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Una mujer devuelve un libro a la biblioteca... 67 años tarde

Sabemos que devolver libros da pereza ¿pero tanta?

Hay cosas que dan pereza, para que lo vamos a negar. Poner la lavadora, preparar la comida para el día siguiente, estudiar el examen del lunes o devolver libros a la biblioteca. Sobre todo esto último.

Te acabas esa novela que habías empezado con tantas ganas, la dejas en la mesilla y va cogiendo más y más polvo conforme se acerca la fecha límite de devolución. Hasta que llega el temido día en el que tu tiempo se agota y tienes que devolver el preciado ejemplar a la biblioteca de tu barrio. Es entonces cuando empiezas a procrastinar, a posponer un momento que, inevitablemente, sabes que tiene que llegar.

Vamos, que se te hace bola. Te da palo llegar delante del mostrador y notar la mirada reprobatoria del bibliotecario cuando abre la primera página y comprueba que te has pasado de la fecha 5 días...o 67 años.

Algo así es lo que le pasó a una mujer neozelandesa que pospuso el momento de devolver el libro nada más y nada menos que 24.605 días.

El libro, Mitos y leyendas de los Maoris, escrito por A.W. Reed, fue reservado en la biblioteca de Auckland por una chica en 1948 y devuelto por una mujer en 2016. Nadie lo había vuelto a ver hasta que, el pasado jueves, una mujer se acercó al mostrador de la biblioteca y preguntó cuánto dinero tenía que pagar por devolver el libro 67 años más tarde.

Según cuenta la bibliotecaria Zoe Cornelius, la mujer estuvo pensando todo este tiempo en devolver el libro. “Parecía un poco avergonzada pero a la vez agradecida porque le había gustado mucho el libro. Me dijo que lo había leído muchas veces a lo largo de las décadas y le había hecho muy feliz”.

La mejor noticia de todas fue que la mujer no fue multada por devolver tarde el ejemplar, porque era una niña cuando se llevó el libro y los menores no tienen que pagar ninguna multa.

Según los cálculos, si la mujer hubiera tenido que pagar la multa la cantidad habría ascendido hasta la sorprendente cantidad de 24.605 dólares neozelandeses, unos 15.000 euros. Es to se debe a que en Nueva Zelanda es obligatorio pagar tres peniques la primera semana y un centavo al día por cada día de retraso a partir de la segunda semana.

Los responsables de la biblioteca están examinando el libro para determinar sus condiciones, aunque ya adelantan que no creen que tenga un especial valor monetario. Lo que si es probable es que libro acabe en la sección especial del centro por lo extraordinario de la historia. 

Pero esta disparatada historia de arrepentimiento y procrastinación tambén ha traído otra consecuencia. Según cuenta la bibliotecaria, desde que se dio a conocer la noticia la biblioteca no ha parado de recibir peticiones de socios preguntando si podrían devolver sus libros atrasados sin tener que pagar una multa.

Es hora de repasar todos los libros de la estantería, quizás esa novela que nunca devolviste pueda hacer feliz a algún bibliotecario. O protagonizar un titular en el periódico.  

[Vía The Guardian]

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