PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

La mejor crítica social tiene forma de comic

H

 

El artista belga Brecht Vandenbroucke refleja las dinámicas sociales de nuestro tiempo en viñetas e ilustraciones que beben de la cultura pop y el comic underground

Luis M. Rodríguez

07 Junio 2014 17:01

El universo gráfico del belga Brecht Vandenbroucke es una explosión de color, se recrea en las formas y los códigos del humor propios del comic, pero en el fondo, bajo ese manto de aparente simplicidad y candor, muchas de sus ilustraciones y pinturas esconden mensajes oscuros, críticas mordaces a lo que somos y a la manera en que vivimos.

Sus trabajos a menudo aluden a esas esas zonas grises en las que se manifiestan las flaquezas y los contrasentidos del sistema. También sus poderes ocultos, esas manos invisibles que rigen el juego y dictan las reglas de acuerdo a criterios que apuntan al beneficio de unos pocos. Son escenas que nacen de la mente de un artista joven con cierta tendencia al humor negro y absurdo, que se materializan de acuerdo a un imaginario específico que bebe a la vez de la cultura pop y el comic underground, de Disney y de Glen Baxter, de ATAK y David Shrigley, de Daisuke Ichiba y de Mark Beyer, de Gummbah y de Herr Seele. Pero a la vez son comentarios lúcidos sobre la realidad contemporánea. Ese es el doble capital de Vandenbrouk, un artista de su tiempo, que ha crecido rodeado de comics y dibujos animados, pero que además tiene vocación de analista social.

Su irreverencia y su ironía igualan épocas y estilos, hacen que su obra se sienta igual de cómoda en el catálogo de Nobrow que en las páginas de The New York Times. Con sus ilustraciones y comics de estética costumbrista retrata escenas de abuso de poder, nos habla de choque de civilizaciones, de racismo y homofobia, de ideologías contrarias y privilegios de clase, de la privatización de la cultura a manos de las grandes corporaciones o del peligro que entrañan las nuevas tecnologías como fuerza homogeneizadora y deshumanizante. Aquí, interesa tanto el trazo como el subtexto.

Vandenbrouk asegura que, antes de ponerse a dibujar, suele documentarse sobre los asuntos que quiere tratar para no caer en clichés o inexactitudes. Se toma su trabajo con el esmero propio del encargado de atrezo de un filme, cuidando cada detalle, cada logo, cada indumentaria. Cuando afina el tiro, con sus pinturas y rotuladores consigue enmarcar más significados que muchos ensayos sociopolíticos.

Herramientas viejas para describir las amargas y absurdas dinámicas sociales de nuestro tiempo.

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

Brecht Vandenbroucke

share