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Lo llaman ‘orgasmo cerebral’, pero en realidad es algo MUCHO mejor

Hablamos con una persona que experimenta ASMR, ese extraño fenómeno sensorial que se da en uno de cada 1000 individuos y que provoca una irresistible (y envidiable) sensación de cosquilleo y placer

El ASMR es una reacción física muy difícil de explicar. La comprende quien la siente, pero es una minoría de individuos la que puede decir que, efectivamente, experimenta este fenómeno cuyo nombre técnico es Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma y que no es ni una percepción de los sentidos tradicionales, ni el equivalente a un orgasmo, ni tampoco un cosquilleo, pero produce una sensación de placer intenso. Según los expertos, uno de cada mil individuos lo puede percibir -lo que lo convierte en algo relativamente raro-. No se sabe a ciencia cierta si es un trastorno o un privilegio: puede ser ambas cosas, teniendo en cuenta que quienes tienen ASMR se vuelven en cierto modo adictos a la experiencia, es algo, tal como nos explican, “que te convierte en un vampiro sediento de nuevos cosquilleos”. La medicina no lo ha estudiado aún bien porque ni puede considerarse una enfermedad, ni una disfunción, ni tampoco una excentricidad. Sin embargo, en los últimos tiempos, y debido a esa falta de información veraz, los experimentadores de ASMR han creado una especie de tejido de información en internet para compartir experiencias y proveerse de herramientas para poder comprender y experimentar la sensación con mayor control y frecuencia.

Si nunca has sentido ASMR -que no es algo que puedas provocar, sino que lo tienes o no lo tienes, y si lo tienes lo descubres en la infancia, y si no lo tienes no podrás vivirlo nunca-, todo esto puede tomarse con descreimiento, o a broma. Pero para los ASMR se trata de algo muy serio, razonablemente privado y básico en sus vidas. No lo describen como un ‘orgasmo cerebral’, sino como algo aún mejor, como una descarga de placer que dura mucho más tiempo -en intervalos muy cortos y repetidos-, y que envuelve parte del cuerpo en un irresistible cosquilleo que produce un paz intensa. La red se ha inundado en los últimos tiempos de foros de reunión y, sobre todo, de vídeos en YouTube especialmente preparados para que los ASMR puedan tener su descarga de placer y escalofrío, normalmente de una duración entre ocho y diez minutos en los que una chica susurra y toca objetos para producir el sonido que luego dispara el mecanismo de la descarga sensorial.

Sobre este tema hay desinformación y una barrera fundamental: sólo se puede hablar de ello con exactitud si se siente. En los últimos años ha habido esfuerzos en serio por comprender el ASMR, incluso en ciertas universidades se ha empezado a estudiar para tratar, a través de él, trastornos como el insomnio, la depresión o el estrés. Pero más allá de los futuros resultados en las investigaciones, nosotros queremos quedarnos con la experiencia en sí, comprenderla y divulgarla. Así que hemos buscado a una persona -Ana S. Pareja, editora de Alpha Decay- amablemente dispuesta a compartir los pormenores del ASMR, y nos lo ha contado todo. Una advertencia: puede darte mucha envidia.

Hay quien lo compara con un orgasmo, como un cosquilleo o una sensación de escalofrío. ¿Cómo describirías tú la sensación que produce en tu cuerpo el ASMR?

Muchas veces se utiliza el símil del orgasmo cerebral para describir el ASMR, y por la naturaleza de los vídeos que proliferan por YouTube (protagonizados por las llamadas asmrettes, chicas habitualmente guapas que se dirigen al espectador en susurros) se suele asociar la experiencia ASMR a una reacción de índole sexual, cuando en realidad no tiene absolutamente nada que ver con el sexo. La sensación es la siguiente: un cosquilleo placentero que empieza con poca intensidad en la parte superior de la cabeza y se va extendiendo por la espalda y los brazos cobrando mayor intensidad hasta que desaparece tras unos cinco o diez segundos. Si la experiencia ASMR es muy fuerte el cosquilleo puede llegar a extenderse hasta las caderas y las piernas. Cuando estás presenciando una situación (ya sea a través de YouTube o en la vida real) que te produce ASMR los espasmos placenteros pueden repetirse a intervalos de pocos segundos durante todo el tiempo que dura tu exposición a lo que te provoca ASMR (ya sea una persona, una voz, música, la observación atenta de una imagen, un vídeo, etcétera). La experiencia va acompañada de un leve trance de desconexión con el mundo y con una sensación de enorme placidez.

La sensación del ASMR, ¿la definirías como un privilegio, como algo envidiable, o hay que tomarla como una disfunción biológica que merece cierta precaución?

Casi toda las gente que tiene ASMR empezó a experimentarlo en la infancia, hacia los cinco o seis años de edad, así que es algo a lo que estás acostumbrado y en lo que no piensas a menudo. Ahora, gracias a que la condición empieza a ser más conocida y debatida, me siento parte de la comunidad ASMR, que es un lugar fantástico con unos códigos fascinantes en los que la gente comparte experiencias e intenta provocar ASMR a los demás de manera desinteresada. Tampoco lo definiría como un privilegio, pero es una experiencia sensorial fantástica, y poder compartirla y hablar de algo tan ambiguo con otras personas es algo extraordinario.

