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Los 20 males que están acabando con la educación en España

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Inés García-Albi publica Cuestión de Educación (Debate), un concienzudo viaje por el mapa de la educación en España

Rafa Martí

17 Septiembre 2015 06:00

Imagen de cabecera de Anthony Goicolea

Tatiana es una alumna de un instituto de Barcelona. Como a muchos adolescentes, le aburre estudiar. Dice que las clases son un rollo y que los profesores solo le hacen copiar cosas de los libros de texto. Leer no figura entre sus intereses, aunque una vez se interesó por Crepúsculo.

No sabe qué quiere ser de mayor. No sabe casi nada, excepto que está esperando cumplir los 16 años para irse a una escuela para adultos, donde estudia su novio de 21 años.

Tatiana es la encarnación de la apatía adolescente, inexpresiva, seca en palabras. Un perfil, además, acentuado por un sistema educativo que no le aporta mucho.

Es una “alumna florero”, como describe la periodista Inés García-Albi. Tatiana no hace gamberradas en clase, pero tampoco se interesa por lo que sucede dentro de las aulas. Su etapa por el instituto pasará completamente desapercibida. Es el término medio, una tabula rasa.

Pero, ¿de dónde ha salido Tatiana?

La periodista García-Albi ha recorrido toda la geografía española para dar respuesta a esta pregunta y muchas otras que tienen que ver con la educación.

García-Albi ha entrevistado a alumnos mediocres y brillantes, profesores —de ahora y de antes—, directores de centros educativos, políticos, padres, y expertos y eruditos en educación. De su viaje ha logrado dibujar un diagnóstico sobre la situación de la educación en España en el libro Cuestión de educación (Debate, 2015), con sus luces y sus sombras.

Su investigación no supone ningún descubrimiento ni da una solución a un asunto que se ve como un problema desde tiempos inmemoriales, pero sí ayuda a definir cuáles son las principales taras del sistema en las que coinciden los diferentes protagonistas del libro. Defectos que empañan los logros de un sistema en un país que hasta la década de los 1980 no había alcanzado la escolarización total:

1. El sistema educativo en España sigue teniendo una connotación clasista. La manera en que la gente distingue entre concertados y colegios públicos es una muestra de ello.

2. La mayor parte de los alumnos que van a la concertada es porque sus padres tienen miedo de que se mezclen con gente diferente, perteneciente a otros estratos sociales o contextos familiares. Creen que en la concertada harán contactos y así tendrán un futuro más llevadero, en lugar de lograr méritos propios.

3. Los que van a la pública se conciben como los que no tienen más remedio. Así, la escuela pública nace con la connotación de escuela de pobres e inmigrantes cuando, en realidad, lo único que debería diferenciarla de la concertada o la privada es que es de titularidad pública.

4. Los currículos escolares están infectados por una inercia que viene desde hace 200 años. Los contenidos y la manera de estudiar no buscan que los alumnos obtengan las competencias necesarias en sus primeros años, sino el saber por el saber. La memorización, aunque se diga que no, sigue siendo importante. Pero una memorización útil, no la de los ríos de España o las dinastías de los reyes Godos.

5. Esto es el principal origen del fracaso escolar, que se podría evitar si se valorara que el alumno adquiriera competencias en función de su capacidad. Pero el enquistamiento de los currículos expulsa a muchos chicos del sistema. El sistema educativo español es una fábrica de ninis.

6. Además, la mentalidad de muchos padres —que luego terminan por inculcar a sus hijos— es que deben formarse para hacerse ricos, no para conocer.


La curiosidad es la base de alumnos motivados



7. Los estudiantes "florero" como Tatiana son fruto de la falta de curiosidad. Una falta de curiosidad que comienza en casa.

8. Las quejas sobre que se ha perdido la cultura del esfuerzo deberían ser más bien sobre que el método y los contenidos son tan aburridos que han matado la curiosidad del alumno. Cuando a un niño se le pone algo que le llama la atención o que le gusta, lo persigue aunque tenga que sudar sangre. Se esfuerza.

9. La curiosidad es la base de alumnos motivados. Y para que haya curiosidad tiene que haber buenos profesores. Y para que haya buenos profesores tiene que haber buenos planes educativos.

