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Cómo un pueblo mexicano salvó sus bosques gracias a las luciérnagas

Un pequeño pueblo del estado de Tlaxcala ha reducido hasta en un 70% la deforestación y degradación de sus bosques gracias a estos pequeños insectos

Entre las posibles iniciativas que surgen para acabar con la deforestación, la que se lleva a cabo en el pueblo mexicano de Nanacamilpa es cuanto menos curiosa. Esta población a tan solo 75 kilómetros de Ciudad de México se ha aprovechado de las pequeñas luciérnagas que llenan sus bosques para evitar la destrucción de abetos y pinos centenarios.

Miles de luciérnagas iluminan el bosque del parque de Piedra Canteada, creando un espectáculo de luz que cada día atrae a los turistas a este territorio del estado de Tlaxcala. Los habitantes de la zona construyeron una cooperativa rural con la que han conseguido salir de la pobreza y de la dependencia de la industria maderera de la zona.

Todo comenzó en 2011, cuando miembros de la comunidad se dieron cuenta de que los millones de luciérnagas que invaden los bosques durante el verano podrían atraer a miles de turistas al bosque. Gente de las ciudades cercanas que nunca habían tenido el placer de observar el brillo parpadeante de estos insectos.

Hoy, cinco años más tarde, el negocio no hace más que crecer y las cabañas y las zonas de camping cuentan con listas de espera de varias semanas. Las 42 familias que forman la cooperativa siguen cortando árboles, pero la deforestación se ha detenido e incluso planean plantar unos 50.000 pinos nuevos en las zonas taladas. Actualmente el parque lo forman 630 hectáreas de terreno que son cuidadas con esmero por los miembros de la cooperativa.

Miles de luciérnagas iluminan el bosque del parque de Piedra Canteada, creando un espectáculo de luz que cada día atrae a los turistas a este territorio del estado de Tlaxcala

"Talamos árboles, vivimos del bosque pero de una manera ordenada”, explicó Genaro Rueda López, uno de los fundadores de la cooperativa. “Es como un jardín donde se quitan las ramas, las partes secas y enfermas para que todo crezca de verdad”.

Las 42 familias que forman la cooperativa siguen cortando árboles, pero la deforestación se ha detenido e incluso planean plantar unos 50.000 pinos nuevos en las zonas taladas

Cuando acaba la temporada de luciérnagas la cooperativa trabaja en un pequeño aserradero que adquirió a finales de los 90. Sin embargo, las luciérnagas son su principal fuente de ingresos. “Hemos reducido nuestra producción de madera en un 60-70% para preservar el bosque y aumentar el turismo”, explicó el jefe del aserradero Salvador Moral. Ahora, la idea se ha expandido también a otras poblaciones dentro del estado de Tlaxcala, como la Granja Interactiva Salma, que también aprovecha el desconocido potencial de estos pequeños insectos.

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