Actualidad

El cielo no existe; en el infierno está la mejor fiesta

Chuck Palahniuk vuelve a llevarnos al inframundo con 'Maldita' (Literatura Random House), su nueva novela y continuación de 'Condenada'

—Imagen de Terry Richardson

9 de mayo, 8:98

Colgado por lunamiguel@blogsinfernales.com

Queridos lectores:

Hay vida después de la muerte, y de hecho esa vida es mucho más divertida de lo que pensábamos.

Chuck Palahniuk está convencido de que nuestro mundo es sólo un espejismo. Una especie de escenario previo y falso que antecede a la realidad más brutal: nuestra verdadera casa está en el Infierno.

Como todo, hoy en día incluso la muerte es un negocio, y si quieres pasar la eternidad tranquilo tendrás que procurar no cabrear a los que están controlando nuestras torturadas almas.

Lo que pasa es que los humanos hemos aprendido a ser nosotros mismos los que nos torturamos, y por eso los dueños de los cielos y de los infiernos tienen cada vez menos trabajo. Sus casas son una especie de parques de atracciones. Sin embargo, incluso en esos lugares de risa y diversión hay unas normas estrictas.

No todo vale.

Chuck Palahniuk es un autor de culto, que lleva años haciendo retorcerse del asco a sus fieles lectores. Con su visión de la muerte moderna, el célebre novelista nos ha llevado a los extremos más sórdidos de nuestra existencia a través de los ojos de una niña de tan solo 13 años.

Nos espera un lugar bajo tierra, lleno de lava de moco, montañas de mierda y habitaciones de pus

Si hace un par de años, con la publicación del libro Condenada, Palahniuk nos decía que nuestro futuro como post-vivos nos espera en un lugar bajo tierra, lleno de lava de moco, montañas de mierda y habitaciones de pus, hoy nos desvela que el mundo de los vivos y de los muertos está más unido que de costumbre, porque parece que a muchos de ellos les apetece más ser fantasmas y vagabundear por la tierra que quedarse quietecitos allí donde el destino les condenó a pasar la eternidad.

Su más reciente libro, Maldita(Literatura Random House), acaba de salir publicado en nuestro idioma, y es la segunda parte de aquel relato autobiográfico de Madison Spencer, una adolescente que durante su vida tuvo que enfrentarse a una infancia horrible, con unos padres que preferían darle de comer un cóctel de ansiolíticos que mimarla cuando fuera necesario.

Pero Madison no es una pobre niña buena que ha ido a caer en el inframundo por error, sino que más bien es una hija de puta. Una hija de puta, sí. Y desde que pone los pies en el mundo de los muertos sabe que va a vengarse de todos: de sus padres, de las chicas que le jodieron la existencia haciéndole bullying en el colegio y también del mismísimo Satán. 

Condenada termina con Madison contándonos que su plan es regresar a la vida durante el día de Halloween. Nos deja con la miel en los labios al enseñarnos que su plan es dejar que ese día pase porque, por lo visto, cuando un muerto gasta las 24 horas del día de los muertos en la tierra, se queda encerrado en ella hasta el año siguiente.

Así que aquí está Madison Spencer, una fantasma gorda y vengativa que va a revolucionar el mundo de los vivos y de los muertos retando a todas las leyes de la existencia.

Una Perséfone renacida.

Una Perséfone de la era de Twitter que escribe cada día en su blog un relato revelador lleno de palabrotas y de escenas delirantes.

Estar vivo o estar muerto no es una gran diferencia

Ella nos cuenta sus encuentros con su abuela, que a pesar de estar muerta y vivir en el Cielo tiene que bajar de éste a diario porque allí no se puede fumar; sus conversaciones con un espiritista que para ganar dinero en el mundo de los vivos tiene que, paradójicamente, estar muerto; sus charlas con sus padres, que han enloquecido y que se creen poseedores de algún tipo de poder sobrenatural, aunque lo más probable es que estén colocados de su ego y de sus pastillas para la cabeza. 

Madison se da cuenta así de que estar vivo o estar muerto no es una gran diferencia.

Para ella, su visita a la tierra sólo supone la confirmación de que vivimos engañados. De que vivimos obsesionados con la longevidad, el amor y la belleza, en un mundo en el que todo lo bello es una ficción y en el que todo lo supuestamente verdadero se desvanece.

Quizá esa sea la enseñanza de Chuck Palahniuk en una historia que a veces parece de dibujos animados, y otras veces es absolutamente incomprensible: hemos venido a la tierra para pasar desapercibidos, lo que aquí hagamos no le importará a nadie, a no ser que nos rebelemos y enfrentemos a nuestro destino.

En la última entrada de su blog —al menos en la última que se nos muestra en este volumen— la niña maldita, rechoncha, malhablada y de 13 años, declara la guerra a Satanás, y promete salvar al mundo de su destrucción y su apocalipsis. Podemos imaginar entonces que las aventuras y desventuras de Madison no acaban aquí, y que lo que Palahniuk va a entregarnos próximamente es un final apoteósico e imposible para esta trama infernal.

Porque hay vida después de la muerte, y porque también hay muerte durante la vida, el lector tendrá que decidir aquí qué tipo de alma prefiere ser: ¿una de las que se conforma, o una de las que quiere exprimir el mundo al máximo, repartiendo caña?

Sea como sea, tanto Condenada como Maldita son dos chutes de adrenalina que nos ayudarán a vencer a nuestros fantasmas... o al menos a estar preparados para cuando nos convirtamos en uno de ellos.

La vida es fea, la muerte es fea, nosotros somos feos, pero si nos lo tomamos con humor, en realidad, no pasa nada

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar