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Lo que aprendí cuando llevé a mi amigo autista a perder la virginidad

Parecía un viaje sexual, pero fue mucho más que eso

Todo lo que hicieron para que su amigo autista perdiera la virginidad fue en vano porque, llegado el momento, él no quiso "meter el grillo en la mariposa", según sus propias palabras.

El amigo rechazó la única oportunidad de sexo real que jamás tuvo, y eso significaba que la misión había fracasado, pero la razón por la que se agarró a la virginidad fue también la mayor lección sobre sexo y amor que sus amigos recibieron jamás.

¿Por qué se negó a perder la virginidad después de recorrer media Europa?

He aquí la historia de Enea, un treintañero con autismo.

Sus dos amigos, Carlo y Alex, le condujeron por Italia, Austria y Alemania en una furgoneta. Su único propósito era que dejara de ser virgen. El viaje quedó filmado en The Special Need, un documental que debutó en el festival DocsBarcelona y que ahora se estrena en cines.

Enea estaba obsesionado con las modelos de las revistas. "Me falta el amor", decía. Carlo y Alex lo interpretaron así: "Necesita descargar, como todos los hombres. Los sentimientos vienen después".

Y puede que en parte llevaran razón.

Se ha paseado por Europa con la foto de una modelo que ha recortado de una revista, y asegura que es su novia

El mayor reto de tu vida

Perder la virginidad puede ser un gran reto para muchos pero, cuando eres autista y careces de habilidades sociales, simplemente es el mayor reto de tu vida.

Cada vez que Enea trata de ligar con una mujer lo hace con frases que ahuyentan a las chicas. "Tengo 29 años y vivo en Terenzano. Estoy buscando una chica bonita. ¿Tienes novio?", dice.

Su obsesión por las mujeres puede convertirse en un problema y sus amigos lo saben. "Si no encontramos una solución a esto, tendrá 80 años e irá por ahí con su sombrero de piscina importunando a las chicas", dice Alex.

Cuando eres autista, perder la virginidad simplemente es el mayor reto de tu vida

Entonces lo intentan con las prostitutas italianas de la noche y de la calle. Alex se acerca a ellas y les pide un servicio para su amigo discapacitado. Las putas aceptan acostarse con un tullido, siempre que le funcione lo necesario. "La cosa es que su discapacidad no es física, sino...", empieza a decir Alex. "Ah, no, eso me da miedo", zanjan ellas.

Facilitar la prostitución es un delito en Italia, así que Carlo y Alex no pueden seguir por ese camino. Arrancan la furgoneta en dirección a los burdeles austriacos, donde Enea descubrirá el placer sexual.

Pronto aprenderán que son ellos los que no entienden el problema de Enea.

Lo del burdel resulta un desastre. Enea sale asustado del local en cuanto le llega la hora de hacerlo, así que Carlo y Alex intentan comprobar qué es lo que realmente quiere:

—Tú te acuestas con una de ellas, sales del cuarto y eres feliz. Y si quieres tener sexo otra vez, ¿qué haces? —le pregunta Alex.

—Regreso adentro.

—Pagando.

—Sí, pagando.

—¿Y luego?

—Luego habré encontrado una novia.

Al parecer, lo que necesita Enea no es una prostituta, y tampoco es eso lo que está buscando.  El problema, claro, es que cuando eres un chico autista, las mujeres no te quieren ni ver, piensan que eres un tonto o, peor, un pervertido.

Su terapeuta le ayudará a descubrir el sexo, pero le aclara que nunca será su novia

Superados por la misión más complicada de sus vidas, Carlo y Alex llevan a Enea a un centro de ayuda sexual para discapacitados en Alemania.

Enea se ha paseado por media Europa con la foto de una modelo que ha recortado de una revista y que ha bautizado como Caterina. Asegura que es su novia, y que todas las noches duerme con ella.

"¿Conoces la diferencia entre una mujer real y una imaginaria?", le preguntan en el centro. Enea calla. "Has viajado a través de Europa buscando a la mujer espectacular, pero en tu vecindario hay muchas mujeres maravillosas. Y tú no estás abierto a ellas". Entonces Enea rompe a llorar.

Enea besa a su terapeuta. También le masajea la espalda y los pechos pero, llegado el momento, no hacen el amor. Él se retira, pero ya no por el miedo que le hizo huir del burdel en Austria. Esta vez, se va por decisión propia.

—¿Por qué no lo hiciste, si ella estaba dispuesta? —quiere saber Carlo.

—Porque no era mi novia para toda la vida.

Se lo llevan virgen y virgen lo devuelven. Y mientras sus dos amigos saborean el fracaso amargo, por alguna razón Enea parece más feliz que nunca.

Para dos chicos como Carlo y Alex, llegar a los 30 con la virginidad intacta sería el mayor drama de sus vidas. Pero Enea es autista y, para bien o para mal, no le preocupan las convenciones sociales.

Enea no seguirá buscando a una mujer que le haga un favor sexual. Ahora, su objetivo será igual que el del resto de mortales: encontrar a alguien que le quiera de verdad. Y el sexo ya vendrá.

—¿Por qué no lo hiciste, si ella estaba dispuesta?

—Porque no era mi novia para toda la vida.

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