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¿Por qué lo llaman "porno vengativo" cuando quieren decir "violación"?

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Esta es la razón por la que deberias pensártelo dos veces antes de mirar el video porno robado de alguien

María Yuste

06 Mayo 2015 06:00

En el futuro, igual que ahora nos sorprende descubrir ciertas conductas de nuestros antepasados a través de ficciones de época como Mad Men o Cuéntame, nuestros sucesores se sorprenderán al ver, en series y películas, el impacto que tuvo en nuestra vida la mayor revolución de la historia después de la imprenta: Internet.

En esas ficciones, en las que se retratará nuestro proceso de readaptación a una nueva forma de entender el mundo, una de nuestras mayores vergüenzas será algo que, a pesar de la tecnología, nos deja a la altura de unos auténticos cavernícolas: el porno vengativo.

¿Por qué se ha bautizado como "porno" algo que está más cerca de la violación?



Muchas actividades delictivas tradicionales como el acoso o la estafa han encontrado su versión digital en Internet y, en ese sentido, el porno vengativo o "revenge porn" vendría a ser la hermana pequeña de una violación carnal ya que atenta contra el honor y la intimidad de una persona de una forma parecida.

Sin embargo, en el caso de estas violaciones digitales, las leyes aún está en pañales, de manera que conseguir que se retire el material pornográfico puede convertirse en una auténtica odisea.

Es el caso de Hillary (pseudónimo) que, recientemente, ha tenido que llegar al extremo de ponerle copyright a su cuerpo fotografiado para conseguir que el material que su ex novio había difundido contra su voluntad desapareciera de la red.

Hillary tenía una relación a distancia, lo que en el siglo XXI significa hacerte selfies desnuda y grabar videos eróticos. Desgraciadamente, la relación no tuvo un final feliz y, encima, se convirtió en pesadilla cuando su ex publicó en Internet todo aquel material privado expresamente para humillarla.


Hillary tenía una relación a distancia de cuento de hadas que acabó en cuento de terror



Cuando Hillary se enteró de que las fotos estaba circulando por la red, descubrió también que no había mucho que pudiera hacer al respecto, pues las páginas estadounidenses en las que se alojan este tipo de contenidos se escudan en el derecho a la libertad de expresión para no borrar las fotos.

Esto hace que conseguir salir airosa de un caso de porn revenge implique agudizar el ingenio. Por eso, a Hillary se le ocurrió que si no podía hacer que ni su exnovio ni el propietario de la página retirasen las fotos, les pondría copyright para obligarles a hacerlo.

Tramitar derechos de autor es sencillo, pero requiere tiempo y paciencia. Y para casos de porno vengativo, implica tener que darle una copia de tus fotos desnuda a la administración del Estado


Agudizar el ingenio es el único recurso que, muchas veces, tienen las víctimas



Hillary pensó que era una broma; para conseguir que la gente dejara de ver sus fotos desnuda, tenía que hacer que aún más gente las viera. Aún así logró que, al menos, no se incluyeran en la biblioteca del congreso. Aunque su nombre y el título de las fotos sí que figurarán para siempre en el catálogo público.

Tuvo suerte en su lucha porque ella misma era la autora de las fotos. Sin embargo, en los casos en los que el fotógrafo no es el retratado, la cosa se complica, pues los derechos de autor pertenecen a la persona que hace la foto.


Hillary le puso copyright a su cuerpo desnudo para que sus fotos desaparecieran de la red



Gracias a poder reclamar los derechos de autor sobre sus fotos desnuda, Hillary consiguió retirar sus fotos de la mayoría de las páginas webs en las que estaban alojadas. Sin embargo, la medida no ha sido 100% efectiva ya que, a día de hoy, si busca su nombre en Google, aún siguen apareciendo algunas de las fotos

En Estados Unidos, el porno vengativo es ilegal solo en algunos estados. A principios de este año, Inglaterra y Gales se sumaron a la lista de países que como Alemania ya lo tipificaban expresamente en sus leyes como un delito. En el caso de Alemania, obligaba a sus ciudadanos a borrar de sus dispositivos todas las fotos íntimas de una persona aunque no se tenga intención alguna de exhibirlas.


Los movimientos que surgieron en Internet instando a no mirar las fotos del Celebgate hacen penar que las cosas están cambiando



En España, aunque aún no consta como delito en el código penal, sí que lo es la divulgación no autorizada de imágenes o grabaciones íntimas, con una pena de seis meses a un año de cárcel.

Pero si hablamos de mentalidad general, esta es aún si cabe más atrasada que las leyes, y hace aflorar en mucha gente los pensamientos más retrógrados e hipócritas, exactamente los mismos que antes se aplicaban a víctimas de violaciones carnales: no es rara aquella reacción a un caso de revenge porn que culpa a la víctima por haber confiado en una persona que después las ha traicionado.


En el porno vengativo se reencarna y actualiza el mismo viejo machismo de siempre



Hace unos meses, en el juicio contra el propietario de una de las páginas dedicadas a subir este tipo de material, una de las victimas testificaba:

“Me arruinó la vida y aún sigue arruinada. He perdido a mi familia porque creen que he llevado la vergüenza a su casa. Mi reputación está arruinada”.

El acusado, Kevin Bollaeretz, además de ofrecer su página a novios despechados, cobraba a las victimas hasta 250 euros por hacer que las fotos se retiraran y evitar que acabara en el ordenador de sus familiares y jefes. Se cree que podría haber ganado decenas de miles de euros extorsionando a chicas y ha sido condenado a 18 años de cárcel.


Muchas familias de chicas afectadas las repudian como si vivieran en la India



Esta condena supuso un paso adelante en la lucha contra un delito que, por primera vez, ha reconocido como culpable al responsable de la página y no solo de la persona que filtra las imágenes. 

Puede que, con un poco de suerte, dentro de un par de generaciones consigamos que nuestros nietos se avergüencen mucho de nosotros. Y estará bien. Eso significará que habremos cambiado el mundo.



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