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El mainstream es el nuevo underground

O también, ¿quién narices es Henry Mendez?

Henry Mendez nació en Santo Domingo pero vive en Tordera (Barcelona). Es una estrella del reaggeton y ha alcanzado las listas de éxitos en Austria, Alemania, Suiza y Bélgica. Todo esto lo acabo de aprender en la Wikipedia porque, hasta hace cosa de una semana, no tenía ni idea de quién era Mendez. Y eso que me las doy de enterada en cultura pop, gamas alta, media, baja y bajísima. Más que nada porque me gano la vida con ello.

Por eso tuve un rudo despertar a la realidad al recibir la lista que publica YouTube con los diez vídeos más vistos en España durante 2013, y descubrir que de los diez artistas que la conforman, sólo conocía a dos: Daddy Yankee y Kiko Rivera, aka Paquirrín, cuyo éxito Chica Loca entra en el octavo puesto del ranking.

El citado Mendez (sin acento) ocupa los puestos 1 (con "Mi reina") y 2 (con "El Tiburón"). Los otros afortunados son Jay Santos, Sergio Contreras, XRIZ, Lory Money, Eddy Lover y Rodriguez (no Sixto), featuring Ander & Rossi. YouTube publica varias listas especializadas. Esta es la “general”, es decir, lo más visto de todo lo que hay en ese portal. Pero es que en el ranking dedicado específicamente a la música no puntué mucho mejor. Lo encabeza Abraham Mateo. ¿Quién? Pues un chaval que es como el Justin Bieber español y que tiene un hit titulado Señorita.

Ahí no están ni Miley Cyrus, ni Robin Thicke, ni Lady Gaga, ni Pharell Williams, ni Daft Punk, ni Jay Z, ni Kanye West, ni Beyoncé. No hay hueco para David Bowie. No busquen a Arcade Fire, ni a One Direction, ni a un muerto que haya picado la curiosidad de los usuarios, tipo Lou Reed. No, amigos, ninguno de los artistas de los que los medios hemos escrito hasta que nos han sangrado los nudillos es carne de Top 10. Por no estar, no está ni PSY. El Gagnam Style sí aparece entre lo más visto en todo el mundo, pero no en España. En esa lista el que se enseñorea es Henry Mendez, de Santo Domingo y de Tordera.

Perpleja ante el descubrimiento, hice lo que haría cualquier reportero con recursos y afán sociológico, preguntar en Facebook. Fui rauda a mi muro y lancé la encuesta “¿Alguien conoce a Henry Mendez? ¿y a Abraham Mateo? SIN GOOGLEAR, por favor”. La primera respuesta llegó en apenas segundos y resultó de lo más significativa, porque la que contestó era Diana Aller, periodista, bloguera y guionista de televisión, poquísimo sospechosa de sostener una pose de elitismo cultural (ella acababa de comentar en Facebook precisamente el escándalo de los tweets falsamente hackeados de Kiko Rivera). Y su respuesta fue un rotundo no: Diana no tenía ni idea de quiénes eran los señores Mendez y Mateo. En unas horas la encuesta fue ampliándose hasta adquirir una pátina hipercientífica. Cinco personas respondieron que sí (tres periodistas culturales, una productora de un medio de comunicación que trabajó muchos años en una discográfica y una diseñadora que trabaja en publicidad), otros cinco conocían al menos a uno de los dos, en algunos casos porque acababan de escribir sobre esta misma vaina de lo más visto en YouTube, y 19 confesaron que no lo sabían, excepto una contribuyente que aventuró que Henry Mendez era un nutricionista. Entre estos 19 también había una abrumadora mayoría de periodistas culturales, con algún cameo del mundo de la edición —oigan, supongo que los químicos tienen a muchos químicos en su muro, y los sexadores de pollos… bueno, a saber qué tendrán los sexadores de pollos.

Si la cuestión es medianamente relevante es porque esas personas se dedican a leer y producir (y muy bien que lo hacen. Saludos a todos. Seguid participando en mis crowdsourcings. XoXo) información y análisis sobre fenómenos pop y sin embargo en todo 2013 no se han topado ni una sola vez con Méndez y Mateo, ni con Eddy Lover, ni con Sergio Contreras. No han escrito sobre ellos (Los buscadores de El País y El Periódico de Catalunya arrojan 0 resultados por “Henry Méndez”, el de El Mundo da algunos pero todos corresponden al blog de Happy FM, no al diario. En PlayGround también había uno, pero hacía referencia a la noticia de los vídeos más vistos), no han leído sobre ellos, es de suponer que no han recibido en sus redacciones sus discos ni las notas de prensa de sus discográficas —Roster Music y Sony respectivamente—y podemos conjeturar con basante certeza que no han perreado al ritmo de Mi reina. Y sin embargo, estamos hablando del ¡YouTube más visto del año!

