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Lo que se lleva ahora es ser una perdedora

Broad City, Girls, Drifters, Two Broke Girls... las nuevas heroínas televisivas no quieren ser ninguna chica de ensueño

Tacos, sí, pero no de esos que se comen sino de los que soltamos por nuestra boca como una metralleta de maldiciones. Tacos, palabras malsonantes, groserías y guarradas aparentemente impropias para cualquier chica ejemplar, pero que en realidad son parte del ser de la juventud femenina de hoy. Una juventud que no teme al fracaso, porque ya todos la miran como fracasada; que no teme a la precariedad, porque es lo único que ha conocido; que no teme al olvido, porque sabe que sus miles y millones de selfies y demás documentos egomaníacos quedarán enterrados en las poco profundas aguas de Internet, a la vista de todo el que quiera echar un vistazo a aquello que nosotras fuimos. De Broad City a Drifters, he aquí el tema de algunas de nuestras nuevas heroínas de la televisión.

¿Pero quiénes fuimos?

Adictas a la moda y a las grandes marcas que en realidad visten chándales o ropa de segunda mano. Adictas al amor y al sexo que en realidad pasan de los tíos, o nunca encuentran al chico de sus nueños, o temen decepcionar a sus parejas continuamente. Adictas a la cultura que en realidad disfrutan más en sus casas tiradas en el sofá, viendo GIFs de gatos, fumando marihuana, o descubriendo ante el espejo que no hace falta ser Blake Lively para sentirse a gusto con una misma.

Quizá hubo un momento en nuestra vida en el que nuestra máxima aspiración fuera parecernos a las heroínas de ficción de moda: aquellas que poblaban Gossip Girl, o Sexo en Nueva York, o incluso The OC, con esas vidas llenas de lujos, de dramas telenovelescos y de hombres perfectamente depilados derritiéndose por sus huesos. Sin embargo ahora lo que se lleva es ser una perdedora (orgullosa, además, de sobrevivir a su mala suerte), o una mujer sencillamente normal que en vez de lujo desea humor, y que en vez de drama desea un momento a solas para poder maldecirlo todo, para poder cagarse mentalmente en cada una de las personas (jefes, chicos, tías pesadas, camareros antipáticos) que les han amargado el día.

La televisión se ha llenado en los últimos dos años de este tipo de chicas que a tantos ponen de los nervios y que tantos otros inspiran. Sus historias son verdaderas guías de supervivencia en los tiempos modernos, feminismo loser en estado puro, un cúmulo de risas que no terminan, porque siempre consiguen que nos identifiquemos con sus pequeñas desgracias y, con ellas, salvar nuestra vida.

Girls

Papá y mamá deciden dejar de darte dinero, y entonces te das cuenta de lo que es la vida real. Hannah y sus amigas se chocan con esa realidad una y otra vez, y sólo tomándosela con calma serán capaces de mantener la cordura. Nueva York, postureo, autocompasión y sexo esporádico es lo que Lena Dunham nos entrega aquí, en una de las series para chicas que más éxito ha tenido y que más ha influido al público femenino en los últimos años: porque habla de una realidad latente, aunque desbordada, que hasta hace poco permanecía oculta de nuestra cultura más mainstream.

Broad City

Pero si no soportas Girls (¿demasiado hipster? ¿Demasiado moñas? ¿Demasiado previsible?) entonces puede que Broad City sea tu serie. Otra sitcom de colegas en Nueva York, sí, pero esta vez protagonizada por dos mujeres que no hacen absolutamente NADA, y que sólo se pasean por ahí liándola mucho, hablando como si fueran perros, fumando maría a todas horas, soñando con unas vidas mejores que tampoco se atreven a buscar y pasando de todo, como si no les importase nada de lo que pudiera ocurrir de su presente en adelante. Ellas no son pretenciosas, ni tampoco van de modernas. Su único propósito es ser dos personas anónimas, en la terrible y temida enormidad de la ciudad que habitan.

Drifters

Otra a la que papá y mamá han echado es a la protagonista de Drifters, cuyo ex novio es un maníaco y cuyas mejores amigas son una choni y una hippie que probablemente anden peor de la cabeza que ella. Con un acento británico de cuidado, tan propio de las mejores series de Channel 4, las tres chismorrean sobre sexo, sobre dinero, sobre cómo reconducir sus vidas hacia algo verdaderamente interesante y valioso, entre escenas demasiado delirantes como para ser ciertas.

Two Broke Girls

De c ómo sobrevivir sin un duro también va esta serie sobre dos chicas de muy diferentes orígenes que han de hacerse amigas casi a la fuerza para cumplir su sueño: abrir una tienda de cupcakes que les permita dejar atrás su vida de camareras en un restaurante de comida rápida. Tacos, no de los de comer sino de esos que sirven para insultar y quedarte a tus anchas son lo que escupen las bocas de sus dos protagonistas por cada una de las frases que sueltan. Y puede que lo que se lleve ahora es ser una perdedora, pero lo que está claro es que lo más importante de todas estas series es que la solución a los problemas se encuentra en una cosa muy sencilla: la amistad.

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