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Era un tipo normal, hasta que un golpe en la cabeza le hizo un genio matemático

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Tras recibir una brutal paliza, Jason Padgett empezó visualizar figuras geométricas en todo cuanto había a su alrededor. Una nueva visión que le dio una asombrosa capacidad para el dibujo matemático 

alba losada

20 Diciembre 2016 18:26

Jason Padgett es un vendedor de muebles a quien, antes de 2002, no le interesaban demasiadas cosas más allá de la fiesta y las chicas.

Pero, una noche al salir de un karaoke, recibió una brutal paliza que le provocó una grave contusión. Algo que inicialmente maldijo, pero que con el tiempo vio como un regalo: le había convertido en un genio matemático.

Su atípica historia ahora ha sido recogida en un documental publicado por Great Bid Story.

La mañana después del incidente empezó a mostrar los síntomas de trastorno obsesivo compulsivo y de estrés postraumático: se obsesionaba con cosas como limpiarse las manos, se sentía deprimido y no quería relacionarse con otras personas. Llegó al punto de salir de casa únicamente para comprar comida.

También se sentía diferente. A raíz de aquella lesión, era capaz de visualizar estructuras geométricas en todo cuanto había a su alrededor. Una nueva visión que le dio una asombrosa capacidad para el dibujo matemático.

Sin embargo, no lograba entender qué le sucedía, por lo que empezó a dudar de él mismo: "¿y si soy el único que ve las cosas en piezas y no es real?".

A raíz de aquella lesión era capaz de visualizar estructuras geométricas en todo lo que veía. Una nueva visión que le dio una asombrosa capacidad para el dibujo matemático

Para saber qué le había ocurrido a su mente, se puso en contacto con la Doctora Berit Brogaard, investigadora de la Universidad de Miami. Ella y su equipo le hicieron una resonáncia magnética para saber cómo había desarrollado sus habilidades matemáticas y la sinestesia, que era lo que, a pesar de que él no lo sabía, le permitía percibir figuras geométricas como fórmulas matemáticas.

Le mostraron imágenes que le indujeran a la sinestesia y apreciaron una actividad significativa en el hemisferio izquierdo del cerebro, donde residen las habilidades matemáticas. Además, su cerebro se estimulaba con más fuerza en el lóbulo parietal, una área en la que se integra información de distintos sentidos.

Resultado de imagen de sindrome savant

Para demostrar que las particularidades de aquellas áreas de su cerebro estaban provocando la sinestesia, el equipo de Brogaard usó la estimulación magnética transcraneal, que implica inhibir una región concreta. Cuando eliminaron partes de su corteza parietal donde había mostrado mayor actividad, su sinestesia se debilitó, según apuntó en un estudio publicado en 2013 en la revista Neurocase.

Apreciaron una actividad significativa en el hemisferio izquierdo del cerebro, donde residen las habilidades matemáticas, y el lóbulo parietal se estimulaba con más fuerza

Esto probó que padecía el conocido como síndrome del sabio, que hace que un funcionamiento anómalo del encéfalo (a menudo a causa de una lesión) provoque que un individuo posea capacidades cognitivas extraordinarias. En otras palabras: el golpe en la cabeza que había recibido en la paliza le había regalado a Padgett su nueva habilidad.

A partir de aquel momento, Padgett sabía que tenía una nueva capacidad. Pero no sabía como utilizarla, por lo que decidió ir a la universidad. A pesar de no saber demasiado sobre matemáticas, rápidamente, su profesora se dio cuenta de que aquel hombre era uno de los estudiantes más extraordinarios que jamás había tenido.

Con el tiempo, aprendió a comunicar con lenguaje matemático las figuras geométricas que veía y después empezó a plasmarlo en un papel. Aquellos ejercicios le devolvieron la paz que había perdido después de la paliza, y volvió a sentirse como hacía mucho que no hacía. "Me ayudó a salir de la depresión, me dio luz".

Por si fuera poco, en aquel lugar no solo aprendió a desarrollar sus habilidades matemáticas, también conoció a la que sería su futura esposa y madre de su hija. Lo que pensaba que era una maldición, pues, se convirtió en el mayor regalo de su vida.

[Vía digg]

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