El boom de los vídeos en YouTube pensados para estimular el ASMR, ¿en qué te ha beneficiado o ayudado? ¿Recurres frecuentemente a ellos?

Antes vivía mi relación con el ASMR como un misterio del que no hablaba a casi nadie (cuando lo contaba nadie entendía lo que quería decir, así que decidí vivirlo en solitario). Mis experiencias eran espaciadas, pues durante muchos años no había vídeos que indujeran el ASMR, y la relación con la experiencia era de búsqueda y codicia. Por ejemplo, sabía que la estanquera de un pequeño estanco de la calle Aribau de Barcelona (entre Valencia y Mallorca), con sus largas uñas y su delicada manera de recoger las monedas, era un disparador instantáneo y muy poderoso para mi ASMR, así que intentaba ir a menudo a ese estanco con muchas monedas pequeñas para poder observarla y sentir la “sensación extraña”. Luego empecé a aficionarme a ver vídeos en YouTube que no tenían absolutamente nada que ver con mis intereses: vídeos de manicura, de tarot, de peluquería o de tutoriales de belleza en los que mujeres femeninas, con tonos de voz delicados y que se movían con parsimonia y tocaban objetos con suavidad, ejecutaban tareas rutinarias y aburridas como, por ejemplo, hacer manicuras, tirar las cartas, hacer papiroflexia o preparar croquetas. Esos vídeos también me provocaban ASMR. Hasta que un día di con un vídeo hecho a propósito para inducir el ASMR. Era un vídeo muy similar a los otros, pero hecho con una intención clara, de manera más científica y respetando ciertos códigos. Desde ese momento, puede acceder a la sensación misteriosa con mucha más asiduidad y ahora mi relación con el ASMR es más gratificante que nunca. Recurro a esos vídeos casi todos los días, unas cuatro veces por semana, normalmente por la noche.

¿Cuándo descubriste tu condición y en qué circunstancias? ¿Te sentiste rara o especial?

Recuerdo experiencias muy tempranas provocadas por una mujer que limpiaba en mi colegio y a la que perseguía por todos lados a la hora del patio, tirándome en el suelo a su lado para poder observar y escuchar de cerca el sonido de la escoba cuando acariciaba el suelo. También recuerdo experiencias con profesoras que se acercaban a explicarme algo en mi pupitre y el movimiento de sus manos escribiendo y el sonido del lápiz rozando el papel y sus voces susurrantes (los momentos de atención personal son claros disparadores del ASMR). Recuerdo también observar a mi tía doblando sábanas, una canguro, una panadera, muchas mujeres de mi infancia. No me sentía rara ni especial. Normalmente la gente con ASMR suele pensar que es algo que le ocurre a todo el mundo y de lo que no se habla, como los escalofríos o los déjà vu. Hasta que un día empiezas a hablar de ello y casi nadie entiende lo que dices y te das cuenta de que no es algo que le suceda a todas las personas. Pero no te sientes ni raro ni especial ni te preocupa. Sólo tratas de exprimir las máximas sensaciones ASMR de lo que te rodea, como un vampiro sediento de nuevos cosquilleos.

¿Cómo era tu experiencia con el ASMR previa a internet? ¿Podríamos definirlo como un acontecimiento 100% maximizado por la red?

No, esto es algo muy previo a Internet. Ya te lo cuento en las preguntas anteriores. Internet sólo ha propiciado que puedas elegir el lugar y el momento para exponerte a una descarga de ASMR. Ahora soy adicta a todos los vídeos de una chica llamada Gentle Wishpering, por ejemplo, y espero sus actualizaciones con muchas ganas. También existen emisoras de radio ASMR. Gracias a estos nuevos canales la experiencia ASMR es más controlada y puedes autoinducirla a tu antojo, pero siguen sucediendo las experiencias fortuitas a pie de calle y esas siguen siendo las más valiosas para mí.

¿Cómo es tu relación con gente a la que le es imposible sentir el ASMR? ¿Te envidian, se sorprenden de que algo así exista?

Creo que les sorprende y no le dan mucha importancia. Antes era imposible conseguir explicarlo sin que alguien no lo confundiese con excitación sexual o con un sencillo escalofrío. La gente decía “ah, sí, a mí también me pasa cuando me lavan el pelo en la peluquería”. En ese momento entendías rápidamente que no se trataba de lo mismo ni remotamente. Ahora es mucho más sencillo explicárselo a la gente porque el ASMR tiene página en Wikipedia y hay muchas webs donde se explica el fenómeno, además de los vídeos de YouTube.

Esta singularidad, ¿os lleva a organizaros a los ASMR de alguna manera? ¿Tenéis foros o algo parecido? ¿De qué habláis y qué compartís?

Sí, hay muchas comunidades de gente con ASMR y muchas páginas en Facebook donde la gente comparte experiencias. Normalmente hablamos de las mismas cosas de las que he hablado en esta entrevista: cuándo sentimos nuestra primera experiencia ASMR, cómo conviven nuestros seres queridos con esto, cuándo fue nuestra última experiencia ASMR, hablamos de la inmunidad al ASMR (algo que suele suceder cuando te pegas una sobredosis de vídeos), los mejores momentos para tener experiencias más potentes (suele ser más fuerte cuando estás cansado o con resaca, por ejemplo), etc. Y busco a gente con ASMR en la ciudad donde vivo para compartir experiencias.

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