustrofóbico y denso en otros momentos, alternando patrones simples y complejos, episodios plácidos con otros de rítmicas más pulsantes y opresivas, Gräser se acerca al techno desde una perspectiva low-end más propia de la música bass, como si quisiera revivir y propulsar hacia nuevos espacios aquella conexión Bristol-Londres-Berlín que nos hizo hablar de dubtech hace ya algunas temporadas.


57. TCF – 415C47197F78E811FEEB7862288306EC4137FD4EC3DED8B (Liberation Technologies)


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