¿Dónde se informan, entonces, los fans de Mendez? Según Google, en sonicomusica.com (“la mejor música online gratis de merengues”), en elremix.com y en huelvabuenasnoticias.com, que entrevistó al astro latino a su paso por la ciudad andaluza. Pero bueno, ¿Se puede ser más indie? La pregunta se hace sola: ¿y si el verdadero underground residiera en el mainstream más masivo?

En julio de este año, el crítico musical Nando Cruz agitó el pequeño avispero de la prensa musical con un provocador artículo titulado 'La música de los otros' en el que apuntaba algo similar. Empezaba hablando de lo que ocurrió el 4 de mayo en Barcelona. Juan Magán (en la foto de abajo), el músico catalán que más vende en el mundo, actuó ante 5.000 personas en el Palau Olímpic de Badalona. Sólo lo cubrió un medio generalista, porque el resto de cronistas musicales se dividieron esa noche entre el Apolo, donde actuaba Eric Burdon, de The Animals, y el CCCB, en el que ofreció un concierto Robert Forster, de The Go-Betweens, dentro del festival Primera Persona. Según Cruz, había que estar en el Olímpic, “Ya fuese para denunciar la escasa paleta de recursos de Magán o para reconocer que su mezcla de géneros caribeños y ritmos electrónicos depara momentos irresistibles. Ya fuese para resaltar que su puesta en escena era bastante cutre o para constatar su eficiencia como discjockey”.

No era una acusación dirigida (sólo) a sus compañeros de profesión, también a sus lectores: “Si 'Ella se vuelve loca' sonase en el Sónar los extranjeros la bailarían despendolados, pero el melómano español percibe lo de Magán como música cutre para otra gente”.

Tanto en ese artículo como en otro, también muy comentado y debatido, publicado en Rockdelux a propósito del concierto de Wilco en el Liceu, Cruz apunta a los sonidos que calificamos de “alternativos, independientes, marginales, cuando representan justo lo contrario”, es decir, al indie, a falta de un mejor nombre. Pero es que resulta que lo que creíamos que era el mainstream —Miley Cyrus— al final tampoco lo es. ¿Hace falta entonces que nos olvidemos de todos los debates sobre “Blurred Lines”, de todas las piezas sobe quién canta más lejos, si Katy Perry o Lady Gaga, de todo lo que hace Pharrell Williams y llevemos a Juan Magán a los periódicos y a los museos, como sugirió Jordi Sellas, el polémico alto cargo de Cultura de la Generalitat?. Seguramente, no. Ni los medios ni los museos están ahí primariamente para seguir a la masa, y si sobreanalizásemos el Chica Loca de Kiko Rivera o pretendiésemos que de hecho tiene algún tipo de valor musical seguramente incurriríamos en elitismo inverso, en el recreativo buceo entre lo trash, algo de lo que ya va suficientemente servido estepaís en el que cualquiera se cree listo por hacer un tweet tróspido —¿son los tróspidos y los tronistas nuestros chavs? Eso nos da para otra media docena de artículos—. Pero no deja de ser enormemente llamativa la distancia entre “lo que importa en los medios” y “lo que importa a la gente”.

El New York Magazine tuvo la chutzpah de declarar hace poco en portada a Taylor Swift como “la mayor estrella de pop del mundo”. “No Katy, no Miley, no Gaga”, decían. No se atrevieron con “no Beyoncé” porque sería sencillamente absurdo. ¿En serio? Por seguir con el afán sociológico y sumarse al espíritu de la doble pregunta: ¿La madre de alguno de los presentes (lectores) conoce a Taylor Swift? En caso afirmativo, ¿la citada madre es capaz de dar el nombre de tres de sus hits?

Y sin embargo Taylor, aunque de icono global tenga poco, es enormemente fascinante para un espeleólogo del pop. Por su problemática relación con lo hipster, que igual canibaliza ( "22") que critica (" We are never ever ever getting back together"), por su condenada capacidad para el estribillo, por el modelo de sexualidad femenina que propone y por unas docenas de motivos más. Así que, entrado 2014, seguramente seguiremos escribiendo sobre ella. A pesar de que, ahora lo sabemos bien, la portada, por estos lares, tendría que ir así: No Miley, No Pharrell, No Beyoncé. Henry Mendez. The one and only.

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