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La Luna pudo formarse por la fusión de 20 mini-lunas que antes orbitaban alrededor de la Tierra

Nuevas simulaciones por ordenador ponen en entredicho la teoría dominante de que el satélite se originó tras un único y enorme impacto

La Luna es un cuerpo celeste misterioso. Para la comunidad científica, siempre ha sido una incógnita el cómo se formó ese satélite que vemos cada noche "brillando" en el firmamento.

En la década de los 70, se planteó una teoría que ha prevalecido por encima del resto. Conocida como el "Impacto gigante", sugería que hace 4,3 millones de años, en un momento en el que el espacio era un lugar hostil en el que los choques entre rocas eran habituales, un gigantesco objeto del tamaño del planeta de Marte habría colisionado contra la Tierra originando una nube de escombros que luego se agrupó dando lugar a la Luna.

Sin embargo, a pesar de que ha dominado la escena, en esta explicación existen algunos fallos. Las muestras de roca lunar recogidas por los astronautas revelan que las composiciones de la Tierra y la Luna son prácticamente idénticas, sin que haya huellas químicas del enorme objeto que se supone que colisionó contra nuestro planeta.

Esta semana, tres investigadores del Instituto Weizmann (Israel) respaldaban otra hipótesis. En lugar de una única colisión enorme, sugerían que la aparición del globo blanco habría sido fruto de 20 choques más pequeños sufridos por nuestro planeta. Choques en los que cada vez se desprendía material. Es decir, que la luna que se alza cada noche no sería la primera de la Tierra, sino no el resultado de la fusión de varias minilunas que un día tuvimos orbitando a nuestro alrededor.

"Nuestro modelo sugiere que la antigua Tierra una vez albergó una serie de lunas, cada una formada a partir de una colisión diferente con la proto-Tierra", señaló Hagai Perets, coautor del estudio.

Valiéndose de una recreación hecha con ordenador, exponen que cada pequeña colisión arrojó mayormente material terrestre, quedando diluidos los diversos materiales aportados por los objetos que colisionaban. Eso explicaría por qué la composición de la Luna y nuestro planeta es tan similar.

Las simulaciones realizadas también muestran que la fuerza gravitacional de la Tierra habría provocado que las mini-lunas se fueran uniendo hasta ser una sola.

"Es muy difícil, de una sola vez, conseguir que una gran cantidad de la Tierra entre en órbita para formar la luna. Se puede hacer, pero se requieren condiciones muy específicas que son raras", afirma Gareth Collins, un científico planetario del Imperial College de Londres no involucrado en el estudio. El mismo científico pone un pero a la teoría de las múltiples lunas: tal fusión es improbable que sea perfecta y se hubieran necesitado una secuencia de más sucesos que es poco previsibles que ocurrieran.

Para salir del misterio solo existe una solución: ir a buscar más muestras de rocas a la Luna. Un viaje que China intentará a finales de año con su misión Chan'e 5.

[Vía The Telegraph y The Guardian]

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