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El mejor pop de alma oscura desembarca en Barcelona

Porque no todo son músicas de baile en Razzmatazz

La historia de Girls Names comienza en Belfast en enero de 2009 de una manera pintoresca. Los promotores del primer concierto de The Drums en la ciudad buscan a una nueva banda que pueda telonear a los neoyorquinos, hablan con amigos, rastrean nombres entre la gente de su círculo y alguien menciona a Cathal Cully como una buena opción local. Se lo proponen a Cully y él accede a montar una banda para la ocasión. Cully tiene un mes para montar un grupo y preparar su actuación, y es entonces cuando le pide a su amigo Neil Brogan que le acompañe a la batería, un instrumento que nunca antes había tocado. Tras unos primeros ensayos satisfactorios, sólo les quedaba encontrar un nombre. “Estábamos intentado convocar al espíritu de Roland S. Howard, y la ouija nos mostró ese nombre, razón por la que no lleva apóstrofe”. Había nacido Girls Names.

Cully y Brogan empezaron a parir canciones destartalada como dúo. Canciones pop de alma post-punk que reimaginaban el legado C-86 de Black Tambourine, Felt o los grupos de lo que se dio en llamar el “Sonido de la Joven Escocia”, bandas como Orange Juice, Josef K, Fire Engines o los primeros Aztec Camera. Su primera demo llegó a manos del catalizador Mike Sniper, quien se ofreció a editarles su primer EP a través de su sello Captured Tracks. Desde entonces la banda ha crecido hasta convertirse en cuarteto, ha girado por todo el mundo y ha editado un puñado de singles, EPs y álbumes (dos hasta la fecha) que les han convertido en uno de los nombres fuertes de la escena independiente norirlandesa.

Este sábado Girl Names estarán en Barcelona, concretamente en Razzclub, presentando el material de su segundo trabajo largo, The New Life (Tough Love/Slumberland, 2013), un álbum que les llevó a dar un giro hacia un sonido más rico, más profundo, oscuro y psicodélico. Su mundo sónico ha coagulado en una paleta de grises más densos y se muestra más compacto, atmosférico e hipnótico, sumando órganos y bajos tirantes con aires de pop siniestro que les acercan a bandas como Echo & The Bunnymen, For Against o los The Horrors de los últimos tiempos. Atmósferas húmedas, sentimiento agridulce, romanticismo condenado al fracaso y una cierta fascinación por lo oculto. Si ya andas con los humores otoñales metidos en el cuerpo, la cita con Girl Names puede ser tu suplemento anímico perfecto.

Las entradas para la velada las puedes conseguir aquí. Y recuerda que el ticket te da derecho a moverte libremente por todas las salas de Razzmatazz esa noche.

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