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Una limpiadora resuelve un crimen real gracias a los capítulos de CSI

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"Puse los restos en una bolsa aparte para no contaminar las pruebas"

PlayGround

26 Abril 2016 18:17

¿Quién no ha querido ser un investigador criminalista después de ver CSI?

Las pruebas, el laboratorio o la adrenalina de los disparos ha hecho volar la imaginación de más de un forense en potencia y despertar la curiosidad por el crimen de muchos. Pero pocos, muy pocos, han podido llevar esas fantasías a la vida real.

Carmen, una limpiadora en Sevilla, es una de esas elegidas. Fanática de la serie de criminalística por excelencia, ha llevado su vocación de forense a la potencia máxima de resolver un auténtico crimen.

La proeza sucedió a raíz de que se le encargara recoger la basura que había alrededor del cadáver de una mujer asesinada en un parque sevillano.

En cuanto vio la basura, la mente entrenada en los capítulos de CSI de Carmen "la del pincho", como es conocida entre sus compañeros, empezó a trabajar a toda máquina.

Carmen se dio cuenta de que entre la basura había evidencias que podrían servir como prueba de un asesinato. En concreto, la limpiadora encontró ocho pañuelos de papel y una compresa con sangre de la mujer asesinada.

Sin comprender muy bien por qué la policía había dejado esas evidentes pruebas detrás, Carmen hizo exactamente lo que tantas veces había visto hacer a los investigadores estadounidenses en su serie favorita: guardó las pruebas con cuidado.

Cada uno de los restos fueron colocados en bolsas de plástico independientes "para no contaminar las pruebas". Todas las bolsas fueron guardadas en una más grande como las que Carmen emplea a diario en su trabajo. La bolsa fue llevada a un contenedor.

La cuestión es que la policía que investigaba el caso creía que la mujer había cometido un suicidio por la nota de despedida que habían encontrado en su bolso. Pero, después de la autopsia, se descubrió que la dosis de fármacos en su sangre era insuficiente para matar a una persona.

Entonces, la Policía Científica determinó que había que recuperar la basura que rodeaba el cadáver. Carmen recibió una llamada de su capataz preguntándole qué había hecho con la basura.

"Como soy muy aficionada al CSI, puse los restos en una bolsa aparte para no contaminar las pruebas, y me llamó la atención que la policía no las recogiera antes, porque también había restos de sangre en el banco", declaró Carmen. No tardaron en recuperar aquella bolsa.

Resultó que en los pañuelos recogidos por Carmen se hallaba la única prueba que vinculaba al asesino con la víctima.

El análisis de ADN de las pruebas recogidas por la limpiadora coincidieron con las muestras de un hombre que había sido denunciado por malos tratos por su pareja.

Trece días después del crimen, F.M.S., un hombre de 46 años, era detenido por asesinar a Sara, de 31. Esa noche, Sara había ido al parque para suicidarse, escribió la nota de suicidio y tomó una dosis no letal de fármacos que consiguieron dejarla inconsciente. En ese estado la encontró F.M.S. que aprovechó su estado para violarla brutalmente.

La autopsia determinó que Sara murio desangrada por las heridas que le había provocado la violación. Sin la actuación de Carmen, el crimen nunca se habría resuelto y habría sido archivado por falta de pruebas.

La minuciosidad de Carmen le ha valido una felicitación de la fiscal encargada del caso.

"Estoy muy orgullosa de lo que hice", admitió la limpiadora, cuya afición a las series policíacas ha ayudado a poner entre rejas a un verdadero criminal y paliar la torpeza de la propia policía.

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