10. Los niños no se concentran debido al mal uso de la tecnología. El consumo masivo de información a través de miles de canales impide el tiempo para la reflexión y la maduración necesaria para adquirir conocimientos. Sin embargo, si un profesor orienta a los alumnos en las fuentes que tienen que consultar, les enseña a buscar información, a procesarla y a tener espítitu crítico, la tecnología es una lanzadera.


El dicho 'cobras menos que un maestro de escuela' sigue más vigente que nunca



11. Los expertos coinciden también en que la cultura permisiva ha afectado a la escuela. Los chicos no van a aprender. Muchos profesores, además, no están bien formados en psicopedagogía, por lo que, si un maestro es muy bueno en matemáticas, enseñará fórmulas, pero no sabrá educar a un adolescente explosivo. No se trata de ser autoritarios, sino de motivar.

12. Los profesores siguen cobrando poco. No hay una oferta de carrera profesional para un profesor y, por tanto, no hay motivación. El dicho “cobras menos que un maestro de escuela” sigue más vigente que nunca.

13. La crisis, además, ha provocado que muchos licenciados hagan el máster de educación para ser profesores, cuando no tienen ninguna vocación para la docencia. Su único objetivo es asegurarse una profesión estable, pero no formar a futuros adultos de una manera integral.


Si el Estado paga la educación pública, ¿no debería sancionarse a quienes no fueran a clase?



14. A la educación se le achaca el origen de todos los males de la sociedad. Y el profesor se lleva a la peor parte. Pero recordemos que muchos profesores apenas cobran, no tienen una profesión vocacional o no están formados para educar a chicos en un aula de instituto.

15. Con que los padres reconocieran la labor de los profesores en vez de ponerse de lado de las quejas de sus hijos, el sistema daría una vuelta de 180 grados.

16. Los sindicatos, aunque protegen al trabajador, han abusado en ocasiones de su postura y blindan a trabajadores incompetentes que no enseñan bien a los alumnos, y que se toman la profesión como “estabilidad y vacaciones de 3 meses”. No obstante, los sindicatos también son los primeros que han visibilizado la falta de recursos y las políticas de recortes en educación.

17. El Estado se gasta millones en educación para que los estudiantes no retornen esa inversión, ya que se van a trabajar a otros países. No asistir a clase, por ejemplo, no está sancionado.Y, así, no se valora toda la inversión en educación.


Los gobiernos de turno buscan adoctrinar a las masas con la educación



18. Que, por otro lado, cada vez es menor, debido a los recortes: menos sueldo para los profesores, menos recursos educativos, menos becas para promover la excelencia de los alumnos.

19. La educación actual en España es a la que más población ha alcanzado y la de mayor calidad. Sin embargo, atraviesa una de sus peores crisis. Los expertos coinciden en que la mejor etapa para el sistema educativo fue la Segunda República.

20. Gran parte de la culpa la tienen las leyes de educación, que se cambian en función del color ideológico de los gobiernos de turno para conseguir masas adoctrinadas, a un lado y a otro. El conocimiento es lo de menos.

Para García-Albi, estamos ante un sistema educativo en el que el conocimiento queda relegado a pesar de los esfuerzos de muchos profesores. En el que queda en evidencia que ser profesor no es la profesión más valorada, ni por padres, ni por alumnos ni por políticos. Un sistema donde, a pesar de haber aumentado las exigencias en la formación quedan muchas carencias en el campo de la psicopedagogía. Donde la falta de recursos, las concepciones clasistas y antiguas sobre los centros educativos siguen poniendo la zancadilla a la mejor educación.

La solución a cada uno de estos puntos, una pequeña parte de los que el libro entra en profundidad, es sencilla: hacer todo lo contrario. La ejecución dentro de la complejidad del sistema lo impide.

En el libro de García-Albi se respira en todas las páginas que la educación es un arma de construcción masiva, que puede formar a individios lìbres con capacidad para tomar sus propias decisiones. Y la conclusión del libro es que, si es un arma de construcción masiva, podría aprovecharse muchísimo mejor.

Empezando por los profesores.

Si Gabriel García Márquez dijo que el periodismo es la profesión más bella del mundo, la más necesaria es sin duda la de maestro.


La educación es un arma de construcción (o de destrucción) masiva





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