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Con la edad llegan las dudas: Wikipedia entra en la adolescencia

El miércoles 15 de enero la enciclopedia colectiva cumple 13 años

Quién más, quién menos, todos tuvimos por casa una enciclopedia de algún tipo cuando éramos niños. No hablamos del Cretácico Superior, sino de hace menos de dos décadas. Con el progresivo advenimiento de las industrias digitales, esos tomos acumulan polvo en los trasteros, han ido perdiendo valor en nuestras vidas conforme el conocimiento colectivo ha ido trasladándose de las páginas a las pantallas. Hoy, cuando quiere uno iluminarse a la manera ilustrada, lo que hace es lanzarse a la red, y muy probablemente su primera parada sea Wikipedia, una plataforma que nacía en el futurista año 2000 con la intención de materializar la utopía del Conocimiento Universal. Una utopía de la que supuestamente Internet era emisario.

La idea la conocemos todos: en lugar de confiar en una serie de expertos para clasificar el conocimiento humano según criterios arbitrarios de relevancia y verdad (el modelo vertical y jerárquico al que estábamos acostumbrados), Wikipedia proponía una enciclopedia hecha por todos y para todos, a la que todo el mundo pudiera contribuir, ya fuera escribiendo artículos o comentando y corrigiendo los de otros. La sociedad del futuro sería una en la que educados ciudadanos, espadas del conocimiento, unirían sus intelectos y buenos haceres para llevar la luz a la Humanidad entera. Vale, no lo dijeron con esas palabras, pero desde luego por ahí iban los tiros.

13 años después, las cosas, sin embargo andan un poco más mezcladas. Desde finales de década, la crítica a ciertas formas de globalización, el oscurecimiento de la situación económica en Occidente y las amenazas del ciberespionaje han hecho que el ciberfetichismo empiece a ser seria y frecuentemente cuestionado. La Utopía Libertaria del Conocimiento online ya no es lo que era. Además, pese a que en 2005 un polémico artículo de la revista Nature determinaba que los niveles de error en los artículos de Wikipedia y la totémica Enciclopedia Britannica eran similares (incluso algo menores en el caso de Wikipedia), algo, quizás nuestro espíritu luddita, nos dice que las cosas no son tan sencillas.

Para empezar, la propia Wikipedia afirma que leer todo el contenido de la plataforma, a una media de 16 horas diarias de lectura non-stop, nos llevaría 7 años. Eso sin tener en cuenta que durante ese tiempo la cantidad de artículos seguiría multiplicándose. El volumen de los contenidos alojados haría que el equipo de editores de la plataforma, tanto los dedicados a ello profesionalmente como los miles de colaboradores externos, no fuera capaz de garantizar de ninguna manera la veracidad de todas las informaciones, algo que ya a estas alturas es prácticamente imposible.

El problema viene de la misma estructura del medio, rizomática, descentralizada como el propio internet, y también de los contribuidores. Mientras una enciclopedia como la Brittanica está estrictamente controlada por una cadena de mando que supervisa todas las partes del proceso, y para redactarla se convoca a premios Nobel y expertos de talla mundial, Wikipedia, al estar abierta al mundo, puede perfectamente acoger un artículo que haya escrito tu primo Paco, el que no acabó la EGB.

Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La redacción de una enciclopedia es un proceso tedioso y que choca frontalmente con uno de los dogmas de la sociedad actual, la inmediatez, alejando de esta manera estas publicaciones del público general. Sin embargo, Wikipedia no puede aspirar a erigirse como representante del conocimiento colectivo si dicho conocimiento es falso o está sesgado por cuestiones de género, ideología o procedencia. Tal y como afirmaba Jay Walsh, uno de los portavoces de la Wikimedia Foundation, la mayoría de los contribuidores son hoy "hombres jóvenes con estudios". ¿Dónde están las mujeres? ¿Dónde está la gente con backgrounds no universitarios?, nos preguntamos.

Como en toda democracia, el reto para Wikipedia estará en los próximos tiempos en integrar a todas esas capas de población que hoy no se acercan a ella salvo para consultas, así como encontrar la manera de que que la comunidad ya existente se refuerce y vea sus esfuerzos -muchos de ellos voluntarios, como decíamos- recompensados. También mantenerse firme en sus propósitos de aperturismo, colectividad y autonomía. Pese al escepticismo que pueda generar, Wikipedia no deja de ser una herramienta importante para el acceso público al conocimiento, y sus enseñanzas durante estos 13 años han sido y serán fundamentales para definir y tomar el pulso a la salud de algo tan fundamental hoy y siempre como es la cultura colectiva.

En todo caso, odo esto es más que normal: la adolescencia siempre viene acompañada de dudas. Habrá que ver a dónde nos conducen cuando el niño se haga adulto.

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