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Un matemático idea un sistema para disolver un tsunami antes de que llegue a la costa

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La clave podría estar en las ondas acústicas

A.O.

30 Enero 2017 15:11

En 2004, la fuerza de uno de los peores tsunamis que se recuerdan asoló la costa de Indonesia. Olas de más de 30 metros de altura destruyeron todo lo que encontraban a su paso y acabaron con la vida de 280.000 personas. La tragedia dejó un inmenso temor al mar.

Sin embargo, un matemático defiende que existe la manera de desafiar a este gigantesco fenómeno natural: ondas acústicas.



Simulación del tsunami de Indonesia

Usama Kadri, el matemático que reta a los maremotos, propone utilizar ondas sonoras submarinas para meguar la fuerza de las olas de un tsunami antes de que lleguen a la orilla.

Esas ondas sonoras reciben el nombre de ondas de gravedad acústica (AGW, por sus siglas en inglés). Son ondas de baja frecuencia que se generan dentro de un fluido cuando se rompe su punto de equilibrio —a causa de, por ejemplo, un terremoto u otros eventos geológicos— y se desplazan por este fluido a la velocidad del sonido. Las AGW son las causantes de desencadenar la formación de las grandes olas y de hacerlas crecer.

Ya en 2015, Kadri apuntó que la detección de estas ondas podría ser un mecanismo para predecir tsunamis. Ahora, dos años más tarde, el matemático da un paso más y explica que podrían utilizarse para debilitar las propias olas.

Su propuesta consiste en generar dos AGW en sentido contrario a las olas del tsunami. Según sus cálculos, la energía de las dos ondas, mucho más pequeñas, contrarrestarían la energía de la onda más grande que se avecina hacia las costas. Aunque no supondría la 'muerte' total del tsunami, si se conseguiría "debilitarlo significativamente", limitando su poder devastador.


Vídeo que muestra cómo ondas en sentido opuesto reducen la altura de la ola


Sin embargo, no es una misión sencilla darle al tsumani a probar de su propia medicina. Para generar las dos pequeñas ondas AGW se requiere una gran cantidad de energía. Una energía, de hecho, mayor que el valor de la propia onda que se desea originar. Y aun si un dispositivo pudiera crear esa onda, luego se suma el inconveniente de conseguir hacerlas viajar largas distancias para que se encuentren con el tsunami en el océano.

"Aunque la detección es relativamente sencilla, la mitigación de los tsunamis requiere el diseño de transmisores de frecuencia AGW de alta precisión, lo cual es un problema de ingeniería bastante difícil y continuo", reconoce el propio autor.

Apenas existen defensas contra un tsumani. Actualmente, ante la ira del mar solo queda correr a resguardarse a un terreno elevado. Por eso, aunque el planteamiento del matemático suponga grandes desafíos para llevarlo a la práctica, no deja de ser una buena propuesta a estudiar detenidamente.

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