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El mayor sacrificio animal del mundo te dejará sin aliento

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El próximo noviembre, medio millón de animales serán masacrados en Nepal. Sin embargo, una iniciativa en marcha podría cambiar el rumbo de esa historia

Antonio J. Rodríguez

18 Agosto 2014 13:28

La hoja cae contra el cuello del búfalo negro. Aunque le ha hecho una hendidura, otro golpe es necesario para que el hueso se haga añicos. Entonces el hacha vuelve a hundirse en el animal, que tiene los ojos vendados, y el cuello se troncha como una rama.

Crac.

Alrededor del búfalo hay un campo de sangre y muchos hombres embriagados. Allí los animales muertos se cuentan por cientos. De miles.

Sed bienvenidos a Bariyarpur, Nepal.

Aunque cualquiera pensaría que el sacrificio de animales como rito religioso es una práctica extinguida, lo cierto es que la costumbre sigue viva: el sacrificio a Gadhimai es, de hecho, el más salvaje del mundo.

Según las estimaciones de Igualdad Animal, el próximo noviembre más de medio millón de animales serán sacrificados. 500.000 cerdos, palomas, búfalos, cabras, pollos… aparecerán masacrados en homenaje a Gadhimai, la diosa hindú del poder. Para detenerlo, la organización internacional ha puesto en marcha la iniciativa Stop Sacrificios, una petición al gobierno de Nepal para detener la matanza, que se celebra cada cinco años.

¿Libertad o colonialismo?

Claro que Gadhimai no es el primer caso que llama a preguntarnos hasta qué punto, desde occidente podemos intervenir en las costumbres ajenas: ahí están las historias del festival de la carne de perro en China, donde cada año se sacrifican gratuitamente a más de 10.000 animales, y la de Taiji, la aldea pesquera de Japón conocida por su caza de delfines.

En todas estas situaciones, las organizaciones animalistas han de negociar con las comunidades locales, descontentas por la presión occidental:

—No vamos a interferir en siglos de tradición —le dijo un funcionario nepalí al periódico The Hindu.

—Es la tradición —le contaba un conductor nepalí al Guardian.

—Es nuestra creencia —añadió un tercero a la BBC.

Aunque pensándolo bien, esa es la misma —y única— defensa posible para algunos de nuestros hábitos igualmente salvajes como puedan ser los sanfermines, el salto de la cabra o las corridas de toros.

Por eso acciones como Stop Sacrificios están en las antípodas del colonialismo cultural: ellas nos recuerdan que la brutalidad es omnipresente, que el propósito de cualquier movimiento de liberación no es otro que garantizar unos derechos básicos a los más desfavorecidos, y que la tradición no es siempre el mejor de los argumentos.

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