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Puede que esta ilusión óptica te descoloque el cerebro, pero tiene explicación

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Un profesor de matemáticas ha creado un efecto que te tendrá en suspense por varios minutos

Juan Carlos Saloz

05 Julio 2016 19:44

Confiamos demasiado en nuestro sentido de la vista. Pero, a menudo, nuestros ojos nos tienden trampas.

Sobre todo, cuando nos ponen delante cosas como esta:

Los "cilindros ambiguos" no son ni cuadrados ni circulares.

Lo habéis visto bien. Formas cuadradas que frente al espejo parecen circulares. Formas circulares que frente al espejo parecen cuadradas. Cruces que en realidad no existen. Giros que cambian por completo la apariencia de lo que creíamos estar viendo.

¿Qué está pasando?

En realidad, no se trata más que de una ilusión óptica. Los llamados “cilindros ambiguos” son una creación de Kokichi Sugihara, profesor de matemáticas en la Universidad de Meiji en Japón.

El truco está en que los cilindros forman una estructura creada a partir de un ángulo cerrado, junto a pliegues juiciosamente colocados que parecen curvas al verse de frente.

Aunque en la teoría puede parecer algo difícil, no es más que un trabajo a conciencia de un diseñador que juega con los cilindros. Como vemos cuando los pone de lado, la forma real no es ni la circular ni la cuadriculada. 

Incluso, Sugihara ha puesto a disposición de todo el mundo un PDF con el que poder imprimir una réplica de uno de sus tantos juegos ópticos. En concreto, este:

Gracias al efecto, Sugihara ha quedado segundo en el campeonato que ya ganó en 2010.

Gracias a  este efecto, Sugihara ha conseguido el segundo puesto en el Best Illusion of The Year Contest, campeonato que ya ganó en el año 2010 con un efecto que muchos recordarán.

Lo que llamara "pistas antigravedad" bebe del mismo concepto de los anteriores. Son cilindros que, jugando con sus formas y nuestra manera de percibirlas según la perspectiva, nos dan la sensación de tener profundidad cuando, en realidad, no la tienen. Una de las tantas formas que Sugihara tiene de engañar a la mente.

Pero, en esta ocasión, no ha podido llevarse el reconocimiento del primer premio. En su lugar, los estadounidenses Mathew T. Harrison y Gideon P. Caplovitz han ganado la competición anual con un efecto sorprendente.

Poniendo el ojo en el punto central y con tan solo un pequeño movimiento de los objetos de alrededor, nuestra vista puede conformar imágenes extrañas como el vaivén de las olas o un desplazamiento circular arbitrario. Harrison y Caplovitz no provocan más que un movimiento. Pero, tal y como demuestran en el siguiente vídeo, parece que toda la imagen esté vibrando:

Una vez más, nuestra mente demuestra el poder que tiene sobre nosotros. Una vez más, se demuestra que todo lo que vemos no es más que lo que nuestros ojos quieren que veamos.

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