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6 libros para los que no creen en el amor

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Historias de amor poco convencionales y que nos hacen cosquillas en el pecho #PlayGroundRecomienda

Luna Miguel

22 Abril 2016 16:26

Porque no todo en esta vida van a ser historias como la de Romeo y Julieta, aquí os recomendamos 6 lecturas imprescindibles para entender todas las carnosas aristas de nuestro corazón:


Rosalie Blum, de Camille Jourdy


Parece una historia de detectives, o una historia de personas que se obsesionan con otras personas y las espían hasta en sus momentos más íntimos, pero en realidad todo el escenario de Rosalie Blum es un pretexto, una excusa para construir una de las historias de amor más raras y sinceras que existen. Entre las páginas de este cómic nada es lo que parece… hasta que Camille Jourdy se topa con nuestros sentimientos.



Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder


Frédéric Beigbeder dijo una vez que “El amor dura tres años”. Desde entonces, ha vivido obsesionado con la idea de que es imposible estar enamorado sin ser aburrido, sin ser un fracasado, sin envejecer cien años de golpe o dar asco. En Oona y Salinger, su más reciente novela, el francés recupera la relación del célebre autor de El guardián entre el centeno con Oona Chaplin y nos da una lección de cómo a veces los amores rotos de la juventud se convierten en un fantasma que nos perseguirá toda la vida.



Lolita, de Vladimir Nabokov


Una historia de pedofilia. O una historia de sexo desenfrenado. O una novela erótica. O un canto a la fugacidad de las cosas hermosas… Muchas cosas se han dicho sobre Lolita, de Vladimir Nabokov, y nadie es capaz de llegar a una conclusión sobre si esta obra es de una perversidad absoluta o si es la mayor historia de amor del siglo XX. Sea como sea, la relación entre Humbert Humbert y la adolescente Dolores Haze no deja indiferente a nadie. Desde el horror, o desde el cariño: a todos nos conquista.



Cartas de cumpleaños, de Ted Hughes


Sylvia Plath metió la cabeza en el horno y se suicidó dejando huérfanos de madre a dos niños pequeños. ¿Sus motivos para tal acto? Los biógrafos apuntan varios: sus depresiones, su carácter incendiario, el fantasma de su relación con su padre, y, sobre todo, Ted. Ted Hughes no metió la cabeza en el horno, pero vio cómo su primera mujer dejaba el mundo después de haberla engañado con otras mujeres en varias ocasiones, y después de haber peleado hasta la saciedad. Durante años, después de aquel fatídico desenlace, el poeta laureado escribió Cartas de cumpleaños, una serie de textos dirigidos a Sylvia, llenos de amor desbordante, de cariño y quizá, también, de arrepentimiento.



La chica a la orilla del mar, de Inio Asano


Dos adolescentes odian su vida en un pueblito marítimo de Japón. Sólo les consuela mirar el océano, hablar por el móvil y follar. Ninguno de los dos sabe si se quiere, si verdaderamente están enamorados o si en realidad sólo desean ver sus cuerpos temblar y gemir en el suelo de una habitación. Existe el sexo sin amor, dicen. Existe el amor sin esperanza.



Rayuela, de Julio Cortázar


Puede que para muchos Rayuela pueda ser de todo excepto una historia de amor, pero sería injusto para un personaje como La Maga decir que Julio Cortázar no puso todo su empeño en conseguir que los lectores nos enamoráramos tanto de ese personaje femenino y extraño como el resto de protagonistas de esta novela que no es tanto una novela como un tablero de juegos. No es extraño que para muchos amantes alrededor del mundo el inicio del capítulo 7 de Rayuela suponga un auténtico himno: 

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja”.



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