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Así mataba el “Mono Mancuso”, el líder de los paras

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El exparamilitar y narcotraficante ha sido condenado a 15 años de prisión en EEUU

Rafa Martí

03 Julio 2015 10:41

A Salvatore Mancuso, una especie de Kony colombiano, se le acusa directamente de 609 desapariciones forzadas, 87 homicidios en persona protegida, 405 desplazamientos forzados y 150 reclutamientos ilícitos.

Es el balance de lo que la justicia colombiana pudo contar en los años de actividad de este ganadero colombiano convertido en el líder de uno de los ejércitos ilegales más sanguinarios del mundo: las Autodefensas Unificadas de Colombia (AUC). En los años 90, este grupo armado se enfrentó junto al ejército colombiano a la guerrilla de las FARC y, en medio del caos de la guerra, se establecieron como una nueva autoridad.

Las crónicas de la época relatan verdaderas historias de terror perpetradas por los hombres al mando de Mancuso. Estas son algunas de ellas.

1. Diana, trabajadora del hogar



El 30 de octubre de 1998, a las 8:30 de la mañana, los habitantes de El Diamante en Tierralta, en el departamento caribeño de Córdoba, sabían que les había llegado la hora. El combate entre las FARC y los paramilitares de las AUC, también conocidos como los paras, había llegado a su tranquilo pueblo.

Según el relato de la Fiscalía colombiana, Diana, una trabajadora del hogar salió despavorida al escuchar los disparos. Se metió por una quebrada y encontró a una joven de 19 años. Juntas se refugiaron en los bosques de la zona, hasta que, una vez concluidos los combates, una patrulla de las AUC las encontró. Primero forzaron a la chica más joven. Ella se resistió y fue abatida. Luego, Diana fue abusada sexualmente y la obligaron a guardar silencio si no quería ser ejecutada.

Se calcula que bajo el mando de Mancuso, las AUC cometieron al menos 230 violaciones.

2. Javier, soldador



El 12 de febrero de 2003, Javier estaba haciendo su trabajo como todos los días en el pueblo de Remolino, en el departamento de Magdalena. Una camioneta de paramilitares de las AUC se acercó a la casa en la que trabajaba. Le pidieron que les acompañara para hacer unos trabajos de soldadura en un cuartel.

Fue llevado a un lugar alejado del pueblo. Después de decirle que sospechaban que era colaborador de la guerrilla, fue ejecutado de un tiro en la cabeza. Los paramilitares descuartizaron el cadáver y quemaron los restos junto a unos neumáticos.

Los paramilitares hacían desaparecer a sus víctimas por orden directa de Mancuso. Así evitaban que subieran las estadísticas de criminalidad. Esta práctica contaba con la vista gorda de las Fuerzas de Seguridad. Al mismo tiempo, conseguían atemorizar a la población y quedarse con sus recursos.

3. Hernando, ganadero

El 5 de noviembre de 2004, Hernando dormía con su familia en Palermo, en el departamento de Magdalena. Los paramilitares llegaron a su casa y le pidieron que los llevara con su camioneta. Una vez más, en un lugar apartado, lo ejecutaron, le abrieron la tripa y lo arrojaron a un río. Sus familiares jamás han encontrado el cuerpo.

El catálogo de crímenes de los que se responsabiliza a Mancuso es interminable.

Ahora ha sido condenado a 15 años por delito de narcotráfico en EEUU. La condena ha sido reducida por su colaboración con la DEA. Sin embargo, los familiares de las víctimas esperan su regreso a Colombia para que pague por todos los demás.

Mancuso no era ningún psicópata. Era un afortunado hijo de hacendados que vio en la llegada de las FARC en los 90 una oportunidad. Lo que al principio se convirtió en armar a los ganaderos de su hacienda para defenderse de los ataques de la guerrilla, se convirtió pronto en una ventana abierta al poder y al dinero.

El narcotráfico daba mucho más dinero que las reses. Y todo ese dinero se reinvertía en engordar un ejército que contaba con el visto bueno del Ejército de la República, mientras les ayudara a combatir a las FARC. La total impunidad que otorga un AK-47 a un analfabeto fue la causa de que sus hombres cometieran miles de crímenes. Y, con ello, ayudaron a crear a su alrededor el mito de una figura terrorífica.

Una figura terrorífica que con su vida explica, paso a paso, cómo nacer ganadero, y acabar en las cárceles de EEUU como uno de los mayores criminales de guerra de la historia.


La guerra: una ventana abierta al poder y al dinero

[Fuente: Verdad Abierta, Imágenes: Pequeñas Voces]

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