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Cuando la locura se topó con la crueldad del hombre cuerdo

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Los enfermos mentales de Indonesia sufren un estigma que hace que vivan en unas condiciones penosas. La fotógrafa Andrea Star Reese nos acerca a esa terrible realidad

PlayGround

04 Marzo 2016 19:21

Hay imágenes que son muy duras de ver. Imágenes que muestran el más puro sufrimiento y con esa pureza se te clavan en el cerebro.

Andrea Star Reese se ha pasado varios años visitando las instalaciones mentales de Indonesia donde cerca de 19 millones de personas viven en unas condiciones deplorables.


Agus canta en su jaula mientras sus brazos se mueven en un baile de espasmos. Su tratamiento consiste en ser salpicada con agua y una bebida a base de hierbas.


Los enfermos son confinados en estrechas y sucias habitaciones, de paredes grises, sin muebles ni ventanas, donde permanecen sentados sobre el suelo entre la suciedad, el barro y la tierra.

Acosados por el estigma de la enfermedad mental, sin medicación y con unos tratamientos que no han cambiado en décadas, los "locos" ven su vida reducida a la categoría de bestias.


Pondok Pesantren Bina Ahlaq es un internado que requiere una matrícula. Actualmente alberga a 200 personas y usa el pasung cuando algún interno intenta escapar.

Malviven en habitaciones, baños y aseos sin ni siquiera puertas en las que la privacidad no existe.

Pero lo peor fue ver que prácticas como el pasung, es decir el confinamiento a la fuerza de los enfermos, siguen muy vigentes.


Los padres de Anne creen que no necesita mucha comida para sobrevivir. Reside confinada en una habitación sin ventanas contsruída en la parte trasera de su hogar.

Prácticas que incluyen el encadenamiento de personas para impedirles moverse o tan siquiera levantarse y andar.

Encadenamientos que acaban atrofiando brazos y piernas y convierten la enfermedad en la más pura locura sin distinción, sin medicación y sin tratamiento.


Saimun, de 40 años, no puede hablar. Ha vivido encadenado a un bloque de madera desde los 5 años.


Lugares que no conocen el trato digno y en los que solo vive la crueldad, la desesperanza y el horror.

Con sus imágenes, Reese pretende concienciar sobre estas condiciones y generar un cambio positivo hacia el cuidado de la salud mental en Indonesia.


Saepudin ha vivido apresado por maderas desde los 9 años. Vive en un cuarto trasero de su casa y no puede andar porque sus piernas se han atrofiado.


Un cuidado que no tenga que realizarse entre los barrotes de una jaula.


La fundación Galuh está permitida por el Gobierno indonesio. Los enfermos son confinados entre rejas y encadenados a tablas en las que duermen.


Muchas personas con enfermedades mentales son simplemente abandonadas en las calles por sus familias.

En este internado, el personal que debe ayudar a los enfermos está siempre cerca.

Lawang es el mejor hospital psiquiátrico de Indonesia.



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