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Así es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo

Un estudio investiga la "desigualdad en la actividad física" diaria de 111 países

Caminar por la ciudad se ha convertido en un acto subversivo”, opinaba el escritor Iain Sinclair en esta entrevista. “Toda la planificación urbana del mundo es para los coches; la gente no importa”, explicaba hace poco Carlos Dora, coordinador de Salud Pública y Medioambiente de la OMS, en declaraciones a El País. Ambas citas resumen bien la sensación que uno tiene cuando pasea por muchas ciudades occidentales: el peatón local, el paseante, el ciudadano de a pié, lo tiene cada vez más difícil. Y además: las prisas y la mala costumbre nos están convirtiendo en seres cada vez más vagos a la hora de confiar en nuestras piernas para llevarnos de un sitio a otro.

Esa idea parece latir también en un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) con el que buscan dar una medida de los países más y menos “activos” del mundo. Y lo han hecho contando pasos.

Los investigadores han confiado en una app para contar pasos instalada en los móviles de 717.527 personas de 111 países. La información de ese podómetro virtual —además de los pasos andados, la edad, el género, la altura y el peso de cada usuario— fue recopilada durante una media de 95 días por persona. En total, 68 millones de días de actividad física a examen. Todo para confeccionar un mapa mundial de la actividad física a partir de la media de pasos recorridos al día por los ciudadanos de cada país.

¿Qué podemos ver en ese mapa? China queda en cabeza como el país más activo. Si vamos al desglose de los números, los habitantes de Hong Kong son los que más caminan del planeta, con 6.880 pasos al día. Les siguen los ucranianos, japoneses y rusos, todos buenos caminantes. España aparece situada como el quinto país más activo, con 5.936 pasos al día de media.

En el extremo contrario de la tabla, el de los menos activos, están los habitantes de los países del golfo Pérsico (Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes) y los del sudeste asiático (India, Malasia, Filipinas o Indonesia, los menos activos de todos, con 3.513 pasos al día). Entre ellos se cuela Sudáfrica como el país africano menos dado a caminar. Brasil (4.289 pasos), Grecia (4.350), Nueva Zelanda (4.582), México (4.692) y Portugal (4.744) aparecen como las naciones occidentales más “vagas”.

Las comillas tienen su razón de ser, claro. Esos números agregados no reflejan el impacto de variables como la geografía del entorno, la distinta accesibilidad peatonal en las distintas zonas del mundo, los rigores del clima o la seguridad.

También existen sesgos en el diseño del estudio que afectan a su credibilidad.

El primero y fundamental, que los datos están sacados de una aplicación ( Argus) que no viene de serie en ningún móvil. Hay que instalarla, y cabe presuponer que las personas que se descargan voluntariamente este tipo de apps cuentan con una cierta predisposición a realizar más actividad física y no son necesariamente representativos del conjunto de la población. Además, por alguna razón, los investigadores decidieron limitar su análisis a usuarios de iPhone.

Tampoco hay que olvidar que el caminar es solo uno de los muchos indicadores posibles. El estudio no tiene en cuenta actividades físicas más estáticas (todas esas horas que echas en el gimnasio o nadando) o el hecho de que en muchos lugares del mundo la gente esté más habituada a desplazarse a todas partes en bicicleta que a caminar.

Aún así, los investigadores consideran que su estudio —el mayor jamás realizado sobre el movimiento humano, según ellos— presenta indicadores útiles para el diseño de futuras políticas de salud pública y de planificación urbana.

Su afirmación va más allá del conteo de pasos. En su análisis de los datos, los investigadores encontraron un segundo indicador que puede predecir la prevalencia de la obesidad dentro de una población mejor que la actividad física diaria. Es lo que ellos llaman la “desigualdad en la actividad”, o la variación de actividad entre los más activos y los menos activos dentro de cada país.

“Si piensas en parte de la gente de un país como 'ricos en actividad' y en otros como 'pobres en actividad', el tamaño del gap entre unos y otros es un indicador fuerte de los niveles de obesidad en esa sociedad”, explica Scott Delp, uno de los responsables del estudio, en un artículo para la web de Stanford.

De los 46 países considerados en el estudio (aquellos para los que disponían de datos de al menos 1000 personas), los cinco con mayores niveles de 'desigualdad de actividad' fueron Arabia Saudí, Australia, Canada, Egipto y EEUU.

En el extremo contrario, China, Suecia, Corea del Sur, Chequia y Japón aparecen como aquellos países con un menor gap entre sus ciudadanos más y menos activos.

Según el estudio, las personas de los países con una mayor desigualdad en actividad presentan una probabilidad 196% mayor de ser obsesos que aquellos ciudadanos de los países con una distribución más igualitaria en sus niveles de actividad física.

El índice de desigualdad de actividad desvela otro dato: el peso del género en el mapa de la desigualdad. 

Cuando la desigualdad de actividad es mayor, la actividad de las mujeres se reduce mucho más que la de los hombres, lo que implica que la conexión con la obesidad puede afectar en mayor grado a las mujeres”, explican los autores.

[Vía Nature]

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