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El cura no quiso casar a esta pareja interracial. Ahora, celebran 70 años de matrimonio

Trudy y Barclay se conocieron durante la Segunda Guerra Mundial. Tras una vida llena de obstáculos siguen juntos

Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando no era habitual ver parejas interraciales, Trudy y Barclay Patoir se enamoraron. Aquello les llevó a enfrentarse a miradas juiciosas, a soportar que sus amigos y familiares pensaran que su matrimonio no era una buena idea e, incluso, a que un sacerdote se negara a casarles.

Pero lo superaron. Ahora, 70 años después, siguen juntos y han explicado su historia a la BBC.

Se conocieron en los años cuarenta, cuando Trudy fue contratada en la fábrica de aviones Rootes de Liverpool y le tocó trabajar junto a Barclay: un ingeniero en prácticas procedente de la Guayana Británica. Por aquel entonces, ni siquiera ella pensaba que aquella relación laboral terminaría en una historia de amor, "dije: ' No voy a ir con un hombre de color. No había visto a ninguno hasta ahora'. Pero me dijeron que si no lo hacía, me despedirían. Así que me puse en marcha".

Al principio, pasaban las horas juntos sin hablar. Pero, con el tiempo, solo les hizo falta intercambiar algunas palabras para darse cuenta de que tenían en común mucho más de lo que aparentaban.

A pesar del racismo que se respiraba en el Liverpool de la época, un día se atrevieron a salir juntos. "Lo llevé a Southport en tren, donde había algunas miradas juiciosas. Podría decir que algunas personas hablaban de nosotros, pero no nos dimos cuenta, ¿verdad?", recodó Trudy. Eran conscientes de los prejuicios que había, pero para ellos era más importante la vida que empezaban a construir juntos.

"Podría decir que algunas personas hablaban de nosotros, pero no nos dimos cuenta, ¿verdad?"

A pesar de que, al principio, Trudy no hablaba de su relación con sus amigos y de que cuando se lo contó a su madre la amenazó con echarla de casa, en 1944, después de un año juntos, se atrevió a dar el paso: le propuso matrimonio. "Me dijo: 'Va a ser muy difícil, ¿lo sabes, no?' Y yo respondí: 'Sí, lo sé'".

Y así fue. Cuando le pidieron al sacerdote de la iglesia local de Liverpool que les casara, para su sorpresa, éste se negó. "Dijo:" Hay muchos hombres de color que vienen aquí y vuelven a su casa dejando mujeres embarazadas, por lo que no os voy a casar", recordó Trudy. Así que no les quedó más opción que cambiar la boda soñada en la iglesia por una breve e íntima ceremonia en la Oficina de Registro de Liverpool.

Después de Liverpool probaron si había más suerte en Manchester. Al principio no fue fácil: después de rechazarles como inquilinos en varias viviendas, se percataron de que seguían chocando con la misma mentalidad racista. Pero, el panorama cambió el día que un sacerdote católico de Manchester aceptó darles la boda por la iglesia que, anteriormente, les habían denegado. Una ceremonia que celebraron junto a sus dos hijas: Jean y Betty.

Aquel fue el principio de una vida alejada de discriminaciones: consiguieron su propia casa, la madre de Trudy aceptó a Barclay y ver parejas interraciales acabó siendo de lo más común. Su amor no había sido una historia atípica.

[Vía BBC]

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