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La lengua de este hombre está valorada en 1 millón de libras

Sebastian Michaelis tiene una profesión fuera de lo común. Este británico es uno de los pocos catadores de té que hay en el mundo

Cuenta la leyenda que el emperador chino Shen-Nung descubrió el té accidentalmente cuando se encontraba hirviendo agua bajo la sombra de un árbol silvestre. Las ramas se mecían tranquilamente con el viento de la primavera que provocaba que pequeñas hojas se desprendieran del árbol. Una de estas hojas acabó en la olla de agua e infusionó. El emperador probó esa nueva bebida y, al instante, se sintió extrañamente reconfortado. Así es como se cree que nació esta bebida.

Hoy en día, el té es una de las bebidas más populares del mundo y casi una religión en países como Inglaterra o China, donde se consume con gran frecuencia. Y en un mundo donde se beben cada día 1.500 millones de tazas de té, hay una profesión cuyo éxito está garantizado.

Hablamos del maestro catador de té profesional. Sí, eso es un trabajo. Y a esto es a lo que se dedica Sebastian Michaelis, un joven británico de 33 años que trabaja en Tetley, una de las empresas productoras de té más importantes del mundo.

¿Y cómo se llega a trabajar catando té? No parece que sea la típica profesión que eliges de niño cuando te preguntan qué quieres ser de mayor. No es como astronauta o profesor. Tampoco es algo que se estudie en la Universidad.

Sebastian llegó al fascinante mundo del té por casualidad. “Yo entendía de té en el sentido de que tomaba un montón de tazas cuando estudiaba”, confiesa en una entrevista con The Telegraph. “No me interesaba mucho la comida, era más bien un hombre de pizza y pastel”, explica el maestro.

Hasta que un día un amigo le enseñó un anuncio de un trabajo que decía lo siguiente:

¿Te gusta el té? ¿Te gusta viajar? ¿Tienes una carrera universitaria?

Tres preguntas crípticas a las que Sebastian podía responder afirmativamente.

Sebastian Michaelis se dedica profesionalmente a la cata de té. Este joven británico de 33 años trabaja para Tetley, una de las mayores compañías del mundo del té

Michaelis decidió optar al puesto de trabajo. Durante el proceso de selección tuvo que competir contra otros 500 futuros catadores de té. Tuvo que pasar entrevistas personales, dos días de formación, talleres de resolución de conflictos de grupo y proyectos comunes junto con otros candidatos. Porque ser catador de té es mucho más que saborear diferentes tipos de té. Es mas bien una filosofía de vida, un trabajo a tiempo completo y una gran responsabilidad. Así al menos lo ve Michaelis.

“Soy un catador de té profesional, comprador y mezclador. Selecciono tés de granjas de todo el mundo y los mezclo de tal manera que el té tenga siempre el mismo sabor”, explica en una entrevista para Business News Daily.

Tienes que aprender a usar el sentido del gusto de una forma más refinada. Es como aprender a caminar de nuevo

Michaelis ha catado alrededor de 400.000 tés diferentes a lo largo de su carrera y puede reconocer cientos de sabores y características diferentes en tan solo unos pocos segundos. Es tan bueno en su trabajo que su propia empresa ha asegurado sus papilas gustativas por un millón de libras. Más o menos el mismo valor que las piernas de Rihanna o los labios de Angelina Jolie.

“Físicamente es un trabajo muy exigente, pero mentalmente es aún más difícil”, explica Michaelis en FastCompany. “Tienes que aprender a usar el sentido del gusto de una forma más refinada. Es como aprender a caminar de nuevo”, asegura.

Cada vez que cata un té, Sebastian tiene que sorberlo y escupirlo con mucho cuidado. Sus papilas gustativas son capaces de regenerarse cada dos semanas, así que no hay mucho problema si se quema la lengua en una de las catas.

Para Michaelis, el verdadero problema llega cuando su nariz falla. “Por lo general, puedo saborear bajo la mayoría de condiciones. Lo único que me detiene es estar resfriado. Si mi nariz está taponada pierdo la mayoría de mi sentido del gusto”.

Pero no solo se necesitan unas papilas gustativas y una nariz bien entrenadas. Hay otro secreto que distingue a un buen catador de otro mediocre, y se llama el poder del sorbo.

Sorber el té ayuda a oxigenar la bebida, lo que hace que se puedan identificar mejor sus cualidades. Puede parecer simple pero sorber el té correctamente no es tan sencillo.  

“Cuanto más fuerte sorbes más saboreas sus cualidades. Pero cuidado si no lo has hecho antes, he visto a gente que la ha salido por la nariz y acaba escupiendo todo el té”, reconoce el maestro.

Solamente hay unos cien profesionales dedicados a la cata del té en el mundo y Sebastian forma parte de los 10 que trabajan para Tetley. Es una profesión tan exclusiva que incluso tienen su propio idioma dentro de la empresa.

Los caracteres FVY50LK y 4FO35NI podrían no significar nada coherente para la gente fuera de Tetley, pero son ejemplos de Uhuru, que significa libertad en swahili. Este idioma propio, desarrollado dentro de Tetley, permite a cada catador enunciar las virtudes de cada té con un grado de precisión casi perfecto. Cuando un catador consigue hablar en un Uhuru fluido consigue subir de categoría.

Y solo llegará a ser maestro cuando reciba su cuchara de plata grabada con su nombre.

Sebastian hace tiempo que tiene la suya, la herramienta con la que consigue cada día diferenciar los cientos de sabores que se esconden en una simple hoja de té.

[Vía Fast Company]

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