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Mis dos mamás no quieren llevarme a la lucha libre

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El documental Gayby Baby recoge los retos e ilusiones de cuatro niños de familias homoparentales

Ignacio Pato

22 Septiembre 2015 14:23

Gus tiene 10 años y adora la lucha libre. En su ciudad, Sydney, se va a celebrar un espectáculo de wrestling y su mayor ilusión es ir a verlo. Hasta aquí todo normal.

Solo que Gus tiene dos madres que desconfían de los roles masculinos que reproduce la lucha libre, y es a ellas a las que tiene que convencer para poder ir al show. 



La película documental Gayby Baby se ha estrenado este mes en Australia. Su objetivo es ofrecer una panorámica de la vida de tres niños y una niña crecidos en familias homoparentales.




Como Gus, Matt tiene también dos madres. Su madre biológica es especialmente creyente y lleva al chico a la iglesia. Allí, Matt escucha que las relaciones entre personas del mismo sexo son pecado. Gayby Baby detalla el proceso en el que el mundo del niño de 11 años se tambalea mientras practica su deporte favorito: el fútbol australiano.




Ebony tiene 12 años y vive en un suburbio de Sydney. Su sueño es llegar a ser cantante pop y para conseguirlo debe mudarse a una escuela situada en un barrio de moda, en el que sus dos madres tatuadas serán aceptadas mejor que en su actual barrio. Sin embargo, dar el paso le ofrece dudas sobre una posible renuncia a sus orígenes.



Graham está intentando, a sus 11 años, aprender a leer y escribir. Rechazado por su familia biológica, que no le enseñó tampoco a hablar, se muda con sus dos padres a la conservadora Fiyi, donde tiene que decidir entre ocultar o no la verdad sobre su familia. Su catarsis personal comenzará cuando en su nueva escuela le pidan una redacción de presentación sobre quién es él.



La propia directora del documental, Maya Newell, ha crecido en una casa con dos madres. Su idea nació tras ver la película Los chicos están bien, en la que Julianne Moore y Annette Benning interpretan a una pareja de lesbianas con dos hijos adolescentes. Salió del cine con la sensación de que hacía falta un relato realista del tema.



Para su trabajo, Maya ha estado cuatro años documentando la vida de estos niños. Sentía que en el debate social que ha generado la familia homoparental faltaba una voz fundamental: la de los propios niños y niñas. Gayby Baby habla de retos e ilusiones, pero también refleja un día a día de inseguridades adolescentes y de dudas educativas de madres y padres.



Como en todas las casas




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